cernuda

El narrador y ensayista Carlos Vadillo Buenfil nos presenta una reseña de Los años norteamericanos de Luis Cernuda de José Teruel, publicado bajo el sello de Pre-Textos. Escribe Vadillo Buenfil que en este volumen se traza “la singladura existencial y literaria de Cernuda en su destierro por tierras americanas, el periodo menos frecuentado por la crítica, que va desde su arribo a Nueva York, en 1947, hasta su deceso en la Ciudad de México, en 1963”.

 

 

 

 

 

Luis Cernuda: un poeta en Norteamérica

 

 

El derrumbe de los ideales románticos confrontados con la áspera realidad; la extranjería y el peregrinaje por un mundo ríspido y distante; la contemplación de la experiencia amorosa y sus desdibujadas sombras; el olvido que se aprende viviendo; la fusión con la tierra a través de lo sensual y lo corpóreo, así como la asunción de lo poético como un destino, son algunos de los ejes inseparables que vertebran la vida personal-artística de Cernuda y que son examinados por José Teruel en Los años norteamericanos de Luis Cernuda. En esta obra su autor traza en diez ensayos la singladura existencial y literaria de Cernuda en su destierro por tierras americanas, el periodo menos frecuentado por la crítica, que va desde su arribo a Nueva York, en 1947, hasta su deceso en la Ciudad de México, en 1963.

El volumen ha sido coeditado por Pre-textos y la Fundación Gerardo Diego, en 2013, como resultado de la concesión a su autor del XII Premio Internacional «Gerardo Diego» de Investigación Literaria 2012, otorgado en Santander. Varias son las cualidades que distinguen el libro de José Teruel. Salta a la vista el rigor y el acucioso manejo de una selecta bibliografía y hemerografía críticas sobre la obra de Cernuda, a las que se agregan otras fuentes de primera mano: cartas, memorias, archivos, testimonios, biografías, entrevistas y grabaciones sonoras; destacan también las interpretaciones de Teruel sobre los textos de Cernuda, lectura analítica que en todo momento busca conjuntar la ambivalencia entre el hombre y el poeta; a estos atributos agregamos la amenidad y la buena factura narrativa, lo que da como resultado una obra accesible, aun para los no familiarizados con el tema. De este modo, Los años norteamericanos de Luis Cernuda se une a los mejores estudios e interpretaciones que otros especialistas han emprendido sobre la poética del autor español, un exiliado de su siempre recordada, inventada y olvidada patria.    

En este conjunto de ensayos, José Teruel examina puntualmente la producción artística de Cernuda por las geografías americanas, como enuncian los títulos de algunos de los capítulos; por ejemplo, el apartado dos: “En el estado de Nevada/Los caminos de hierro tienen nombres de pájaro. Remotas vislumbres de las Américas y llegada a Nueva York”; el quinto que tiene como rótulo “Los nuevos poemas de Mount Holyoke College: Luis Cernuda finaliza Vivir sin estar viviendo”; el sexto que es “El deslumbramiento de México y Regreso a la sombra: Variaciones sobre tema mexicano y término de la traducción de Troilo y Crésida”; el séptimo que trata sobre “La Pesadilla del Norte: Con las horas contadas”; el octavo que va de “La contemplación de la experiencia amorosa: Poemas para un cuerpo”, y el décimo que se denomina “La voluntad artística: el mito y las circunstancias. Desolación de la quimera (1956-1962)”; por cierto, ésta última obra poética fue compuesta por Cernuda en varias etapas, según sus estadías por tierras californianas y mexicanas.

Es de llamar la atención que la propuesta de Teruel es una mirada que cohesiona el proceso creador de Cernuda con su permanencia en Estados Unidos y México, una biografía poética y humana que difiere de la opinión de una parte de la crítica, en el sentido de que este periodo del literato es el menos afianzado en el recuento de su quehacer artístico. Estados Unidos significó, explica Teruel, un ámbito de estabilidad laboral y económica para Cernuda, pero siempre lo invadió la soledad y el hastío propiciados por los fríos extremos, la carencia de sol y la añoranza por la lengua materna; rastros de estas desazones quedan de relieve, por ejemplo, en el poema “Ser de Sansueña” —concluido durante la estancia académica en Mount Holyoke College—. En estos versos, Teruel resalta el tema del exilio, pues explica  que la lejanía de España vivida por el autor andaluz  «es una variante del mito de la expulsión eterna del edén, un ingrediente más de la existencia desarraigada del poeta, siempre extranjero frente a un mundo hostil y ajeno, cuya extranjería le terminará apartando del exilio mismo o de cualquier nostalgia de una patria perdida o posible».

Por el contrario, México fue la reactualización del recuerdo de la Andalucía cernudiana, unos nuevos  bríos para su labor estética, un mundo más habitable al germinar dentro de él «un inesperado brote de felicidad sensual» que le recordará una nueva Sansueña, una incorporación a la tierra a través de un cuerpo y de una renovada pasión amorosa, como aprecia el ensayista de las propias palabras que cita de Cernuda: «En un abrazo sentiste tu ser fundirse con aquella tierra; a través de un terso cuerpo oscuro, oscuro como penumbra, como terso fruto, alcanzaste la unión con aquella tierra que lo había creado…». Además, México significaría un lugar de reencuentro con otros artistas y escritores exiliados españoles, así como un nuevo ámbito para relacionarse con creadores nacionales, principalmente con el pintor Manuel Rodríguez Lozano y con Octavio Paz, su protector en México. Por eso, Variaciones sobre tema mexicano es, a juicio de Teruel, un libro único en el conjunto de la obra madura de Cernuda, una obra particular que revela «variaciones sobre las experiencias de un poeta español, transterrado en países de habla inglesa, de cuarenta y siete años de edad, que, al entrar en contacto con su idea del edén, se olvida momentáneamente del exilio y otras pérdidas».

El estudio del profesor de Literatura Española de la Universidad Autónoma de Madrid repasa también los roces de Cernuda con sus compañeros del «grupo del 27», desencuentros y malentendidos ocasionados por los celos literarios del poeta sevillano hacia figuras como Jorge Guillén, Pedro Salinas o Dámaso Alonso, recogidos en epistolarios entre los propios escritores; a estas fricciones suma Teruel la constante percepción de Cernuda de sentirse menospreciado e ignorado por sus paisanos, una apreciación equivocada del poeta, pues «su obra no ha sido condenada al olvido, como nunca fue un poeta olvidado». Tampoco descuida el estudioso el trabajo ensayístico de Cernuda, una actividad ejercida —lo señala el autor en el capítulo que dedica a la prosa analítica— al amparo de su arte poético, como bien lo expresa el bardo en una entrevista a una revista madrileña, y que Teruel reproduce en su texto: «la crítica no es para mí sino producto marginal de la actividad poética».

Nos interesa subrayar la observación de Teruel sobre la crítica literaria de Cernuda, una actividad practicada siempre bajo el paradigma de T.S. Eliot, razón para que el propio poeta se considerara un «poeta crítico». El académico sostiene y demuestra que la obra analítica de Cernuda arroja luces sobre su propia creación poética. Al tenor de esta idea, el ensayista afirma que una de las más lúcidas y originales contribuciones de Cernuda para los estudios hispánicos fueron sus estudios sobre la poesía de Cervantes y Unamuno, pues ejerce las valoraciones despojado de trivialidades y repeticiones críticas, costumbres habituales en la historia de la literatura española. En este sentido, nos resulta particularmente interesante el capítulo titulado “El poeta crítico. La vindicación de Cervantes y Unamuno como poetas”, segmento en el que el estudioso da seguimiento a las influencias y dialogismos de estos escritores con la propia visión artística y del mundo del escritor sevillano.

Destacable es también el capítulo final de Los años norteamericanos de Luis Cernuda. En el apartado, Teruel  diserta sobre Desolación de la quimera, poemario que es considerado como el testamento poético de Cernuda: «en él se hace balance de la vida y se ajusta cuentas con su tiempo». El presentimiento de la muerte cercana y el estado de conciencia de la vejez dota a esta colección de poemas de una conjunción temática que va de la relación conflictiva con España hasta sus preocupaciones sustentadas en los problemáticos nexos del artista con el mundo. Pese a los hundimientos, el creador se redime mediante su voluntad imaginativa, ya que Cernuda —enfatiza el investigador—, «concibe y experimenta que la tentativa poética y la fuerza del desdén son respectivamente las únicas formas de salvación y defensa frente al no saber vivir del poeta verdadero en parte alguna». De acuerdo a la lectura de José Teruel, el deseo angustiado por huir de la prisión del yo y la zozobra del ser artístico ante la falta de asideros a su alrededor, es una constante en todo el itinerario poético de Cernuda.

El genuino legado del creador de Donde habite el olvido está más allá de su leyenda superficial y apócrifa; como bien refiere el crítico, Cernuda destacó por su honestidad sexual, literaria y política que muestra a un autor entregado a una inquebrantable vocación de poeta, un espíritu vertical y sensible que supo fusionar la estética con la ética, aunque eso le costara una situación marginal ante los predominios literarios en el exilio y en España. La moral y la lógica cernudianas apuntaron en todo momento hacia la nobleza humana; éste es el testimonio de un hombre y de un esteta que con su vida y obra «siempre apeló a la individualidad por encima de la visión rampante de la ideología».

Alguna vez Cernuda escribió que la finalidad de su disertación no era descubrir a Cervantes, sino descubrirnos a nosotros, hombres de hoy, en Cervantes. A propósito de lo expresado por Cernuda sobre el autor de El Quijote, el libro de José Teruel no solo nos convida a (re)descubrir al poeta andaluz en su andadura existencial y literaria por tierras americanas, sino a descubrirnos a nosotros mismos en Cernuda.

 

 

 

José Teruel

Los años norteamericanos de Luis Cernuda

Pre-textos/Fundación Gerardo Diego, Valencia, 2012.

 

 

 

 

Datos vitales

Carlos Vadillo Buenfil (Campeche, 1966). Narrador y ensayista. Maestro en Letras Españolas por la UNAM. Autor de los libros de cuentos Donde se fragmenta el oleaje (1996; 2002) y Los que callan y otros silencios, así como de las novelas Te están buscando (2004) y Tus ojos serán silencio (2007; 2012), premiadas y publicadas en España. Artículos suyos sobre la narrativa española de posguerra han sido publicados en revistas y libros especializados de España, Rumania, Polonia, México y Estados Unidos.