En el marco de la sección Patente de corso, presentamos un poema de Ezra Pound en versión de un clásico de la traducción, Salvador Novo. Pound configuró buena parte de la sensibilidad y los valores de la poesía en el siglo XX. Novo publicó en los años veinte una antología de poesía norteamericana por encargo de Pedro Henríquez Ureña, cuya consigna poética era “escribir como se habla”.

 

 

 

N. Y.

 

Mi ciudad, mi amada, mi blanca!

Ah, esbelta!

escucha, escúchame y te infundiré un alma

delicadamente sobre el junco, atiéndeme.

Ahora sé que estoy loco

porque aquí hay un millón de gente aturdida de tráfico

Esta no es mujer

ni podría yo jugar sobre un junco si tuviese uno.

Mi ciudad, mi amada,

tu eres una mujer sin senos,

tú eres esbelta como un junco de plata

óyeme, atiéndeme

y te infundiré un alma

y vivirás por siempre.

 

 

 

 

N.Y.

 

My City, my beloved, my white! Ah, slender,
Listen! Listen to me, and I will breathe into thee a soul.
Delicately upon the reed, attend me!

Now do I know that I am mad,
For here are a million people surly with traffic;
This is no maid.
Neither could I play upon any reed if I had one.

My City, my beloved,
Thou art a maid with no breasts,
Thou art slender as a silver reed.
Listen to me, attend me!
And I will breathe into thee a soul,
And thou shalt live for ever.