Poesía española: Cleofé Campuzano



Presentamos algunos poemas de Cleofé Campuzano (Murcia, España, 1986). Poeta y educadora de museos. Estudió Filología Hispánica, Ha participado en revistas de poesía (La galla Ciencia 2014, el número especial de Empireuma 2014, El coloquio de los perros 2015 y Opticks Magazine 2015). Divide su labor actual entre sus investigaciones sobre patrimonio y educación, la poesía y el comisariado pedagógico en arte contemporáneo.

 

 

 

 

 

 

 

Hiato

 

 

“Partiremos de aquí para siempre”

Arseni Tarkovski, 1938

 

Asilo, arritmia en los brazos,

me coges tú, frente cálida,

espacio que incluso

da más vida al nacimiento.

 

Necesitaré la firmeza

que caló el desánimo,

oliendo a bosque carbonizado.

 

Aliento alrededor del lugar

que es aluvión de contrariedades,

fuente de autenticidad,

olvido de arquetipos.

 

Con vosotros fui feliz,

asilo, aliento…

 

vaho del hiato que nos salva.

 

 

 

 

Inútil es

 

El malgasto diario de llevar encima el ruido y el lejío,

para no mirarnos las ropas manidas, largas

por hebras sueltas; y así,

vernos desnudos.

La manía perpetua de no querer vernos.

 

 

 

 

Carbón

 

Carbonizado el soporte pétreo

-que hasta ahora sostenía mi greda-

se contrae con esa baliza que mueve aquello que seremos.

Todos en mi ausencia han dispensado otra ruta,

fuera de mi alcance.

Todos han hecho físico el encargo forzoso

de hacerme desaparecer.

 

 

 

 

 

 

 

Minimal

 

Tan tarde vienes…

como lima que colma el barro,

para que pueda verte una próxima vez.

 

No has venido solo, lo has hecho

con la extravagancia de un tiempo nevado,

vaciadora de las garras que nos congelan.

 

Tomas eso que sabes únicamente mío.

Si lo hubiera entornado a mis espinos,

sabría cuál es. Pero

no tengo conocimiento de haber poseído nada.

 

En paz no lo lamento.

Siéntate a mi lado, mientras el prado se hiela.

Tú pon tu mano en refracción a mi pecho

y haz del dolor, mínimamente,

un nocturno.

 

 

 

Moho en las paredes

 

Iré porque tú me lo has pedido

pero no dejaré mis pellejos en carne viva;

ya la cal y la greda

se encargarán de su demolición…

 

Me siento desalojada,

tal vez, quizá,

por haber escuchado la locura

de los destinos inapelables.

 

 

 

 

El viandante de lo absoluto

 

Nunca fue tan dura la razón

como cuando se estrelló en las formas del aspecto,

en los senos inflamados de la Insaciable sombra,

entre un sabio que llora por una vez de ignorancia

y un amable eterno

arañando cada rutina por un punto de maldad.

Respecto al individuo plegado a los relieves del proseguir,

no tengo nada que señalar…

él sólo se lanza para abrazar lo que no sabe:

hacia los cobijos incoloros de creerse

-hacerse- punto de total.

 

 

 

Tal vez así

 

Quedarme, sí, en el patíbulo,

en la cábala,

en el significante de las palabras de otro

en la inmensa magnitud

de un aorta muy roja y perfecta,

profusamente bendecida en mi cuerpo;

quedarme hastiada de insensible tacto,

hasta aquí,

llegada al confín del páramo.

 

 

 

Lava sin desagüe

 

Perdía los objetos que invalidaban

mi progreso;

los iba chorreando, más en contacto

con el reflejo de las caras que tenía

tras de mí,

tan al arresto de aquellos juegos.

 

Jugando a ser mayor,

pensando que tendría una casa a la que ir

y una casa a la que volver,

me enfilé en amar sangrando.

Guardé reír para cuando las puertas

se quedaran sin dedos

y ya no pudieran ser solicitadas.

 

Es tan extraño todo ahora…

parece que si el mundo andaba en quiebra,

un misterioso sepelio espigara

hacia adentro, a juicio seguro.

 

 

No tengo orden sobre mí,

no me he dictado leyes virtuosas,

no se han encontrado mis juegos

con la realidad inventada,

necrosis con la que sesgar mi alma,

suprema seguro en lodo egregio.

 

Tal es el entusiasmo que me pule

las manos,

que no puedo dejar de pensar en esa casa

a la que regresar;

me aceptará no teniendo nada en la boca,

teniendo hambre y huesos.

 

Siempre era yo la perseguida

en los juegos y los objetos, las caras…

son los sufrimientos mismos,

la lava sin desagüe.

 

 

 

 

 

 

 

 

Datos vitales

 

Cleofé Campuzano (Murcia, España, 1986). Poeta y educadora de museos. Estudió Filología Hispánica, Graduada en Educación Social y Máster en Antropología social y cultural por la Universidad de Murcia. Recientemente ha finalizado el Máster en museos, educación y comunicación de la Universidad de Zaragoza.  Participa habitualmente como colaboradora en Mito revista cultural online con artículos y creaciones propias. Ha participado en revistas de poesía (La galla Ciencia 2014, el número especial de Empireuma 2014, El coloquio de los perros 2015 y Opticks Magazine 2015). Divide su labor actual entre sus investigaciones sobre patrimonio y educación, la poesía y el comisariado pedagógico en arte contemporáneo.