Poesía rusa: Natalia Azarova



Presentamos, en versión de Svetlana Bochaver y Sandra Santana, algunos textos de la poeta y lingüista rusa Natalia Azarova (Moscú, 1956). Poeta de talante experimental, comenzó a escribir poesía después de los 45 años y su trabajo ha sido muy bien recibido por la crítica. Actualmente dirige la Academia Rusa de Ciencias. Estudió Filología Hispánica.

 

 

 

 

 

 

 

todavía vivos los cisnes bajo la nieve

los cisnes fluviales nevados

sobre el ródano

 

cortos los caballos de la montaña y las piernas

caballos paticortos de las montañas

la bota en el ser

 

nieve nocturna para los de turno de noche

para los inmigrantes a pie de montaña

fidelidad garantizada

copos menudos de nieve ginebrina

para las vacas blancas

buscando

 

 

 

 

 

el día en que los genios alegran

con el gorjeo de las abuelas sobre las barrancas

con las vacas bocabajo

con los muchachos en aviones rosa

con el árbol limpiamente relatado

la partida

y

una tumba desnuda

 

 

 

 

 

 

 

este castigo —el cuchillo

de los ojos invertidos—

hasta la crepúsculo había siete,

cada uno con su llave

 

es una categoría de personas,

lo llaman humanidad

 

¿y los demás?

 

todavía quedan libros, alas

campo común de plumas

 

se arrugó

 

el libro tajado por un cuchillo

y hablar

 

 

 

 

 

 

 

—pondré el horizonte bajo mis talones—

donde nos arroparemos con lo tibio del mar

— cuidado: alguien está arrojando colillas ardientes

desde la cubierta superior

—¡ah, sí!, así caen las estrellas en agosto

— nuestro barco: ha sido cuidadosamente desinfectado

del olor a estrellas quemadas

— en verdad sé lo que Tú eres: sólo una tradición

pero quisiera entablar una amistad aunque fuera provisional

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

cuando moises iba por el paseo rothschild

por las calles de los poetas gabirol y haleví

Dios hablaba con moises moises hablaba

con gabirol gabirol hablaba con rothschild

de esto hablaba rothschild con Dios

casi lo dijo pero no tuvo tiempo haleví

toneladas de troncos en chorros comenzaron a correr

bajo una higuera trepada por una parra bajo un olivo

bajo un plátanero conífero cardiogramas de ciprés

 

como farra y farra en flor

 

así con piel de gallina

de puntillas una idea sindesviarse

 

 

 

 

soy una pájara felina

cubierta de collejas soleadas

me escurrí en ayuno de alegres

pensamientos

 

y usted ¿con qué fin está bien?

y usted ¿con qué fin está sano y alegre?

vasos de corriente al compás de mantas

cuadriculadas

 

castillos de gaviotas de arena

 

 

algo se ha torcido

detecto cierta in-a-de-cuación-de-las-cosas

conmigo

su-lentamente-su-agarrarse-a

del bolígrafo especialmente azul

el-persistente-no-deslizarse-del-papel

que-en-esencia-se-parece a una manta

no-simplemente-arrojada-sino

bien-estirada

una manta solo para calentar no-implicada-

en-la-vida

muy parecido de hecho su sabor

a grueso-hielo-largo-tiempo-en-primavera-con

huellas-de-trineo-flotando

 

y además el lago está a tiro de ojo

 

 

 

 

 

 

qué placer aprender a conducir

y sentir por primera vez la velocidad

 

qué placer es desaprender a conducir

y recuperar de nuevo la libertad

 

qué placer es aprender a crear un producto

y hacerse rico

 

qué placer desaprender a crear un producto

y pensar

lo están haciendo tan bien

que hasta yo lo compraría

 

qué placer es cambiar de país

y comenzar a conocerlo

 

qué placer es abandonar este país

y criticarlo

alabarlo de vez en cuando

 

qué placer es aprender a amar

y descubrir un mundo

 

qué placer es desaprender a amar

 y vivir por un tiempo entre la gente

 

qué placer es curiosear en el pasado

y encontrarse con los compañeros de clase

 

qué placer es desaprender

el recordar incluso sus nombres