Poema para leer un viernes por la tarde: Me veré en la banqueta de Roberto Amézquita



En esta nueva entrega de la serie Poema para leer un viernes por la tarde, nuestro editor, el poeta Mario Bojórquez nos acerca a la lectura de Roberto Amézquita en su poema “Me veré en la banqueta” publicado en Yámbicos de escarnio y maldecir (Suri porfiado-Círculo de Poesía, 2016). 

Foto: Edith Cota

 

 

 

Roberto Amézquita nos ha entregado en sus Yámbicos de escarnio y maldecir (El Suri Porfiado, Buenos Aires, 2016), una renovada manera de esas dos tradiciones que son hermanas: de una parte los yambos que inventa el poeta Arquíloco en contraposición a los troqueos o dáctilos de sonoridad jónica, los cuales ofrecen una velocidad métrica que permite la burla y la desfachatez del mercenario para quien el honor o la temeridad en la batalla no son valores reconocibles y, también, las cantigas de escarneo e maldizer de la tradición galaico-portuguesa que son igualmente el dispositivo para la befa y el lenguaje injuriante. Tomar el camino desolado de lo vociferante es quizá el no deseado destino del desposeído, ya Francisco Cervantes nos dejó la lección de que no hay muchas rutas para quien pule con ardor su propia máscara, para aquel que sabe que ha ‘cantado para nadie’: “La ira, el improperio, / Los bajos sentimientos / Te dieron este canto.”

MB

 

 

Me veré en la banqueta lo recuerdo
más nítidamente
que si fuera cierto.
Me deslumbra una hogaza, joya en la vitrina,
busco un tercio de fierros en la bolsa
pero ahí sólo brilla la gema del hambre.

Así lo veo o así lo recuerdo el día de hoy,
con azúcar dispersa en el plato de mañana,
pienso entonces el pan que no comí,
y los veinte minutos
en que fijos los ojos hasta hoy, no supe
si la panadería o jamás
si hogaza y pan y si hasta ahora en la vitrina,
o si no puedo ya probar el pan del sueño
sino remojado tristemente
en el agua corrupta de mi propio engaño.