Nueva poesía europea: Aivaras Veiknys



Nueva poesía europea: Aivaras Veiknys

Versopolis es un programa que cuenta con el apoyo de Europa Creativa, el propósito que tiene es el de promover la poesía escrita por los jóvenes poetas europeos a través de una serie de festivales con distintas sedes en Europa como los que dirigen nuestros amigos y colaboradores Ales Steger y Mite Stefoski, directores de los festivales Days of Poetry and Wine, en Eslovenia, y el Struga Poetry Evenings, en Macedonia, respectivamente; en Círculo de Poesía creemos en la literatura que están escribiendo estos jóvenes poetas y hemos decidido presentar a cada uno de los poetas que han sido seleccionados en este programa. En esta ocasión presentamos, en versión de Diana Bustamante, a Aivaras Veiknys. Poeta, nacido en 1983 y originario de Elektrėnai, ciudad de Lituania. Estudió Gestión de la propiedad en la Universidad Técnica de Vilnius Gediminas. Su primer libro, R aktai fue publicado en 2007. Trabajó como periodista en el diario lituano Respublika, ha estado en Afganistán y preparado reportajes desde allí. Fue reconocido como Joven Poeta Emergente en el Festival Lituano de Poesía Poetry Spring en 2008 y 2010. Aivaras es coorganizador del Festival Literatūrinės Vilniaus slinktys, de la que además ha compilado tres antologías. Su segundo libro, Paukštuko liudijimai, fue publicado en 2014 y galardonado con el prestigioso The Young Yotvingian Prize como Mejor Libro de Poeta Joven.

 

 

 

Levantando

La mitad de mis amigos del jardín iban al gimnasio,

así que un día decidí, ha sido suficiente:

iré también.

 

El gimnasio lucía tantos espejos

que el primer peso que soporté

fue el de mi propio reflejo en el cristal.

 

Hice de este gimnasio mi barrio por un mes,

pero mi imagen no cambió.

 

Cuando parecía que todo sería en vano–

¿por qué me agobia si no hay ganancia?–

mi abuelo murió.

 

El velorio fue en la funeraria central

justo encima del gimnasio.

 

Subí las escaleras; bajé las

escaleras, me vi en el espejo-

Arnold Swangeneger me devolvió la mirada–

 

y no había nada que no pudiera levantar

 

No habrá nada.

 

 

 

Pakelti

 

Pusė kiemo draugų lankė kačialką,

todėl ir aš vieną dieną nusprendžiau žūtbūt

pasekti jų pavyzdžiu.

 

Toje kačialkoje buvo daug veidrodžių –

ir pirmasis sunkumas, kurį teko pakelti –

mano paties atspindys juose.

 

Kačialinaus mėnesį, bet vaizdas

nė kiek nesikeitė.

 

Kai jau atrodė, kad bergždžias šis reikalas,

kad kam taip save kankinti, jei nieko iš to nebus –

mirė senelis.

 

Jį pašarvojo centrinėje miesto šarvojimo salėje –

tiesiai virš mūsų kačialkos.

 

Užlipau laiptais aukštyn; nulipau

laiptais žemyn; pažvelgiau į save veidrody –

ir Arnoldas Schwarzeneggeris pažvelgė iš to veidrodžio

į mane –

 

ir nieko nebuvo, ko negalėčiau pakelti.

 

Ir nieko nebus.

 

 

Edad de piedra

 

Las piedras son como las personas,

le gustaba decir, cada una tiene una vida secreta–

pesada como el suelo de la memoria…

Recuerdo

 

cómo los muros se tornaban suaves y fuertes–

dignos de todos los premios que

ante todo malgastaríamos…

mi padre fue un poderoso constructor

mucho más poderoso que eso comparado conmigo

por críticos ignorantes–

 

más pesado que sus ladrillos,

quizá más pesado que su tráiler, lleno

con piedras que reunió cerca de Biržai …

 

siempre llevaba dos en los bolsillos de estos pantalones–

el tamaño de sus puños– ennegrecidos y atroces,

podrías decir tus oraciones si sacaba alguno…

mi padre, quien no lo es, sigue siendo mi ladrillo angular

en este duro mundo de piedra–

habiendo construido tanto en su vida,

 

habiendo demolido tanto.

 

 

 

akmens amžius

akmenys lygiai kaip žmonės – mėgo sakyti –

kiekvienas su savo slaptu gyvenimu,

kieta tartum žemė atmintimi…

pamenu,

 

tvirtos ir dailios gaudavos tvoros –

vertos visų tų premijų, kurias dalimis

prašvilpdavo…

 

mano tėvas buvo galingas tvėrėjas,

daug galingesnis už tuos, su kuriais mane

lygina neišmanėliai kritikai –

 

sunkus nei jo akmenys,

gal net sunkesnis už visą priekabą, pririnktą

per akmenkasį kur nors ties Biržais…

 

du visada nešiodavos kelnių kišenėse –

pajuodusius ir sudiržusius, kumščio didumo,

neduok tu švenčiausias, jei išsitraukdavo…

 

mano jau nesantis tėvas vis dar yra kertinis

šiurkščiam akmenų pasaulyje –

šitiek sutvėręs per savo gyvenimą,

 

šitiek per jį sugriovęs.

 

 

 

Humo

 

Este poema necesita humo–

no una especie de sustantivo, sino

el tono imperativo,

en cuyo mando comience a actuar:

agitando mis brazos,

desgarrando las cortinas, podridas con los años,

y finalmente contemplar las imágenes

que debían ser

olvidadas.

 

El humo no tiene cuerpo, su estado no es

definitivo– se agita como las

mariposas nocturnas, elevándose sobre sí mismas, mezclándose

con el humo del tabaco;

el tono se vuelve adjetival,

incitando destellos

de la infancia.

 

Humo–

un campo inmenso, juncos

en la orilla peinando un lago;

solían llevarnos allí

para cultivar papas: rostros enrojecidos en el calor–

tumbas vivas remando lentamente con azadas…

 

Humo–

viento del lago.

Humo–

cuervos del lago– aliento dirigido…

 

Más tarde– una yegua de ojos tristes,

un vagón amontonado con bolsas…

 

Nos dieron suficiente

para alcanzar siempre una ausencia…

 

Este poema

necesita humo

por eso no lo recuerdo del todo.

 

 

 

Dūmai

 

Šiame eilėraštyje reikalingi dūmai –

tai joks daiktavardis, greičiau –

liepiamoji nuosaka,

kurios paragintas imu veikti:

mosuoti rankomis,

draskyti suplėkusias metų užuolaidas,

galiausiai – matyti vaizdus,

kuriuos jau tariausi

pamiršęs.

 

Dūmai neturi kūno, aiškios

konstantos – jie plazda tarytum

naktiniai drugiai, pinas tarpusavy, maišosi

su tabako dūmais;

 

iš nuosakos tampa būdvardžiu,

kuris sufleruoja vaikystės

akimirkas.

 

Dūmai –

toks didelis laukas prie meldų

šukuojamo ežero;

tenai mus atveždavo

kasti bulvių: žmonės veidais sukaitusiais –

gyvos jų kapinės irias lėtai kauptukais…

 

Dūmai –

tai vėjas nuo ežero.

Dūmai –

tai varnos nuo ežero siųsto vėjo…

 

Paskui jau – kumelė liūdnom akim,

pilnas maišų vežimas…

 

Mums duodavo tiek,

kad visad paskui pritrūkdavo…

 

Dūmai

šitam eilėrašty

reikalingi,

kad visko neprisiminčiau.

 

 

 

La hora de los milagros

 

Noviembre acaba con las estruendosas cadenas,

y el humo ahora serpenteando hacia el sur,

una pizca de sal, sucia, deshonrada– velando

por el dolor a lo largo de la noche. Las últimas lluvias

 

se tornan nieve mientras te arrastras fuera para encenderte

dentro de un mundo crepitante. Los cerdos dicen amén–

evitaste la espiga del corazón– alimentándola en su pluma

Un grupo de pollos– pío, pían

 

por las ventanas. Lentamente, Diciembre se agita

mientras Venus abre su ojo como un presagio,

observando a un niño mientras duerme.

 

El reinado de la banalidad: ahora aunque sierren hondos sonidos

en un bosque de abetos, un milagro más ocurrirá–

un hombre mudo te denunciará ante los romanos.

 

 

 

Stebuklų metas

Grandinėms žvangant baigsis lapkritys,

pietų kryptim tirštai raitysis dūmai,

žiupsnelis druskos, purvas, nešvarumai –

per naktį viską, žvelk, ir užpustys

 

pirmasis sniegas; einant prakurų

girgždės pasaulis, kiaulės melsis tvarte –

išvengta durklo širdyje, tad šerti

dabar tau teks jas; ties langais būriu

 

ganysis vištos, kudakuos, stos gruodis –

danguj akis Veneros pasirodys,

tai akiai stebint miegančius vaikus,

 

eglyno vidurius praretins pjūklas,

ir banalus, tačiau vis tiek stebuklas –

tave romėnams nebylys įskųs.

 

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