Poema para leer un viernes por la tarde: Ko Un, Memoria de las tumbas



En esta nueva entrega de Poema para leer un viernes por la tarde, nuestro editor, el poeta Mario Bojórquez nos acerca a su traducción de Memoria de las tumbas del poeta coreano Ko Un (1933), poema incluido en Poesía dejada atrás (Círculo de Poesía, 2018), que puedes conseguir en nuestra Librería en línea.

 

 

 

Ko Un nació en Gunsan, Corea en 1933, es poeta, novelista, ensayista, traductor y crítico literario, desde hace algunos años es candidato permanente al Premio Nobel de Literatura de la Academia Sueca de Letras y ha recibido numerosos reconocimientos por su trayectoria literaria, entre los que destacan el Premio Griffin de Canadá y la Corona de Oro del Struga Evenings Poetry Festival de Macedonia. En México, recibió el Premio Internacional de Poesía Nuevo Siglo de Oro 2018, (New Golden Age International Poetry Prize) de la revista Círculo de Poesía en el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México. Su poesía ha sido traducida a más de 15 idiomas y ha sido presentada en importantes festivales de poesía de todo el mundo.

Durante la guerra de Corea (1950-1953) perdió a muchos familiares y amigos e intentó suicidarse por primera vez, durante los siguientes 20 años sufrió esa inclinación en cuatro ocasiones, una forma de recuperación del ánimo lo llevó al ingreso de un monasterio budista donde se ordenó monje. Siendo director de la Asociación Nacional de Escritores en 1974, padeció prisión, arrestos domiciliarios, tortura y en 1980 fue sentenciado a prisión por 30 años. Actualmente se encuentra libre por una amnistía general.

En 1983 se casó con Sang-Wha Lee, una profesora de literatura inglesa y tuvo una hija.

Actualmente es profesor residente de la Universidad Kyong-gi y profesor visitante en la Universidad de Harvard y Berkeley.

El poeta y crítico Robert Hass lo ha definido así: “Es un poeta remarcable y uno de los héroes de la libertad humana en este medio siglo, un poeta religioso quien ha estado involucrado inesperadamente en los terribles accidentes de la historia moderna.”

Para el poeta Allen Ginsberg: “Ko Un es el venerable y endiosado Bodhisattva de la poesía coreana, exuberante, abundante, obsesionado con la creación poética —un poeta magnífico, combinado con un sabio budista, un apasionado político libertario y un historiador de la naturaleza.”

El Premio Nuevo Siglo de Oro de la revista Círculo de Poesía se otorga anualmente como un reconocimiento a un poeta de una tradición lírica diversa al español para resaltar y celebrar su obra poética y establecer un diálogo con otras literaturas. Los poetas que han recibido este galardón son Sujata Bhatt de India (2014), Paul Muldoon de Irlanda (2015), Duo Duo de China (2016), Abdellatif Laâbi de Marruecos (2017), Ko Un (2018) y Eduardo Lizalde (2019).

 

 

MB

 

 

 

 

Memoria de las tumbas

¡Cómo me gustaban las tumbas en mi juventud!
680 tumbas en el cementerio público Hwangdeung de Chollabokdo
y también las tumbas del Cementerio Sarabong en la Isla Jeju.
En el camino a casa de noche
me recostaba y me dormía junto a ellas.
Se propagaba el dicho en la Isla Jeju,
que mis amigos me llamaban el Fantasma de Sarabong.

El día en que alguien moría y una nueva tumba se edificaba,
¡ah, qué gran día era para mí!
“¡Tú, también, has venido hasta acá finalmente!
¡Bienvenido!
¡No hay mejor lugar que éste!” Le decía.
Qué día tan magnífico era para mí.

Un día después de eso
estaba totalmente borracho,
pasé por esa tumba,
me desmayé y me quedé dormido,
fui mordido por un ciempiés en el amanecer.
Por una semana completa uno de mis cachetes
se me hinchó del tamaño de una calabaza
aquello fue un gran escozor.

Una vez antes de que me volviera un monje novicio
en mi camino al Templo de Miraesa en Tongyeong
me pasé un mediodía en un cementerio
olvidándome completamente del encargo que me habían hecho.
Más tarde el monje principal me reprendió rigurosamente.

Hace décadas que pienso en esto
y ahora finalmente lo he entendido:
los animales no hacen tumbas.
Los animales son mejores que los humanos.
Ellos son mejores que Dios.
Siempre y cuando no dejen tumbas
son varias veces mejores que yo.

¿Entonces fue esto todo lo que al final aprendí
de amar demasiado a las tumbas,
hacer un gran alboroto,
llorando y sonándome la nariz?

 


Traducción de Mario Bojórquez