American Poetry: Greg Glazner



Today at Círculo de Poesía: Greg Glazner (Anson, Texas), is author of the books of poetry, Singularity (1996) and From the Iron Chair (1992), which was chosen by Charles Wright for the 1991 Walt Whitman Award. He is a recipient of the Bess Hokin Award from Poetry. He taught in Santa Fe, New Mexico.

Spanish translation by Tania Márquez Aragón.

Presentamos la poesía de Greg Glazner, nació en Anson, Texas, es  autor de los libros de poesía, Singularity (1996) y From the Iron Chair (1992), elegido por Charles Wright para recibir el premio  Walt Whitman en el año 1991.  Glazner fue el beneficiario del premio Bess Hokin. Actualmente es docente en Santa Fe, Nuevo México. La traducción al español es de Tania Márquez Aragón.

 

 

 

 

Sick to death of the hardpan shoulder

 

 

The froth of noise

the undersides of the cedars make,

 

the windblown dark that hints

and fails for hours at effacement—

maybe I could claim it isn’t

 

praying, but it’s asking,

at the least, begging

that these lungfuls of this blackness

 

eat whatever keeps on swelling

and collapsing in my chest, and be done

with it, no more noise

 

left hanging in the spaces

between brake lights than a smothered rush

that sounds like suffering

 

and is nothing. Instead a sobbing isn’t

so much easing from my throat

as shining like black light from my torso,

 

veining the leaves of weeds, stoning

the whole roadside in a halo—I can feel

the heat of truck lights on my back,

 

I’m inside that brilliant gravity,

I think of time, I’m in the driver’s

nightmare and it shudders by—

 

 

Enfermo de muerte llevado a cuestas

 

La espuma de ruidos

el revés que los cedros hacen ,

 

el soplido oscuro del viento que insinúa

y falla por horas en la borradura-

tal vez podría pedirlo no es

orar, pero esto es preguntar,

al menos, rogando

que estas bocanadas de negrura

coman lo que sea que sigue hinchándose

y colapsando en mi tórax, y se haga

con ello, no más ruidos.

 

Dejar colgando en los espacios

entre luces de frenos una prisa sofocante

que suena como sufrimiento

 

y no es nada. En su lugar, un sollozo

que no alivia mi garganta

y brilla como luz oscura desde mi torso,

 

veteadas las hojas de la maleza, apedrean

todo el borde del camino en un halo-Puedo sentir

el calor de las luces de los camiones en mi espalda

 

 

Estoy dentro de esa brillante gravedad

Pienso en el tiempo, estoy en la pesadilla

del conductor y su estremecimiento por-

 

You’re arrowing out toward what.

 

The sunlight almost unfaceable, and weightless,

and the gravities, wind-flickers, shadows, the ripped

black places crows make on the phone poles—

 

how to keep your own counsel,

even against the little stabs, the winds and chromes—

 

 

Various flashes, the office door, a supper glass, a last

smear of streetlight on the bedsheets.

 

Nothing. On into the soaring, black release.

 

 

The messages say syllabus and vetting that

and will be absent. Nothing.

On into the what? the air you’re gliding on

or falling from,

the wind of it making

ahs and salves in the hollow of your chest,

Celina of a bodily sibilance like willows,

of the shimmering, midsummer glance.

 

You would allow yourself a message.

How to make it low-key. How to keep it to a few lines.

 

 

On into the wind of whatever is happening.

What leashes you seems to have come undone.

 

You lean down into the white heap of black words.

You pad out toward the water fountain

into someone’s eyeshadowed look, the lush backwash of her skirt.

 

You weigh maybe three or four

ounces, swirling down the stairwell

 

in whichever wind this is, your ribs

aching with what they

sing so shamelessly.

 

 

Le estás apuntando a qué

La luz del sol apenas encarable, y lo veleidoso,

y las gravedades, molinos eólicos, sombras,

los desgarrados negros lugares

donde los cuervos trepan los postes de teléfono-

 

cómo mantenerte aconsejado ,

incluso en contra de las puñaladas, los vientos y los cromos-

 

 

 

Muchos destellos, la puerta de la  oficina, un vaso de la cena,

una última mancha de luz sobre las sábanas.

 

Nada. En la elevación, negro alivio.

 

 

 

Dice el mensaje que programarlo y escrutarlo

lo hará ausente. Nada.

¿Dentro del qué? El aire en que te deslizas

o del que caes,

el viento de ello se hace

cenizas y mitiga el vacío de tu pecho,

 

Celina de una sibilancia corpórea de viuda.

 

Te permitirías un mensaje.

Cómo hacerlo de fácil acceso. Cómo dejarlo en unas cuantas líneas.

 

 

 

Dentro del viento de lo que sea que pasa.

Lo que te encadena parece desatarse.

Te apoyas en blancas pilas de oscuras palabras.

Te rellenas en la fuente de agua

dentro de la ensombrecida mirada de alguien, el exuberante oleaje de su falda.

 

Pesas entre tres o cuatro

onzas, caracoleas la escalera

en cualquier cosa que sea este viento, te duelen

las costillas con lo que cantan

tan impúdicamente.