Mary Oliver (1935–2019), In Memoriam



Ha muerto la poeta norteamericana Mary Oliver (1935–2019), una de las poetas más populares de la escena lírica actual. Maxine Kumin ha descrito a Mary Oliver en el  como una “guía infatigable al mundo natural, particularmente a sus aspectos menos conocidos”. Presentamos un poema de la autora y un homenaje de la poeta australiana Hera Lindsay Bird, en traducción de la poeta mexicana Andrea Rivas.   

 

 

 

 

 

 

GANSOS SALVAJES
Mary Oliver

 

No tienes que ser buena.
No tienes que caminar sobre tus rodillas
y arrepentida durante kilómetros de desierto.
Solo tienes que dejar al suave animal de tu cuerpo
amar lo que ama.
Háblame de tu desesperanza, tuya, y yo te hablaré de la mía.
Mientras, el mundo sigue.
Mientras, el sol y las piedras limpias tras la lluvia
se mueven por los paisajes,
sobre praderas y profundos árboles,
sobre ríos y montañas.
Mientras, los gansos salvajes, alto en el aire azul y limpio,
comienzan su vuelta a casa.
Quienquiera que seas, no importa cuán solitario,
el mundo se ofrece para tu imaginación,
te llama como estos gansos salvajes —severos y emocionantes—
una y otra vez anunciando tu lugar
en la familia de las cosas.

 

 

 

WILDE GEESE

 

You do not have to be good.
You do not have to walk on your knees
for a hundred miles through the desert repenting.
You only have to let the soft animal of your body
love what it loves.
Tell me about despair, yours, and I will tell you mine.
Meanwhile the world goes on.
Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain
are moving across the landscapes,
over the prairies and the deep trees,
the mountains and the rivers.
Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air,
are heading home again.
Whoever you are, no matter how lonely,
the world offers itself to your imagination,
calls to you like the wild geese, harsh and exciting –
over and over announcing your place
in the family of things.

 

 

 

GANSOS SALVAJES POR MARY OLIVER

de Hera Lindsay Bird

 

No tienes que ser buena
esto es todo lo que mereces por tomar
consejos amorosos de una parvada de aves migratorias.
Incluso en poesía no te perdono nada
ni siquiera tu nuevo imperio de dolor.
Te quitas el vestido y entras al río,
tu cuerpo es un préstamo
de alguien más, del pasado.
Háblame de tu desesperanza, tuya, y te hablaré de la mía.
Mientras en una bata de hospital
Mientras en una lengua muerta hace mucho
Mientras cada mañana las estrellas son harapos en la nieve
Mientras la biblioteca de Alejandría se incendia en orden alfabético
Mientras un asterisco vuela como nube del desierto
Mientras en la pared uterina
Mientras en hipérbole
Mientras tanto cada día por el resto de nuestras vidas
yo vuelvo y te pregunto cómo perdonar a alguien
a quien nunca me correspondió perdonar.
No tienes que ser buena
Ser buena ni siquiera es ya el objetivo.
Simplemente no creo que sea real
pensar en gansos y sentirte tan hermosa
y tan lejana.
Ayer mi novia y yo tomamos un coche
y manejamos por el valle
donde mi madre casi se mata de hambre hace treinta años
mientras soplaba un fuerte viento plateado desde el mar.
¿Qué me importa si no hay justicia en el mundo?
La vida es dura
y el dolor es duro
y es duro para mí escribir con franqueza
sobre la noche en que mi novia me dijo que aún te amaba
y lo llamas arte.
No se sintió como arte.
No se sintió como cientos de millas a través del desierto arrepintiéndote.
No se sintió como una rueda rota yendo hacia atrás en el mar.
Pero dolió.
Sigue doliendo
Incluso ahora La sombra de nuevas hojas tiembla en la alfombra.
Oh Mary
¿Cómo nos sobreviviremos?
¿Y algún día responderá esta vida?
No lo sé
Temor y pánico son lo mismo para mí.
Amo la vida
y odio la muerte
y cuando intentas describirme
cómo se siente querer morir
sólo puedo mirarte como si fueras un planeta quemándose lento
y yo vierto agua desde un telescopio.
No tienes que ser buena.
No tienes que ser nada.
Esto no es un himno para el mundo.
Esta vida es una vida dura
y aplasta a las personas
pero es también extraña y llena de calor.
Cocodrilos dormidos en su roja carpa de hambre.
Pedazos de rompecabezas volando la calle
en el camino fuera de la casa
vendemos todas nuestras cosas
y nos mudamos al sur.

Era invierno y estábamos tan enamoradas
sentadas en el suelo del departamento de su abuela
mirando las noticias
sobre la mujer que fue encadenada
por siete años en el sótano de alguien
y acaba de ser puesta en libertad.
A la mañana siguiente empacamos todas nuestras cosas
y nos encaminamos al sur.
Como si fuera así de fácil.
Como si hubiera un lugar al que llegar
del que pudiéramos volver.