Versopolis es un programa europeo de literatura que cuenta con el apoyo de Europa Creativa, el propósito que tiene es el de promover la poesía escrita por los jóvenes poetas europeos a través de una serie de festivales con distintas sedes en Europa como los que dirigen nuestros amigos y colaboradores Ales Steger y Mite Stefoski, directores de los festivales Days of Poetry and Wine, en Eslovenia, y el Struga Poetry Evenings, en Macedonia, respectivamente; en Círculo de Poesía creemos en la literatura que están escribiendo estos jóvenes poetas y hemos decidido presentar a cada uno de los poetas que han sido seleccionados en este programa. En esta ocasión presentamos, en versión de Adalbert García López, a la poeta turca Bejan Matur (Kahramanmaraş, 1968). Escritora, periodista y conductora de televisión. Es una de las autoras en Medio Oriente con mayor relevancia en la actualidad. Desde 2005 es colaboradora del diario Zaman, sus colaboraciones periodísticas están ligadas a las políticas kurdas, noticias armenias, la censura literaria, políticas relacionadas a las mujeres, entre otros temas. Entre sus libros destacan Rüzgar Dolu Konaklar, Onun Çölünde y Doğunun Kapısı: Diyarbakır.
Las tumbas de los niños
Así que morimos.
Nos deslizamos fuera de la oscuridad.
Los árboles nos miraban
y también las pequeñas piedras.
La noche y las estrellas pasaron por encima de nosotros.
Fuimos sepultados junto a la carretera.
Çocuk mezarlari
Öldük işte.
Kaydık karanlıktan.
Kayın ağaçları da gördü,
Ufak taşlar da.
Gece ve yıldızlar geçti üzerimizden.
Gömüldük yol kıyısına.
Cada mujer conoce su propio árbol
Cuando te busqué
extendí mis alas por la ciudad
construida por negras, abandonadas piedras,
encontré un árbol y me posé sobre sus ramas
y grité del dolor.
Cada mujer conoce su propio árbol.
Esa noche crucé una ciudad
tan negra que la oscuridad
temía introducirse en ella.
Mi alma estaba sola
sin su sombra.
Aullé.
Her kadın kendi ağacını tanır
Sana geldiğimde
Kanatlarımı,
Siyah taşlarla örülmüş
O ıssız şehrin üzerinde açacak,
Bulduğum bir ağacın dallarına tüneyecek
Ve acıyla bağıracaktım.
Her kadın kendi ağacını tanır.
Uçtum o gece.
Karanlığın girmeye korktuğu şehri geçtim.
Gölge olmayınca ruh yalnızdı. Uludum.
Estar en el mundo es dolor
Todas las piedras rojas en la tierra están manchadas
con la sangre de dios.
Y es por eso que las piedras rojas
nos enseñan nuestra infancia.
Cuando somos niños, el dios
camina detrás de nosotros.
Tocas nuestros aretes
y nuestro collar.
Él entra y se oculta en nuestros zapatos brillantes
y en los pliegues de nuestra cinta infantil.
Debo comprar un vestido rojo fuego, y una cama,
un anillo rojo
y una lámpara.
Debe llegar un instante
en que el tiempo de la madre comience y termine.
La sangre sabe cómo esperar,
sabe también cómo ser una piedra.
Estar en el mundo es dolor,
esto he aprendido.
Oscuridad roja,
oscuridad azul
y el comienzo,
El significado de estos debe ser
que nunca nos abandonan,
nuestra madre y nuestro dios.
Dünyada olmak acıdır. Öğrendim.
Yeryüzündeki tüm kızıl taşlara
Tanrının kanı sürülmüştür.
Bu yüzden kızıl taşlar
Çocukluğumuzu öğretir.
Tanrı, biz çocukken,
Yanımızda dolaşır.
Küpemize dokunur
Ve kolyemize.
Pabuçlarımıza ve kurdelamızın
Kızçocuk olmak kıvrımına girer
Saklanır.
Kızıl bir elbise ve yatak almalıyım,
Kızıl bir yüzük,
Ve lamba.
O zaman olmalı ki,
Annenin zamanı başlar ve tükenir.
Beklemeyi bilen kan,
Taş olmayı da bilir.
Dünyada olmak acıdır. Öğrendim.
Kızıl karanlık
Mavi karanlık
Ve başlangıç
Bir anlamı olmalı ki bunların,
Bırakmaz bizi annemiz ve tanrımız.