Escribir de memoria
El niño duerme si le cuentan
historias de animales.
Sus favoritos son los caballos.
Mientras sacudo la cama,
antes de dormir,
al niño le gusta
que le diga, una y otra vez,
que su abuelo
se fue un día a vivir al río:
iba montado
en un caballo negro,
llevaba sombrero
y botas.
No volverá, le digo.
Dilatar la escritura
Tender la cama es parecido a montar.
Conviene colocarse a un lado,
recargar una pierna sobre el colchón
y dejar la otra apoyada en el piso;
con ambas manos
estirar los bordes.
Por ningún motivo hay que perder
detalle de los movimientos:
si las arrugas se prolongan a su gusto,
nos arrebatan la oportunidad
de sujetar las riendas de la situación.
Escritura en la cama
Las arrugas de mi cama son ondulares;
el plisado de mis sábanas
podría ser rastro de herraduras,
olas estáticas,
cadenas montañosas.
Sobre la cama mi cuerpo escribe.
Cada vez que la tiendo,
el lienzo vuelve a ser blanco.
Hay más trazos en la cama.
Evidencias del amor:
sangrados.
Últimamente,
lagunas amarillas.
El niño no domina
sus ganas de orinar
y riega la noche.
La lluvia se le mete al sueño.
Irse a garabatear poemas
Sobre la cama
bajo la guardia y cierro los ojos.
Quisiera ir al río para ver a mi padre.
Asiento el deseo en mi cuerpo
si escribo.
Con palabras dibujo un atajo
sobre el cuaderno:
Rodeada de palmeras y árboles de mango,
la arena extendida en la ribera.
Un grupo de infantes chapotea por ahí.
Sus madres lavan en la orilla,
sobre piedras o bateas.
Un bebé toma la siesta
bajo la sombra de los arbustos.
Soñar la escritura
Sobre la cama
escribo,
trenzo en mis cuadernos
las crines de mis poemas,
mientras el niño duerme
con un caballo entre las manos.
El juguete es su perilla de acceso al sueño.
Escribir es cantar
El niño duerme si le canto
caballo de madera
cabalga por la pradera…
Esta mañana estuvo molesto.
La canción falló.
No tomó siesta.
No me dejó a solas ni un minuto.
Me perseguía como el mamífero salvaje que es.
Duerme al fin.
Afuera el viento sopla,
el móvil de conchas de la vecina suena sin cesar.
Leo en un libro de Claude Simon
que los caballos de guerra comparten con sus jinetes
la facultad de adormecerse mientras siguen caminando.
También los cables de luz se mueven.
Se aproxima una tormenta.




