Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Victor Noé (Venezuela).

Leemos, en el marco del dossier de poesía joven venezolana Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad que preparan Zorian Ramírez Espinoza, Bolívar Pérez y Juan Lebrun, una selección del poeta Victor Noé (Valencia, Venezuela, 1997). Actualmente, administra la página de Instagram Perfil Poético en donde se lleva a cabo el Concurso de Poesía Diversa desde el 2023, iniciativa que busca premiar poemas de temática LGBTQ+ escritos por autores jóvenes de Venezuela. Su primer poemario Corazón lleno de liquen acaba de ser publicado por la editorial limeña Santa Rabia Poetry.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Es una selección que reúne voces de poetas venezolanos nacidos a partir de 1990. La muestra nos invita a reflexionar acerca de las diversas identidades que se presentan en la poesía actual venezolana. La escogencia del título rinde homenaje a dos voces que dejaron una huella fundamental en el panorama más reciente de la vida literaria del país: César Panza, con su verso Si el río abriese los ojos qué viera, y Caneo Arguinzones cuando dice que Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad / en una festiva alabanza. César nos devuelve la pregunta de la identidad sin pretender abrirnos los ojos, sino buscando que habitemos con él la pregunta; defiende lo auténtico mientras nos habla de la impermanencia. Caneo plantea una vivencia corporal que enfrenta a la muerte, pero que, en un detenerse, busca la continuidad de la vida como una “festiva alabanza”. Estos autores y referentes, por siempre jóvenes, son voces desenfadadas, discontinuas, navegantes de lo incierto en el río identitario, vitales, como las que presentamos a continuación.

 

 

 

 

 

Victor Noé Arandia (Valencia, Venezuela, 1997). Licenciado de Idiomas Modernos en la Universidad Arturo Michelena. Resultó ganador del 1er Concurso de Poesía Joven Andrés Bello (Fondo Editorial Asamblea Nacional, 2016). Formó parte de la antología Amanecimos Sobre La Palabra, compilado por Oriette D’Angelo (Team Poetero, 2017). Recibió el 2do lugar en el Certamen Ecos De La Luz (Ediciones Palindromus, 2017). Fue finalista del 4to concurso Rafael Cadenas. Actualmente, administra la página de Instagram Perfil Poético en donde se lleva a cabo el Concurso de Poesía Diversa desde el 2023, iniciativa que busca premiar poemas de temática LGBTQ+ escritos por autores jóvenes de Venezuela. Su primer poemario Corazón lleno de liquen acaba de ser publicado por la editorial limeña Santa Rabia Poetry.

 

 

 

 

 

 

Personal

 

 

 

Nadie verá en tu rabia su problema.    

Nadie se pondrá en tus zapatos, apenas sea un poco incómodo caminar en ellos.

 

Todo será demasiado personal, demasiado histérico para la mayoría.

 

Tendremos que separar la obra del autor

y sonreír.

Hacer una mueca.

Malinterpretar un video de 35 segundos de Mariana Enríquez.

 

Porque el hombre seguirá siendo un farsante pero siempre un “gran poeta”.

Tendrá epílogos de otros poetas laureados.   

No tendrá jamás que, si quiera, dormir intranquilo. Su vida y su esposa seguirán inamovibles.

 

Quizás y haya aprendido la lección después de todo.

Nadie tendrá tiempo para averiguarlo, para si quiera percatarse.

Un nuevo tomo de la revista, una nueva colección de poemas, esas son las verdaderas prioridades.

Porque es más importante la letra y su inutilidad que un problema de esos,

demasiado personales. ​​  

 

Le daremos el beneficio de la duda

a todo el que no se cuestione nada.

Pensaremos: la gente está muy ocupada para hablar de esas cosas.

Era todo un problema demasiado personal.

Era todo, histérico, incómodo, terriblemente femenino.

Y así seguiremos hasta que esto pase de nuevo,

con menos o más violencia,

con menos o más víctimas,

con menos o más dolor,

pero con la misma mueca

con ese hoyuelo que nos deforma la cara. ​​ 

 

Inédito. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rectorado

 

 

 

 

Vestía de negro porque era el funeral de alguien.

Era un día difícil, una fecha difícil

27 de diciembre.

No había transporte y los camiones nos movilizaban por una ciudad sin calma.

Nadie sabía exactamente dónde estaba esa oficina

oculta en medio del desorden, con un jardín

casi hermoso, casi de mentira.

 

Ella entró vestida de negro porque era el funeral de alguien.

No de cualquier alguien, sino de un hombre.   

Salimos de ahí con una amenaza de demanda ​​ 

a comer pollo en algún sitio barato mientras ella explicaba

las implicaciones de la difamación.

 

Porque cuando exiges respeto, terminas así,

en una oficina con olor a sueldo mínimo,

presenciando cómo dos empleados te llenan la cara de gas pimienta.

 

Gaslight lo bautizaron después.

Pero no hay ni un rastro de luz en esta artimaña,

ni en la miseria de ese hombre.

 

Inédito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de la rapsodia

 

 

 

 

 

No estoy de humor para lidiar con monstruos.

Lydda Franco Farias.

 

 

 

Aquí iba un poema majestuoso.

Ahora, la página está vacía, pero debes saberlo,

aquí iba un poema majestuoso, hasta que ya no lo fue.

Y después de este poema, venía otro poema

que nadie entendía, porque solo eran las notas

que quedaron, mientras pasaban los sucesos descritos

en el primer poema.

Entonces, a partir de aquí irían dos poemas:

uno hermoso y caótico que hablaba

del amor y la pérdida;

el otro, una transcripción fiel de mi cuaderno

de universitario, de las cosas que anotaba

mientras amaba y perdía.

Pero ya no tiene sentido que existan esos dos poemas.

Al final, el propósito de esta página es pedirte perdón.

Y perdonarme a mí mismo.

​​ 

 

 

 

 

Extraído de “Corazón lleno de liquen” (Santa Rabia Poetry, 2024).

 

 

 

 

 

 

 

Manroulette

 

 

I

 

Entré a la sala del casino,

soplé las manos del crupier antes de que lanzara la bola, giró la ruleta con su dedo índice,

mientras Martha revolvía su scotch.

Besé una ficha negra,

me aferré a ella como a un óbolo y la ruleta giró centrífuga

de nuestro destino hizo un tornado que nos llevó a un Oz siniestro.

Esa noche Martha y yo lo apostamos todo por un 25 rojo

una sílaba una falacia un hombre.

 

 

 

II

 

[Abrir nueva ventana de incógnito] [www.manroulette.com]

 

DEBE SER MAYOR DE 18 AÑOS

Y ACEPTAR LOS TÉRMINOS A CONTINUACIÓN ANTES DE CONTINUAR:

 

[Acepto] [Start]

 

 

Mírame.

Abrí la ventana, la incógnita y la de mi casa

para que la luz roce las hendiduras entre mis costillas. Déjame repartirte mi mejor ronda de "verdades".

Mírame, me despeino con alevosía, bajo mis bóxers hasta los ganglios, masajeo la parte trasera de mi lóbulo.

Me vuelvo bits, me vuelvo plural y líquido,

una imagen fluyendo entre pantallas como lluvia. Rechazo, rechazo, rechazo; me eligen.

Me observan desde lo oscuro, dejo que mi cuerpo sea un registro del azar

y

me baño en el mar Adriático mientras Christos me habla de la Atlántida al oído.

 

Fumo cigarros con Haruo al borde del Monte Fuji después de que todo corre.

Nicklas me da calor bajo la nieve eslava, hunde sus dedos en mis coyunturas.

En un segundo, alguien me desnuda detrás de las ruinas de Notre-Dame,

al otro, un argelino sacude de mi boca la arena del Sahara.

Estoy girando sin otro rumbo que el de la sed.

A veces olvido que soy real.

 

[Cerrar ventana]

 

 

III

 

Maté a Dorothy con un vaso de leche, robé sus zapatillas rojas para irme a bailar bachata con un hombre descorazonado.

La bruja del este era una señora de Altamira que solamente tomaba whisky seco.

Caminé descalza por un sendero amarillo de orines, cacé monos voladores en la humedad del cielorraso.

Pedí unas

french toasts, omelette du fromage and grapefruit juice, please. Excuse me ma'am, we don't have room service until 8:00 a.m.

Por lo tanto, devoré una chiripa que paseaba por mi brazo.

—Estamos vivas de chiripa. How do you say de chiripa? By a fluke –dijo Martha–.

No hay lugar como el hogar, Dorotea. Entonces entendí que Martha construyó esta ciudad de esmeralda

por el ritmo.

El scotch se puso aguado,

el crupier terminó su turno

 

y cuando no tuve más fichas aposté mi fémur sin fortuna.

 

El casino, como la palabra de un hombre, se desvaneció, pero la ruleta siguió girando,

jamás se detuvo

como jamás se detendrán estas historias,

como por cada una de sus casillas, siempre habrá un alma dispuesta a lanzar.

 

 

Extraído de Corazón lleno de liquen (Santa Rabia Poetry, 2024).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

***

 

 
 

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