La poeta bielsorrusa Valzhyna Mort (Minsk, 1981) estará en el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México. Coyoacán, capital mundial de la poesía. Ha publicado los siguientes libros de poesía: I’m as Thin as Your Eyelashes (2005), Factory of Tears (2008) y Collected Body (2011). Obtuvo el Crystal Vilencia Award en 2004 en Eslovenia, el Burda Poetry Prize en 2008 en Alemania, la beca de Gaude Polonia en 2005 y la beca Literarisches Colloquium de Berlín en 2006. Las versiones son de Roberto Amézquita.

 

 

 

 

 

 

BIELORRUSO I

 

incluso nuestras madres no tienen idea de cómo es que nacimos

cómo nos abrimos paso entre sus piernas arrastrándonos hacia el mundo

tal como te arrastrarías sobre las ruinas después de un bombardeo

no podríamos decir cuál de nosotros fue niño o niña

nos atragantamos de inmundicia pensando que era pan

y nuestro futuro

un gimnasta sobre la delgada urdimbre del horizonte

ejecutando su número ahí

en la cumbre absoluta

puta

 

crecimos en un país en el que primero

tu puerta es rayada con tiza y entonces

al obscurecer arriba un carruaje

y nadie vuelve a verte más

pero era montado en esos carros

en los que hombres armados no

en los que tampoco

un vagabundo con guadaña

sino el amor amando visitarnos de ese modo

y desgarrar nuestra velada

 

completamente libres solamente en los baños públicos

en los que por un poco de cambio a nadie

le importó lo que estábamos haciendo

luchamos en cálido verano la nieve del invierno

cuando descubrimos que nosotros mismos éramos el idioma

pero nos fue cercenada la lengua así que empezamos a hablar con los ojos

y cuando nos hubieron arrancado los ojos hablamos con las manos

y cuando nos cortaron ambas manos conversamos con los dedos de los pies

y cuando hubieron disparado en nuestras piernas agitamos la cabeza para asentir

y sacudimos la cabeza para decir no

y cuando ellos nos tragaron vivos la cabeza

nos arrastramos de vuelta hacia el vientre de nuestras madres dormidas

como si fueran refugios antibomba

para nacer de nuevo

 

y allá en el horizonte

el gimnasta de nuestro futuro

estaba saltando sobre el hirviente aro de fuego

del sol