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CÍRCULO DE POESÍA

 

Foja de poesía No. 463: Kyra Galván

19 May 2014
Kyra Galván

Presentamos algunos textos de la poeta, narradora y traductora Kyra Galván (México, 1956). En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino y entre su obra poética destacan Un pequeño moretón en la piel de nadie (1982, 2006), Alabanza escribo (1989), Netzahualcóyotl recorre las islas (1997) e Incandescente (2010).

 

 

 

 

CONTRADICCIONES IDEOLÓGICAS

 

AL LAVAR UN PLATO

 

 

 

Entre el Yin y el Yang

 

¿cuántos eones?

 

JULIO CORTÁZAR

 

 

Contradicciones ideológicas al lavar un plato. ¿No?

 

Y también quisiera explicar

 

por qué me maquillo y por qué uso perfume.

 

Por qué quiero cantar la belleza del cuerpo masculino.

 

Quiero aclararme bien ese racismo que existe

 

entre los hombres y las mujeres.

 

Aclararme por qué cuando lavo un plato

 

o coso un botón

 

él no ha de estar haciendo lo mismo.

 

Me pinto el ojo

 

no por automatismo imbécil

 

sino porque es el único instante en el día

 

en que regreso a tiempos ajenos y

 

mi mano se vuelve egipcia y

 

el rasgo del ojo, se me queda en la Historia.

 

La sombra en el párpado me embalsama eternamente

 

como mujer.

 

Es el rito ancestral del payaso:

 

mejillas rojas y boca de color.

 

 

 

 

 

Me pinto porque así me dignifico como bufón.

 

Estoy repitiendo/ continuando un acto primitivo.

 

Es como pintar búfalos en la roca.

 

Y ya no hay cuevas ni búfalos

 

pero tengo un cuerpo para texturizarlo a mi gusto.

 

Uso perfume no porque lo anuncie

 

Catherine Deneuve o lo use la Bardot

 

sino porque padezco la enfermedad

 

del siglo XX, la compulsión de la posesión.

 

Creer que en una botella puede reposar

 

toda la magia del cosmos,

 

que me voy a quitar de encima

 

el olor de la herencia,

 

la gravedad de la crisis capitalista,

 

porque a pesar de todo/hembra.

 

Se dice que las mujeres débiles/que los hombres fuertes.

 

Sí y nuestras razas tan distintas.

 

Nuestros sexos tan diversamente complementarios.

 

Yin & Yang.

 

La otra parte es el misterio que nunca desnudaremos.

 

Nunca podré saber —y lo quisiera—

 

qué se siente estar enfundada en un cuerpo masculino

 

y ellos no sabrán lo que es olerse a mujer

 

tener cólicos y jaquecas y

 

todas esas prendas que solemos usar.

 

Dos universos físicos en dialéctica constante

 

con la nostalgia de una unión duradera

 

donde la fusión de los dos desconocidos

 

llegue a la profundidad del entendimiento.

 

 

 

 

 

Hay una necesidad compulsiva

 

de dar razones para la escisión

 

para agudizar racismos con sonrisas

 

Y las amigas                         y los amigos

 

ellos comprenderán

 

Ellos entienden la distancia que te separa

 

del amigo/ amado/ enemigo/ desconocido.

 

Que la reconciliación es un esfuerzo máximo.

 

La unión, la sublimación

 

de nuestros propios misterios.

 

Que el lavar un plato

 

significa a veces afirmar

 

las contradicciones de clase

 

entre el hombre y la mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANTE LA TUMBA DE DYLAN THOMAS

 

 

 

BUSCAMOS la famosa cruz blanca, de madera.

 

Sencilla, no sabemos, si por tu propia voluntad

 

o porque todo el mundo cree

 

que los poetas somos seres sencillos y humildes por naturaleza,

 

pero no estaba.

 

La habían quitado para poder enterrar a tu esposa,

 

que te sobrevivió más de cuarenta años,

 

no sabemos si lamentándose o feliz de la vida,

 

pero quien finalmente te alcanza en el mundo radiante

 

de los huesos blanquísimos.

 

Una vez más podrán hacer el amor.

 

Ojalá de verdad, de muertos, no cuente la edad

 

porque tú le llevas ventaja a la pobre, cabrón.

 

Y aquí, a los pies de tu sepulcro o de vuestro sepulcro,

 

miro las verdes colinas de Gales, tu paisaje siemprevivo

 

y me pregunto cómo llegaste a ser tan buen poeta,

 

tan alejado del mundo, pero tan cercano al mar.

 

 

 

Quizá eso fue lo único que te hizo entender

 

las profundidades de la naturaleza humana,

 

eso, o el observar el vuelo de las aves marinas.

 

Y quiero decirte que estuve en tu casa y lloré.

 

Lloré porque sabía que un día estaría en Laugharne.

 

No sabía que sería finales de agosto ni que llevaría

 

a mis hijas ni que andaría de la greña con Arturo,

 

pero lloré porque tu voz de poeta siempre ha llegado

 

a mi alma, aunque algunos digan que eras un borracho,

 

que lo eras, por supuesto,

 

pero eso nunca te quitó lo poeta.

 

 

 

Yo he venido a rendirte homenaje

 

pero en este momento, sólo quiero hablarte de miserias.

 

De cómo el amor se hunde en los órganos

 

y los hace sangrar, porque nosotros no queremos dejar

 

de amar o quizá simplemente, de estar.

 

Y los idilios más apasionados se ensucian

 

con las palabras ligeras del insulto

 

y el matrimonio y la convivencia,

 

provocan silencios lisos que se prolongan

 

entre los pensamientos largos y los cortos,

 

y parecen durar toda la vida.

 

Yo que nací siendo visible

 

y me he pasado la vida tratando de ser invisible,

 

empantanada entre el ser y el no ser,

 

queriendo ser buena madre y lastimando,

 

deseando amar a los que se me mueren,

 

dando a destiempo con la torpeza de un reloj descompuesto.

 

Nadie está exento del dolor en ninguna situación, Dylan,

 

ni de la culpa que no sirve para nada,

 

sino para hacernos más lentos, más torpes.

 

Yo he venido a tu tumba a decir una oración para ti,

 

pero en este momento no puedo, las lágrimas me ahogan

 

y sólo quiero que me regales un poco de magia

 

antes de que la escarcha pinte mi pelo con sus dedos blancos

 

y mis octubres todos, sean de un hielo definitivo,

 

antes, comparte conmigo tu secreto.

 

¿Fue sólo el mar helado y el canto de los cuervos?

 

¿O las colinas verdes o el frío de la vejez que se acercaba?

 

Imbuye en mí, tu sangre. Háblame, Dylan, háblame.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NETZAHUALCÓYOTL RECORRE LAS ISLAS

 

 

 

ESTE es un poema que escribo de la mano del sueño.

 

Where the realm of dream and vigilia touches.

 

Vean al gran Netzahualcóyotl – texcocano ilustre-

 

levantarse de su tumba y tomar un avión

 

en el aeropuerto Benito Juárez a 2 300 m sobre el  n. del mar

 

porque quiere conocer E U R O P A.

 

¿Cuántos no lo han hecho antes?

 

Vengan, oh grandes señores, veánlo arrastrar su asombro

 

y desolación por todo Heathrow.

 

¡Imagínense! Pasa inadvertido

 

entre jeques, sultanes y embajadores africanos.

 

Ya en mi cerebro se confunden las dos lenguas.

 

Me resistoooo, supongo.

 

Como cansinamente me he resistido a todo en esta vida.

 

Sin pensarlo, ya estás en el territorio

 

de los pelo amarillo.

 

Mide tus pasos.

 

Escoge tus palabras.

 

Eres un extraño más en la tierra del live and let live.

 

Tu alma peligra de morir en soledad

 

pues el ronco sonido de los tambores ceremoniales,

 

el teponaxtle, el padre de padres,

 

se silenciará al tocar esta tierra neblinosa, misty,

 

donde la gente rarely sings.

 

Atrás quedaron tus pirámides de estuco coloreado,

 

 

 

 

 

 

 

las plumas de quetzal, el revoloteo del chupamirto.

 

Miren, oh, grandes sabios, el jade que se hizo añicos

 

y la hoja de obsidiana que atraviesa el corazón.

 

Nunca más habrá lugar para nosotros.

 

Perdimos un mundo con todo y su cosmogonía

 

y nunca pudimos alcanzar otro.

 

Hablamos una lengua que nos prestaron.

 

Miren la vergüenza de los vencidos.

 

Cuantos siglos hemos cargado la culpa

 

de los conquistados, de los piel oscura.

 

Hay algo que no logramos alcanzar.

 

Tú, Netzahualcóyotl, fuiste rey antes

 

de que vinieran a conquistarnos,

 

déjame decirte que aún permanece

 

una armadura que nos asfixia,

 

un corcel que nos pisotea,

 

un mastín que nos cercena.

 

Por supuesto que los ojos-azules nos mirarán por encima.

 

Así han sido educados.

 

And we, us, shrinking, until no thing will be left at all.

 

Miren y escuchen, oh diosas y dioses,

 

la historia de este noble Netza

 

que llega con su atavío de noble y sin guaruras

 

al Hotel Claridges, nada de suite, hay recorte

 

y lo recibirá un portero portugués o colombiano,.

 

qué indumentaria tan extrava, hijo, con una piel de leopardo y esas plumas,

 

cualquiera diría que se coló Moctezuma.

 

-Aquí, en el Museum of Mankind, en Burlington Gardens,

 

hay unas piezas del tesoro que mandó Cortés a Europa,

 

es primera vez, ¿verdad?

 

Le recomiendo Leicester Square, el shawarma,

 

¿tiene boletos para el teatro? La más difícil es Miss Saigón.

 

El cambio de guardia es a las 11:00, pero no espere ver a la reina.

 

 

 

Pero Netza ha oído de la ópera y se lanza a Covent Garden,

 

pregunta a los del Gothic Look,

 

pero ésos están ahí por otra rola.

 

En Picadilly por supuesto, se confunde con los Punks,

 

pelo morado, rojo, pelo de piñata de 5 puntas.

 

 

 

En Tower Records descubre los discos y el rock.

 

Está en el país del rock, entra y le aplauden,

 

se ha ganado el premio a la mejor vestimenta;

 

desde mañana dejan las chamarras de cuero negro

 

y las botitas de 80 libras de Hyper Hyper.

 

En Simpsons no lo aceptan porque no trae corbata

 

-aunque sea rey de Texcoco- le explican amablemente.

 

Alguien le pregunta después en algún pub

 

de dónde es usted originally

 

y Netza dice México, ah, es todo,

 

porque ahí nadie sabe exactamente donde está México

 

ni les importa

 

porque en los Imperios no aprenden geografía,

 

porque las islas son el centro del universo.

 

No me extraña que Copérnico haya sido polaco,

 

si no, hubiera dicho que Buckingham Palace es el centro

 

más céntrico de todo el Universo.

 

 

 

Vengan, Dios de los Espejos, Diosa de las Serpientes,

 

Madre Coatlicue, Señora del Submundo, no se rindan.

 

 

 

Netza, Netza, no te pierdas, no dejes

 

que la neblina de este país te devore.

 

No importa, me contesta, el shamán tenía razón.

 

Londres es como un ensueño, pero frío y oscuro.

 

¡Ya puedo regresar a la luzl

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUÉ SENCILLO ERA EL MUNDO

 

 

 

Qué sencillo era el mundo

 

cuando había un Dios y un Diablo

 

que todo lo descomponían y componían a placer.

 

Cuando existían Adán y Eva

 

y la creación del mundo en siete días.

 

Cuando la Tierra era el centro del Universo

 

y  todo giraba a su  alrededor.

 

Cuando el sol era una esfera perfecta

 

creada para nuestro solaz, sin manchas ni imperfecciones

 

y el hombre, era el pináculo de la Creación.

 

No habían venido todavía

 

el molesto Darwin con su desagradable teoría de la evolución,

 

ni Copérnico con su ridículo heliocentrismo.

 

Ni la física cuántica con su idea de la  incertidumbre.

 

Todo era claro, preciso y conciso.

 

Las mujeres venían de la costilla de Adán

 

y nunca nadie se preguntaba nada.

 

Qué placidez tan angelical.

 

Era un mundo bárbaro, pero fenomenal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA MUERTE DE LO MASCULINO

 

A mi padre y a mi hermano que fallecieron con un mes de diferencia.

 

 

 

En mi papel de hija menor

 

la soledad  cristalizó

 

en los ritos cotidianos de mi niñez.

 

A mí, a la que olvidaban en todo momento,

 

le llegó la muerte de lo masculino,

 

como un vendaval que rompe el palo mayor de los barcos,

 

que doblega el cuello áspero de las palmeras:

 

a mí, que nunca pensé que me hiciera falta.

 

Y me quedé huérfana de hombres.

 

Sin varones que protegieran el futuro de solemnes acontecimientos

 

o los nombres de familia o las propiedades.

 

Desprovista de Historia.

 

Me quedé rota y a la mitad,

 

con las fábulas truncas,

 

y enfurecida por mucho tiempo.

 

Me quedé con esta pequeñez en el alma

 

de mujer crecida.

 

Me quedé femenina, absolutamente femenina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS SOBREVIVIENTES

 

 

 

Somos pájaros extintos

 

colosales y torpes

 

esperando alzar el vuelo.

 

Miramos la bóveda celeste

 

con ojos azorados de pterodáctilo.

 

Sin saber por qué o para qué

 

hemos sobrevivido

 

desastre tras desastre

 

cobijados por la sombra de nuestras alas

 

y nos levantamos de nuevo

 

tras muertes o suicidios.

 

Nos limpiamos con la servilleta

 

los dedos embarrados de mierda,

 

la sangre de los despellejamientos,

 

el aceite chorreado del desbielo.

 

Nos peinamos,

 

nos enjugamos las lágrimas,

 

limpiamos discretamente el polvo escondido

 

en los dobleces de la ropa

 

nos acomodamos el cuello

 

y nos quedamos parados,

 

sobreviviendo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEJMET

 

 

 

Centelleo de miedo/ de rabia

 

mientras mis pasos, hundiéndose

 

en  la arena candente,

 

me conducen al santuario

 

de la diosa

 

Sejmet

 

la leona, la poderosa, la furibunda.

 

La enloquecida por la fuerza

 

de su violencia sin contención.

 

La dueña del viento y el rayo devastador.

 

La comedora implacable de carne.

 

En mis manos porto la ofrenda,

 

de la mujer que ha sido agraviada/ humillada,

 

dada por segura.

 

Vengo /agitada/ furiosa /con los pies resucitados

 

a la impotencia/ a la parálisis.

 

Traigo plantados los ojos de gato

 

para ver en la oscuridad infinita del desconcierto.

 

Traigo enraizadas las garras,

 

afiladas por la impotencia,

 

por lo que no dije

 

durante el pasar de trillones de  granos de arena.

 

Y vengo arrastrando el corazón hecho trizas.

 

Pero, ¡hasta aquí, madre Sejmet!

 

Hasta aquí guío a mi persona para adorarte.

 

Perfecta felina del desierto clitorino.

 

Remedio poderoso para las almas agraviadas.

 

 

 

 

 

Datos vitales

Kyra Galván (México, 1956). Traductora, periodista, poeta y narradora. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino y entre su obra poética destacan Un pequeño moretón en la piel de nadie (1982, 2006), Alabanza escribo (1989), Netzahualcóyotl recorre las islas (1997) e Incandescente (2010).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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