33 + 1 voces de la poesía uruguaya actual: Cristina Peri Rossi



“La noche amarilla. 33 + 1 voces de la poesía uruguaya actual” es un dossier que ha preparado Marisa Martínez Pérsico para los lectores de Círculo de Poesía. Su objetivo es visibilizar y difundir un repertorio de voces que se inscriben en distintas tradiciones líricas, es decir, mostrar una parte de lo que acontece en la poesía oriental a partir de cuatro criterios: diversidad discursiva y/o estética, integración equitativa de poetas mujeres y hombres, integración generacional (de por lo menos cuatro promociones etarias) e inclusión de poetas que escriben fuera del país (en Argentina, Brasil, México, España y Suecia). [Lee la introducción a esta muestra aquí] . 

Leemos una selección de “R.I.P.” y otros poemas de Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941). Licenciada en Literatura Comparada, comenzó su carrera literaria en 1963 con la publicación de su libro de cuentos Viviendo. En 1972 se exilió a España, se nacionalizó en 1975, sin perder la nacionalidad uruguaya. Vive en Barcelona. Algunas de sus obras:  Los museos abandonados (1968, cuento, Premio de relatos ARCA), El libro de mis primos (1969, novela, Premio Marcha), Indicios pánicos (1970, cuento), colección de relatos, Evohé (1971, poesía), Descripción de un naufragio (1974, poesía), Diáspora (1976, poesía, Premio de Ciudad de Palma), Lingüística general (1979, poesía), La rebelión de los niños (1980, cuento), El museo de los esfuerzos inútiles (1983, cuento), La nave de los locos (1984, novela), Solitario de amor (1988, novela), Cosmoagonías (1988, cuento), Fantasías eróticas (1990, ensayo), Babel bárbara (1991, Premio Ciudad de Barcelona), Otra vez Eros (1994, poesía), Inmovilidad de los barcos (1997, poesía), Las musas inquietantes (1999, poesía), Estado de exilio (2003), Mi casa es la escritura (2006, poesía), Habitación de hotel (2007), Playstation (2009, XXI Premio Fundación Loewe). En 1994 recibió la Beca John Simon Guggenheim para la literatura de ficción.Ha sido profesora de literatura, traductora y periodista. Ha colaborado con El País, Diario 16 y El Periódico de Catalunya.

 

 

 

 

 

SEGUNDA VEZ

 

En el acto ingenuo
de tropezar dos veces
con la misma piedra
algunos perciben
tozudez
Yo me limito a comprobar
la persistencia de las piedras
el hecho insólito
de que permanezcan en el mismo lugar
después de haber herido a alguien.

 

 

 

 

 

 

DESPUÉS

 

Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.

 

 

 

 

 

LA PASIÓN

 

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

 

 

 

 

 

 

FIDELIDAD

 

A los veinte años, en Montevideo, escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en la pantalla blanca y negra de la Rai
junto a la mujer que amaba
y me emocionaba.

A los cuarenta años escuchaba a Mina
cantando Marguerita de Cocciante
en el reproductor de cassettes
junto a la mujer que amaba,
en Estocolmo,
y me emocionaba.

A los sesenta años, escucho a Mina
cantando a Margherita de Cocciante
en Youtube, junto a la mujer a la que amo,
ciudad de Barcelona
y me emociono.

Luego dicen que no soy una persona fiel.

 

 

 

 

 

ORACIÓN

 

Líbranos, Señor,

de encontrarnos

años después,

con nuestros grandes amores.

 

 

 

 

 

R.I.P.

 

Ese amor murió
sucumbió
está muerto
aniquilado      fenecido
finiquitado
occiso               perecido
obliterado
muerto
sepultado
entonces,
                        ¿por qué late todavía?