Leemos poesía mexicana. Leemos una breve muestra de poemas de Adalberto García López, pertenecientes a su libro Agua profunda de próxima aparición en España con Huerga & Fierro Editores. Adalberto García López (Culiacán, 1993). Poeta, traductor, ensayista y editor. Ha publicado poemas, ensayos, traducciones y reseñas en revistas y periódicos nacionales, así como en revistas de España, Argentina, Colombia, Chile, República Dominicana, Italia, Grecia e India. Coordinó la antología Versópolis. Nueva poesía europea, que reúne a 82 poetas de más de 30 lenguas.
THE LIGHT INSIDE HAS BROKEN BUT I STILL WORK
Nada,
nunca,
pero ni la ocurrencia de quererlo,
lo que soy es una mentira para todos
lo que soy será un recuerdo recordado apenas por mí
y luego olvidado por completo.
Tampoco los sueños,
me alcanzó para ponerle imágenes al futuro,
para colorear un paisaje gris que nadie mira y que no puede ser descrito,
solamente alcancé a cerrar los ojos durante el día
y proyectar ciertas escenas, algunas palabras
sin mayor eco que mi soledad.
Sobre la vida, en su limpio cristal
puse mi frente pensando que arreglaría algo,
cualquier cosa,
pero nadie,
nunca,
lo que es la vida es un juego no jugado,
sin reglas fijas para el que no improvisa,
con reglas fijas para el que busca moverse en libertad
hasta que estrella su frente con el cristal limpio.
Pero el mundo sigue y mis asuntos también siguen,
uno por uno se desgastan
con la imprecisión de un mal saludo de manos,
mis asuntos van apretando el vacío
y las manos amigas cada vez son menos por este repetido drama personal
en el ensombrecido teatro de lo que llamamos casa
donde nunca,
nada,
nadie,
ni la vergüenza de ser vencido diariamente por lo cotidiano
como la luz que entra por la ventana y te despierta.
Entonces el vacío donde
nadie,
nunca,
y esa solitaria melodía inexplicable en la que cae uno inexplicablemente
ocupa su espacio,
gana un pequeño territorio al desorden,
a los afligidos gestos que por suerte se esconden en una máscara
o tras una neblina de lejanías y palabras mal pronunciadas.
El vacío es un montón de agua en que se lavan los gestos
y ese pobre andamio del cuerpo,
un montón de agua, agua profunda
donde nadie nada,
donde nunca,
donde nada ocurre,
pero el cuerpo, esa señal intermitente en mitad del agua, del vacío.
Quise decir que el mundo,
el capitalismo,
la tristeza,
el fracaso,
que una luz se va apagando.
DESCRIPCIÓN MÉDICA DEL DOLOR AJENO
Hormiguea no
Eso es un ligero cosquilleo
Eso no es un pequeño sentir de articulaciones en el cuerpo deshecho
no una ligera incomodidad
no la ropa mal puesta o sucia
no una cama sensible al tacto
sábana distendida
intemperie
frío
Aquí no
más adentro más
En el esternón
en un país que lucha por ser un país
en los cansados pies de quien camina kilómetros adentro
en la carretera
Pero punzante
Arde como la boca abierta del desaparecido
una cajuela abierta que arde con el sol
o que ardió con cerillo y gasolina
Más bien una casa en llamas
un incendio adentro de otro incendio
otro incendio pero en qué camino
En cuál piel o qué saco voy a colocar mi cuerpo
Cómo hacer eco de un grito
en medio de las llamas
Aquí tampoco horada su fuego
aquí no allá
En dónde
Hoy pasó un zopilote
sobre mi cabeza
Entonces pica
Molesta como una laringe inflamada que tiene sed
como una piedra en el zapato
como una piedra o aguijón o astilla
Otra vez los zapatos después de los kilómetros
los zapatos y su delgada suela
imaginamos el camino caminado en busca de los hijos propios y extraños
hijos de alguien todos
Si en los rincones de la tierra no te encuentro
Si no en este insomnio
Si no en su blanco lienzo negro voy a dibujarte
Aquí
en este lugar
donde gira el viento
donde se vuelven polvo
todas las partes de mi cuerpo
Acércate
En este largo etcétera de dolores
palabras cortas
Donde nunca es tarde para ti
ni lejos
nunca nunca
No
Aquí
GENEALOGÍA I
There you are, in all your innocence
TED HUGHES
Esto es mirar una fotografía
de hace más de veinte años.
Veinte años como un barco
atravesando veinte mares:
más lejos el barco avanza
más clara la luz que lo protege.
No es la historia de una fotografía,
es apenas mi recuerdo
o una confusión de aves migratorias
en la neblina del olvido.
La fugaz línea en el cielo
raya lo que puedo reconstruir.
Una sucesión de oscuridades
que teje su canción a duras penas,
una pared casi blanca
donde ahora solamente la sombra reposa,
pelícanos imaginarios
sobrevolando un barco infantil.
La inocencia de un mundo por ver,
el feliz aprendizaje de deletrearlo en cada objeto.
Con qué poco nos conformábamos
y éramos felices.
POEMA DONDE CABEN TODOS LOS NOMBRES
Para mis padres
I
En mi primer nombre mi abuelo materno que no conocí,
en mi segundo nombre reunidos mi padre y su padre,
y los apellidos blasones de distintos árboles genealógicos,
conjunto de revueltas, exilios y amor,
migraciones, fábulas, hierbas aromáticas, atardeceres y sueños.
En la caída del sol guardo
lo que cuentan mis abuelas en la delgada imaginación,
en la seda nocturna que es el sueño o el olvido,
mis abuelas y sus muertos:
médicos, coroneles, lejanos padres, hermanos y hermanas
cobijados en el cristal rojo de mirar a ningún lado,
en una conversación secreta dientes adentro.
¿A quién miran, a qué pariente lejano en el tiempo
dibujan en mi rostro cuando me miran?
No sólo en mi nombre:
en cada una de mis facciones se guardan todos
y cada uno de los fantasmas familiares.
II
Era el tiempo de los insurgentes.
Debajo de la luna había un ardiente pozo
donde una flama liberaba los ejércitos independentistas.
Mi abuelo me dijo:
“Participamos en las guerras mineras.”
“Nuestro apellido era Del Rosal.”
“El último en pie dejó sobrevivir a un niño, se dio la vuelta, el niño tomó un fusil y lo acribilló.”
“Nosotros descendemos del Pípila.”
Mi rostro atento y desconcertado seguía cada uno de los puntuales relatos:
ocote y fuego son los símbolos de nuestra libertad,
son el admirable gesto de un nieto escuchando a su abuelo
y veinte años después no sé si la historia es cierta o no.
Sin embargo, no deja de maravillarme cómo elegimos nuestro linaje.
Cada árbol genealógico es una decisión individual.
“GUERNICA” DE PABLO PICASSO
Voces.
Voces como gritos,
como adorno de película.
Son voces las que ya no oímos
entre las diarias ráfagas.
Noticias como ráfagas:
hay un caballo herido,
hay un caballo huérfano en mitad del camino,
hay la lengua solitaria de un caballo en medio del camino,
sombras pasan y todo oscurecido,
todo oscurecido en las lenguas de los muertos de las noticias.
Noticias como ráfagas
que son sangre que son kilómetros recorridos
en el camino donde encuentran
polvo y caballos y vacas abandonadas.
La saga de lamentaciones,
la soga a mitad del cuello
donde nadie o donde todos:
plazas públicas, avenidas,
casas de seguridad, colonias populares, parques.
En realidad, no hay caballos,
son un espejismo:
hay brazos doblados de cargar muertos,
pesos muertos en el cansancio de los brazos,
hay hambre y pena y un niño huérfano
en cada esquina con un caballo de madera,
hay el fantasma acechante
que dice su crimen
y entonces están las voces,
las voces que no oímos pero están en la escenografía.
Estoy viendo caballos
pero quiero decir la sangre encharcada
donde también la luz del sol se refleja,
donde también la luna fija sus ojos
y no reconoce lo que mira.
Entonces son kilómetros lejos de casa,
las sillas están vacías
mientras las hormigas descubren anticipadamente la lluvia
que moja las voces y los caballos y los fantasmas
pero no hay voces ni caballos ni fantasmas,
lo que hay es el cuerpo descubierto por las hormigas,
el cuerpo en mitad del camino hacia el hormiguero.
En este verso ya estoy mirando una casa
con un listón negro sobre la puerta,
con la lenta procesión de amigos y familiares
fumando y esperando los tamales y el café.
Sangrienta pitaya,
en este poema está la misma ciudad de fondo
por eso hay voces y caballos y fantasmas
pero también sangre y desaparecidos y balazos y madres llorando,
buscando en el horizonte que el cuerpo de su hijo
no toque la tierra,
que no sea tocado por el cruel humor de Dios.
No son voces ni caballos ni fantasmas,
son la abstracción de todo lo que está pasando,
son la terrible mancha de un país o lo que queda de él,
las ruinas donde apenas caben estos cuerpos,
estas historias contadas como estadística
en el capítulo mal redactado de un libro escolar.
Son la abstracción de lo que estoy mirando,
estoy mirando un cuadro donde nada me resulta ajeno
pues reconozco toda esa oscuridad entre los cuerpos.



