La poesía escrita por mujeres



Presentamos, en versión de Nahomi Sánchez Puente, un texto de la poeta y ensayista británica Sandeep Parmar. Ha publicado los poemarios TheMarble Orchard (2012) y Eidolon (2017). Está incluida en la serie Versopolis de nuevos poetas europeos. Actualmente enseña Literatura Inglesa en la University of Liverpool. 

 

 

 

 

Un lenguaje poco común

 

 

El doctor dijo que éste

Es un cuarto vacío

Y lo es.

Un pálido costal sin visitantes

Lo hice y lo envolví

Con mi piel

Para invitar a entrar al bebé

Pero él no entró

Y se disolvió a sí mismo en el mar

Hace ya muchas lunas atrás.

Dorothe Laskey

The miscarriage

 

 

Es dicho que una de cada cuatro mujeres ha tenido un aborto en algún punto de sus vidas. Sin embargo ¿por qué hay pocos poemas existentes sobre algo que les sucede evidentemente a muchas mujeres? ¿Por qué esta pérdida privada y oculta se ha convertido en algo invisible o incluso un tabú para hablar o escribir? El poema de Dorothea Laskey fue un descubrimiento para mí. Es duro (¿), perfecto e incluso desacoplado. Su refrán “Work harder!” (¡trabaja duro!) habla de las exhaustivas demandas en la vida y cuerpo de las mujeres impuestas por una sociedad (occidental y capitalista) empeñada en impulsar hacia delante la (re) producción. De igual manera, los poemas líricos de Fiona Benson sobre el aborto  tomados de Bright Travellers(2014) replantean la pérdida humana mediante la palabra natural ‘Sheep´ (oveja) y ´Prayer´ (plegaria). Sharon Olds y Lucille Clifton describen valientemente la experiencia visceral del aborto. De esta memoria, ambas poetas recuperan la pérdida del niño y los imaginan en una historia (racial, marital, personal) donde ellos de otra manera no tienen presencia física en el tiempo vivido.

 

Tiras tus

Ropas de trabajo de brazos y piernas,

Y mudas de casa, desde el útero

Hasta la taza del baño, vástago articulado

Y te vas en el desagüe para flotar por los ríos y

Bahías en piezas indoloras.

(Old´s ‘To Our Miscarried One, Age Thirty Now’)

En el tiempo en el que yo dejé caer tu casi cuerpo abajo

Abajo para encontrarse con las aguas debajo de la ciudad

Y para que recorriese el desagüe hasta el mar

¿qué sabía sobre las aguas corriendo?

¿qué sabía sobre el hundimiento?

¿qué sabía sobre ser hundido?

( Clifton, “the lost baby poem”)

 

Estos son algunos ejemplos sobre los cuales yo sospecho que existe una nota menor en el canon de la escritura femenina. Últimamente ha habido un florecimiento de poemas y colecciones completas sobre la maternidad. Pero ¿Cómo puede ser que los poemas sobre el aborto sean silenciados al ampliar nuestra imagen de maternidad, un rango de experiencias demasiado frecuentemente cooptadas por la lógica del lenguaje de la productividad?

Ya conocía el poema ‘Parloament Hill Fileds’ de Sylvia Plath en el que reflexiona sobre su propio aborto espontáneo, pero nunca lo había leído con atención. No es la “ bald hill” (colina calva) ni el “faceless sky” (cielo sin rostro)  en el que la pérdida del bebé “doll grip lets go” me detuvo releyendo en esta ocasión, pero la línea  “I suppose it’s pointless to think of you at all” (“Supongo que no tiene sentido pensar en ti en lo absoluto.”) Esto nos enseña algo sobre el duelo y quizá, ese es el punto. Aunque también recordé haber leído el poema de radio de Plath, Tres Mujeres, al menos quince o más años atrás. Nunca escuché detenidamente a las tres voces dentro de él. Quizá lo pasé de largo pensando que algún día quizá regresaría a ese poema sobre la maternidad cuando sus consecuencias repercutieran en mí. Entonces no pude diferenciar claramente entre la ´feliz´ madre de un hijo; la ´reacia´ madre que entrega a su hija; y, por supuesto, la mujer de en medio, la “Segunda Voz”, quien aborta espontáneamente. Ahora, para mí, la segunda voz es la más convincente. Se identifica a sí misma como muriendo, muerta, muerte. Ella ha perdido una ´dimensión´. Ella carece sin sentido, sosa, se ha creado una no nueva cara. Pero las otras caras, las “rostros sin rostro” de hombres importantes, de naciones, de sociedad y de gobiernos. Todo conspira contra la mujer que tiene el poder de producir nuevas dimensiones de vida. Quienes no son de otra manera inútiles.

No soy fea. Incluso soy hermosa.

El espejo me da la imagen de una mujer sin deformidad.
Las enfermeras me dan de vuelta mis ropas, y una identidad.

Es lo usual, ella dicen, para que tal cosa suceda.

Es usual en mi vida, y en la vida de otras-

Soy una en cinco, algo así. No estoy desesperada.

Soy hermosa como en la estadística. Aquí está mi labial.

 

Pero el dolor no carece de sentido, su luto o melancolía ofrece algo cuando no hay nada que mostrar para la muerte.  ¿Dónde está el lenguaje especial para el dolor dado a una mujer que sufre un aborto? ¿Acaso la expresión de este dolor depende de una lengua prestada más que en un amor particular, o una felicidad especial, en los antecedentes necesarios del dolor? Busco en todas partes una forma de sacarlo de la boca de los médicos y enfermeras. Los mortinatos, sí, hay libros valientes. Las muertes de niños que han respirado, también. Pero lo poco que he encontrado ha sido en sitios de internet cuyo autor es anónimo, — una ventanita me pregunta si deseo un  grief-friend (“amigo adolorido”) — y los intercambios entre mujeres que han cargado el secreto de la muerte con el que hacen amigos y familia tambaleen por las palabras correctas.

 

En el poderoso ensayo ‘Parental Elegy: Language in Extremis’ (2017)de Helen Charman explora el Complicado Síndrome Doloroso en la poesía mediante  Time Lived  without it´s flow(2012) de Denise Riley y en los trabajos de Jahan Ramazani y Andrea Brady sobre la elegía. Charman escribe que “La relación entre productividad, paternidad y el reforzamiento del luto en lugar de aliviar el problema, complica el dolor y la narrativa.” ¿Dónde está la ética de la producción poética a partir del dolor si es que ese dolor carece de sentido, no lo encuentra y habla desde atrás de la muerte con un ilegítimo e impreciso lenguaje adquirido?

 

 

Usted no es una filósofa. Cada vez que habla sobre este tipo de muerte teme el estar exagerando. La muerte es real; lo que te sucedió no es más que una pérdida  indecible. Un hecho no puede ser explicado por el marco de la vida, ni porsu orden.  No tienes un lenguaje propio, sólo un remoto vocabulario, prestado por luctuosas madres, roncos como Demeter, cada uno heróico, y usted no es este hecho en absoluto.

Cuando una mujer con cierto privilegio está a punto de dar a luz, hay un slog de aprendizaje. Guías impresas y miles de sitios web. La mayoría de los cuales no tienen otros resultados. Gradualmente eliges uno, la maña de contar tu vida en semanas. Consideras comprar uno de los muchos libros nuevos sobre la maternidad, escritos en su mayoría por mujeres blancas de clase media. Aprendes qué significa [redactado]. Sientes la energía chorreándose de ti y la pluralidad de una conversación interna.  Cuando le informas a la partera que estás optando por un parto dirigido por un consultor, ella se sorprende de que “una mujer inteligente como tú haya tomado aquella decisión”. Le muestras una sonrisa forzada. Cómo sería verte o a ver a alguna versión de ti una y otra vez, día tras día. Tomando malas decisiones. No muy inglés.  Los gruesos volantes del Servicio Nacional de Salud están en tus manos. Los pósters hostiles en las salas amenazan aquellos sin estatus legal. Esta mujer del estado está decepcionada de ti. Pero de todos modos nunca la vuelves a ver. Dejan de hablar con ustedes mismas.

El cuerpo de la mujer está a la deriva. Encuentras hermanas para asistirte. Su cuerpo es un cementerio, dice A. M explica: Los abortos cazan generaciones de mujeres.S, quien sufrió el nacimiento de un bebé muerto  escribe: Esto es un momento mínimo en la vida de una mujer que en ese momento se maximiza. B te envía un email, un hechizo. D y V son americanas; ellas te aconsejan sobre las drogas correctas y procedimientos. P, hermana de sangre, doctora, te sigue hablando: No te quedes callada conmigo. El aborto espontáneo tiene su propio nombre – los clínicos lo mantienen vivo mientras las mujeres escuchan su música fría y entonces olvidan o intentan hacerlo. ¿Cómo sería mantener este lenguaje en uso común? Reclamarlo de vuelta ¿Las mujeres alguna vez compartieron la manera de explicar esto a otras y a ellas mismas? “El lenguaje no lo puede hacer todo”, Adrienne Rich advierte en ‘Cartographies of Silence’.  “El grito/ de una voz ilegítima//ha dejado de escucharse a sí misma, por lo tanto/ se pregunta// ¿Cómo existo?”

M nota que en la India incluso los hombres saben qué significa D&C (Dilatación y Curetaje) ¿Por qué es así?  Tu familia nunca reconocería la vergüenza que es estar embarazada. Las tías moviéndose pesadamente con el pecado que le dio a tu hermana y a ti  y tus pesadillas de por lo menos treinta años. Tampoco hablarían de feticidio femenino o amniocentesis, un medio prenatal mediante el cual se puede determinar el sexo. Pero sabes que tus tías han escuchado este lenguaje mal usado en su contra. Aquellos tíos que sin escrúpulos le han pedido a sus esposas o amantes que corten en su interior por el buen nombre.

Tú le dices a tu esposo,”si todo marcha bien”. Tú dices tú porque no es tu cuerpo. Tú imaginas que el tiempo se tambalea hacia adelante.

Y, cuando el futuro se detiene, no todo está bien. Dices “Yo”, pero no en voz alta – una no usada maldición. Qué es el lenguaje de cualquier forma. Un acuerdo. Para hacer reparaciones. Con quién, Para qué.

 

Un mundo en silencio debe ser el hecho.

Por el cual no existe un lenguaje preciso.

El monitor se apaga y tú eres llevada

pasas una sucesión de madres a una habitación marcada como “vacía”

Taxonomías del dolor eluden a las no-madres,

los no-amamantados, todo que no sea este hecho.

Sin cara sin dientes sin ojos o puños apretados.

Un cordero negro agita sus alas en la tierra.

En la oscuridad hay respiración.

Después de cinco visitas al hospital, los moretones

de los codos internos cosidos a ellos mismos

en obsolescencia, las enfermeras dejan de decir: lamento su pérdida.

Quizá venga a extrañar estos pasillos laminados.

Conozco mi camino allá, al artefacto de la pérdida.

Aflojada del mundo real en un silencio.

donde no hay tumba sino tu propio yo tropezando

de piso a techo sin una pulgada de tu vida.

O de la mía. O esta particular ausencia.

La enfermera de Lancaster es una realmente algo

Sus metáforas son agrarias; El lenguaje de la matanza.

Si empiezas a sangrar como un cerdo atorado.

Bajo esos gruesos dedos blancos una ascendencia.

de colapso de válvulas y balidos

Se transfigura en notas. Tú pareces familiar.

Por qué has venido aquí otra vez,

a mi puerta con tus metáforas de sacrificio.

Una carpeta amarilla, con la palabrabebé

en la cubierta re-archivado como misceláneo.

Lo que creció en ti no eres tú sino un sudario

y todo idiota conoce uno.

Un fantasma que te despierta cinco veces por noche

permanece indeciso entre los cuartos

temblando en su fina sombra.

Conozco mi camino aquí, al lenguaje de la pérdida.

Mi abuela, quien murió dando a luz,

explica qué hace a las cornalias tan rojas.

Asumí que fue el hierro en sus venas

lo que hizo que los romanos estamparan sus perfiles

en sus coágulos frágiles. Pulso del imperio.

No digas eso/ Nunca te visité.

Un fantasma es tan buena familia/ como podrás entender

Y, ¿has estado cansado después de tanto tiempo?

Después de todo este tiempo ¿finalmente vienes?

El niño que te desgarró a la muerte es mi pariente.

Sus huesos son una línea presionada en la tierra,

aquella que nunca quisiste cruzar, transfigurada en la parte trasera

de un convoy en algún otro lado. Este debe ser el hecho.

Una aldea y sus granjas y sus bienes

En un ordinario día de Agosto

huele a sangre y pánico

llevando a un niño de este a aquel

mal, cuya muerte está en tus manos.

Pareces familiar. Por qué has venido aquí.

Aturdido o deteriorado. Lo que cede se rinde.

Se absorbe de nuevo en sí mismo como un arpa que se queda en silencio.

imperceptiblemente en la noche.