Introducción a la poesía documental



El joven poeta norteamericano Josh Corson escribe una introducción a la poesía documental: sus posibilidades y sus exponentes. De Muriel Rukeyser y Carolyn Forché a Tarfia Faizullah, pasa revista a temáticas y técnicas del construcción del poema documental que, hace hincapié, es distinto del poema de testimonio. La traducción es de Alejandro Larios.

 

 

 

 

Una introducción a la poesía documental

 

Se trata de una vieja pregunta con variadas iteraciones: ¿Qué es el “arte político”? ¿Hay espacio alguno en el arte para el activismo? ¿Cuál es la responsabilidad social del artista? Al acudir a una conferencia de la AWP, es seguro encontrar numerosos paneles de discusión sobre estos temas. Lo cierto es que estas preguntas, desde el primer momento, son una forma de retórica política.

Merodear sobre los ecos de estas conversaciones es siempre una potencial supervisión de creatividad y de expresión. Las preguntas son divisorias. El arte importa. La comunidad importa. Como escritores somos testigos del mundo. A menudo documentamos lo que vemos, lo que oímos, lo que olemos, tocamos, y sentimos. Los mecanismos de la sociedad se reflejan en nuestras prácticas. Lo que me concierne, dentro de esta conversación, es lo que rodea las diferencias entre la poesía que “atestigua” y la poesía que “documenta”.

Sin que esto sea el inicio de un largo y extenso manifiesto, en el cual propongo que toda poesía, de una u otra forma, contiene “elementos documentales”, quiero delinear la conversación actual en el mundo escrito entre “poesía del testigo” y “poesía documental”.

En un artículo de 2015, para la Poetry Northwest, la poeta Sandra Beasly dice, “la poesía del testigo ocupa un tercer dominio entre lo “personal” (actos líricos) y lo “político” (actos retóricos). Este “tercer dominio”, como señala Beasley, es lo que la poeta y activista Carolyn Forché, en la introducción a su antología Against Fogetting: Twentieth-Century Poetry of Witness, llamó primero “lo social”, un término “que describe el espacio entre el estado y los supuestos refugios seguros de lo personal”.

Así, si la “poesía del testigo” investiga el terreno entre lo personal y lo político, ¿dónde sucede la poesía documental? De acuerdo con el poeta documental Mark Nowak, “la poesía documental, debe decirse, no tiene fundamento alguno, ningún inicio discutido, ningún representante que señale su importancia cultural; su práctica no se limita a periodos premodernos, modernos, o posmodernos”. A parte de esta ambigua singularidad, Nowak continúa, “la poesía documental tiende a etiquetar una historia política socio-democrática, más de izquierda que liberal”. Mientras me inclino a coincidir con Nowak, creo que es justo decir que la poesía documental se inclina hacia lo político más que a lo personal, aunque sólo ligeramente.

En su artículo, Sandra Beasley continúa abriendo la brecha de la pregunta del “testigo” contra lo “documental”: “¿Qué distingue a la “poesía del testigo” de la “poesía documental”? La tentadora respuesta sería “muy poco”. Ambas palabras, atestiguar y documentar, son sintácticamente flexibles. En la conversación, alguien que se identifique como escritor de poesía del testigo podría hablar de “documentar” un evento traumático. O un practicante de poesía documental podría hablar de la ayuda a sus lectores para convertirse en “testigos” virtuales”.

El escritor y periodista portugués, Martin Earl, lleva la noción de Beasley un paso más allá: “Por supuesto, cuando la mayoría de nosotros pensamos en poesía lírica, hay una faceta de expresión propia que juega un fuerte papel, tanto en ambición como en metodología de la creación poética. Earl, hablando de la poesía documental de Nowak, dice: [él] elimina de la ecuación, hasta el punto en que es posible, la expresión propia”. Esta eliminación ocurre cuando “atestiguar” termina y “documentar” comienza. Sin embargo, no concuerdo con la aseveración de Earl, que afirma que la documentación debe estar privada de lo personal para poder entrar en el dominio de lo documental. Volviendo a lo de Carolyn Forché, nos recuerda que, “si quitamos la dimensión de lo personal, corremos el riesgo de abandonar uno de los sitios más poderosos de resistencia. La celebración de lo personal, sin embargo, puede recaer en una miopía, una incapacidad para ver cómo mayores estructuras económicas y del estado, circunscriben, si no determinan, el frágil dominio de lo individual”.

Entonces, ¿qué considero poesía documental? Bien, tomando en cuenta el gran debate que gira en torno a esto, y cómo difiere de la “poesía del testigo”, la siguiente no es una definición difícil de acuñar. Para el propósito de esta (pequeña) lista de poetas recomendados, quienes trabajan en el área de documentación, la guía que seguí toma como tema principal eventos históricos y gente/comunidades envueltos en ellos. Enfatizo “principal” porque, como Forché, creo que los momentos de autorreflexión deberían ser parte de la documentación, si bien de forma secundaria, a pesar de ello presente. Una razón es que, trabajando en mis propios proyectos documentales, me encontré con preguntas como: ¿cuáles son las implicaciones de documentar experiencias de alguien más desde la (potencial) posición de un otro? ¿qué puede, constructivamente, ofrecer la poesía ante esta situación? ¿por qué hago esto? La poesía (en realidad, todo arte) es inherente a una búsqueda de verdad. Este componente soporta el peso de la autenticidad. Esta es la razón por la que señalo lo personal como una parte integral de toda documentación.

Dicho esto, presento una lista de libros que, creo, funcionan como una introducción a la poesía documental. Algunos se inclinan más hacia lo político. Otros entretejen una narrativa personal/autobiográfica con características más documentales, tales como la exposición, entrevista, collage, personajes -que culminan en un activo desacuerdo político. Porque ¿acaso no es eso lo que preguntamos: qué es nuestra historia y por qué es importante?

 

Muriel Rukeyser – Book of the Dead (dentro de U.S. 1)

Book of the Dead (El libro de los muertos) fue publicado como una larga secuela del libro de Rukeyser, U.S. 1, en 1938. Es lo que podría considerarse una obra híbrida; polivocal, en parte un documento objetivo, en parte periodismo de investigación, en parte lírico. La serie es un collage del texto original que incluye índices bursátiles, reportes parlamentarios, y transcripciones de procesos. Los poemas presentan una polifonía de voces: doctores, contratistas, familiares cercanos, y, con mayor prominencia, las víctimas mismas quienes fueron poco más que explotadas, casi invisibles, durante el efecto de su exposición. Al hacer esto, el texto provee una poderosa exploración de quien está facultado gracias al discurso, y de quien sus actos de habla han sido mediados por varias razones. Book of the Dead, al hacer visible la muerte, también expone las estructuras clasistas, racistas y capitalistas que permitieron tal tragedia ocurrir.

 

Patricia Smith – Blood Dazzler

Con un detalle minuto a minuto, Patricia Smith sigue el huracán Katrina mientras se transforma en una dama de la destrucción. Desde el 23 de agosto de 2005, día en que la tormenta tropical no. 12 comenzó, hasta el día 28, cuando se convirtió en un huracán categoría 5, con su “resplandor escarlata fijado en la trémula luna creciente”, hasta sus desoladoras consecuencias. Estos poemas evocan el horror que se extendió en Nueva Orleans. Asumiendo las voces de políticos desesperados, la muerte, los sobrevivientes, y la voz del huracán mismo, Smith sigue el lamentablemente e insuficiente esfuerzo por ayudar, y sirve de testigo a familias que quedaron cautivas en azoteas y en el Superdome. Da voz a los treinta y cuatro médicos residentes quienes murieron ahogados en la parroquia de St. Bernard y evoca el día posterior a su muerte, cuando George W. Bush acompañó con guitarra al cantante country Mark Willis:

 

El vaquero sonríe ante el terrible estruendo,


***


Y en la novena, una mujer ahogada se lamenta
Parece que este país sólo nos dejó la muerte

 

Un recordatorio inolvidable de que la poesía puede aún ser “una noticia que permanece noticia”. Blood Dazzler es un paso necesario hacia la recuperación nacional.

 

C.D. Wright – One Big Self

Inspirado por numerosas visitas a prisiones dentro del estado de Louisiana, One Big Self hace de testigo de hombres y mujeres encarcelados y habla sobre el estrago psíquico del encierro prolongado. Se trata de un fascinante mosaico de voces distintas, de piezas epistolares, elementos de un juego de mesa moralista, señalamiento vial, datos de prisión, correspondencia entre internos, y recuentos de “cosas”, que van desde dientes de infantes hasta mordidas de ácaros.

Cuenta tus billetes
Cuenta las veces que dijiste que no volverías
Cuenta tus deudas
Cuenta las cucarachas al salir el sol
Cuenta a tus hijos después del incendio

 

Van Jordan – M-A-C-N-O-L-I-A

En 1936, una joven MacNolia Cox se convirtió en la primera finalista afroamericana en la National Spelling Bee Competition. Supuestamente evitada de ganar, la preciosa niña que soñaba con convertirse en médico cambió su idea irrevocablemente. Su historia, contada en una conmovedora narrativa no lineal, ilustra el poder de un momento clave en la vida.

 

Adrian Matejka – Big Smoke

El legendario Jack Johnson (1878-1946) fue una verdadera creación americana. Hijo de esclavos emancipados, superó la violenta segregación de Jim Crow, desafiando a boxeadores blancos -a una América blanca- para convertirse en el primer afroamericano campeón mundial de pesos pesados. Big Smoke, el tercer trabajo poético de Adrian Matejka, sigue el viaje del peleador, desde la pobreza, hasta el más deseado título en los deportes, a través de una multiplicidad de voces del propio Johnson y de las mujeres blancas que amó sin reparo. El libro de Matejka es en parte una reclamación histórica y en parte una interrogante al complicado legado de Johnson, que a menudo recuerda al hombre magnético detrás del mito.

 

Tyembia Jess – Olio

Parte realidad y parte ficción, el anticipado segundo libro de Tyembia Jess se entreteje como un soneto, melodía y narrativa, para examinar la vida de músicos afroamericanos, en su mayoría ignorados, antes y después de la guerrea civil y de la gran guerra. Olio es un intento para entender cómo se encontraron, resistieron, laboraron, y vencieron a veces intentos de convertirlos en juglares.

 

Así, mientras canto este coro, me encuentro
aún guiado… soy un misionero
mejorando mi fe en medio de este rebaño…
me esfuerzo en sus campos de alabanza. Cuando ven
a estos libertos levantarse y cantar, escuchan a su Dios
hablar en lenguas. Nueve oscuras bocas claman refugio;
hacen eco de un himno al cobijo ante la esclavitud.

 

Maggie Nelson – Jane

Jane cuenta la historia espectral de la vida y muerte de Jane, tía de Maggie Nelson, quien fue asesinada en 1969, siendo estudiante de primer año de la Facultad de Derecho en la University of Michigan. Oficialmente irresuelto, el asesinato de Jane fue supuestamente el tercero en una serie de siete brutales violación-asesinatos en el área, entre 1967 y 1969. Nelson nació unos años después de la muerte de Jane, y la narración está cargada de una alargada sombra que el feminicidio dejó sobre la familia y sobre su psique.

Jane explora la naturaleza de este inquietante incidente mediante un collage de poesía, prosa, sueños, y fuentes documentales, incluyendo diarios locales y nacionales, libros de crimen relacionados, como The Michigan Murder y Killer Among Us, y fragmentos de los propios diarios de Jane escritos cuando tenía 13 y 21 años. Sus ocho secciones cubren la infancia de Jane, así como su temprana edad adulta, el asesinato y la investigación posterior, el efecto directo y difuso de su muerte en la juventud de Nelson, y un viaje a Michigan que Nelson hizo con su madre (hermana de Jane) para rastrear el camino de las últimas horas de Jane.

Cada poema en Jane tiene su propia forma, y el paso de cada uno hacia el siguiente -a lo largo de cada espacio en blanco que rodea cada fragmento- sirve como una importante fisura, trastocando la historia, eventualmente provocando en el lector las preguntas más profundas sobre ser una adolescente, sobre la empatía, identificación, y esencialmente los aspectos desconocidos de la vida y la muerte del otro. Parte elegía, parte memoria, historia de detectives, meditación sobre la violencia (serial y sexual en particular), y parte conversación entre los vivos y muertos, el poderoso e inquietante objeto de Jane, combinado con sus innovaciones en el género, expande las nociones de lo que la poesía puede hacer -qué tipo de historias puede contar y cómo puede hacerlo.

 

Tarfia Faizullah – Seam

Los poemas de esta cautivadora colección entrelazan violencia con belleza, lo personal con lo histórico, mientras se cuentan las trágicas experiencias de las doscientas mil mujeres víctimas de violación y tortura a manos del ejército pakistaní durante la guerra de liberación de 1971. Hija de inmigrantes bengalíes, la poeta en turno explora sus propias pérdidas, así como las complejidades de atestiguar las atrocidades que estas heroínas debieron soportar.

A lo largo del volumen, el narrador se empeña por crear puentes entre brechas culturales y generacionales, aun si las víctimas cuentan los horrores sufridos y sus pérdidas personales. Mientras leemos, descubrimos las profundas y aún frágiles junturas que unen los campos, ríos y prisiones de la guerra de 1971, o la trágica muerte de un ser amado con el holocausto de una nación.

Moviéndose desde el oeste de Texas a Dubai, desde Virginia hasta poblaciones remotas de Bangladesh, y de regreso, la narradora clama el legado de Willa Carther, César Vallejo, Tomas Tranströmer, y Paul Celan, para dar voz a los que ya no tienen. Feroz y aun amable, devastador y mágico a la vez, Seam es un testamento a la restante potencia de la memoria y a la valentía de las víctimas de una nación.

 

Craig Santos Pérez – From Unincorporated territories (serie)

From unincorporated territories es una serie de libros interconectados que he estado escribiendo por diez años. Mi tierra natal, la isla Guam, al oeste del pacífico, es un “territorio no incorporado” de los Estados Unidos, y una de las últimas colonias que quedan en el mundo. Mi poesía trata sobre la historia, política, cultura, y ambiente de Guam, así como de historias personales de lo que es crecer en una isla, migrando de California a Hawai’i, y protestando contra la militarización y colonización de mi hogar. El primer libro [hacha], fue publicado originalmente en 2008, y el poema más extenso del libro cuenta la vida de mi abuelo y mis recuerdos sobre crecer en Guam. El segundo libro [saina], fue publicado en 2010, y gira en torno a la historia de migración de mi familia, un largo poema sobre la vida de mi abuela, y varios poemas sobre la comida. El tercer libro [guma’], fue publicado en 2014, y cuenta la historia de mi regreso a Guam por primera vez después de 15 años. Algunos poemas se entrecruzan en los libros, y los temas de colonización, militarización, turismo, migración familiar, y activismo indígena hilan la colección.

 

Robin Coste Lewis – Voyage to the Sable Venus

La electrificante colección de Robin Coste Lewis es un tríptico que comienza y termina con poemas líricos que meditan sobre los papeles que el deseo y la raza juegan en la construcción del individuo. En el centro de la colección se encuentra el poema que le da el título, “Voyage to the Sable Venus”, una narración increíble hecha enteramente de títulos de obras de arte, desde la antigüedad hasta el presente -títulos que presentan, o en algún modo comentan, la figura de la mujer negra en el arte de Occidente. Resaltado por poemas autobiográficos de la propia Lewis, “Voyage” es una tierna e impactante meditación sobre los fragmentarios misterios de los estereotipos; yuxtapone nuestros nombres por cosas que podemos ver y conocer. Un nuevo entendimiento de la biografía y del individuo, esta colección cuestiona el lugar en que, históricamente, las ideas sobre la mujer negra comienzan genuinamente – ¿quinientos años atrás, cinco mil años, quizá más? ¿qué papel desempeña el arte en esta antigua, infame historia? Encontramos aquí a una poeta que adora su cultura y la belleza que se encuentra en ella. Además de ser una crítica cultural alerta a los matices de la raza y del deseo -la manera en que nos definen, incluyendo algunas veces su dolorosa historia. El libro de Lewis es un emocionante himno a la complejidad de la raza -una completa aceptación a sus placeres y horrores por partes iguales.

 

Carolyn Forché – Against Fogetting: Twentieth-Century Poetry of Witness (antología)

Llevando el testigo hasta su extremo -si la guerra, la tortura, el exilio, o represión-, el volumen abarca más de 140 poetas de los cinco continentes, sobre el arco de este siglo, desde el genocidio armenio hasta las protestas de la plaza de Tiananmén.

 

 

Se debe el crédito a estas fuentes. Para inspiración, confirmación de hechos, y referencia:

 

https://www.jillmagi.net/sites/default/files/Magi%20syllabus%20documentary%20craft%20seminar%20Columbia%20College%20fa2012.doc

https://www.poetryfoundation.org/harriet/2010/04/documentary-poetics

https://www.poetryfoundation.org/harriet/2010/04/documentary-poetry-and-language-surge

https://chicagoreview.org/poetry-in-light-of-documentary/

https://www.poetrynw.org/sandra-beasley-flint-and-tinder-understanding-the-difference-between-poetry-of-witness-and-documentary-poetics/

https://www.english.illinois.edu/maps/poets/a_f/forche/witness.htm

https://www.omnidawn.com/product/from-unincorporated-territory-lukao/

& amazon.com, de donde la mayoría de las descripciones de los libros y fotos fueron tomadas.