Poesía breve de Octavio Paz



Recordamos a Octavio Paz. Se cumplen treinta años de que le fuera concedido el Premio Nobel de Literatura. Proponemos la lectura de una breve reunión de poemas breves. Paz, en una conversación con Enrico Mario Santí, recordaba que “la poesía lírica es instantánea, es un relámpago”. Buscamos, en estos textos, recrear su destello.

 

 

 

El tiempo no es puramente sucesión: hay rupturas que llamamos, no muy exactamente, epifanías: momentos en que se trasciende la sucesión. No somos mera temporalidad. la poesía es una vía de acceso a esos momentos. No los provoca: los expresa, los dice. Expresarlos quiere decir: recrearlos, revivirlos.  (1987)

 

Y del mismo modo que a través de un cuerpo amado entrevemos una vida más plena, más vida que la vida, a través del poema vislumbramos el rayo fijo de la poesía. Ese instante contiene todos los instantes. Sin dejar de fluir, el tiempo se detiene colmado de sí. (El arco y la lira)

 

La poesía no nos da la vida eterna, sino que nos hace vislumbrar aquello que llama Nietzsche “la vivacidad incomparable de la vida”. La experiencia poética es un abrir las fuentes del ser. Un instante y jamás. Un instante y para siempre. Instante en el que somos lo que fuimos y seremos. Nacer y morir: un instante. En ese instante somos vida, esto y aquello. (El arco y la lira)

 

 

 

 

El día abre la mano
Tres nubes
Y estas pocas palabras

 

 

 

 

 

 

Calma

Luna, reloj de arena:
la noche se vacía,
la hora se ilumina

 

 

 

 

 

Noche, día, noche
I

Chorro de luz: un pájaro
cantando en la terraza.
En los valles y montes
de tu cuerpo amanece.

 

 

 

 

Epitafio sobre ninguna piedra

 

Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas,
un antifaz de sombra sobre un rostro solar.
Vino Nuestra Señora, la Tolvanera Madre.
Vino y se lo comió. Yo andaba por el mundo.
Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire.

 

 

 

 

 

Hermandad

Homenaje a Claudio Ptolomeo

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

 

 

 

 

 

En defensa de Pirrón

A Juliano (Antología palatina, VIII, 576)

Juliano, me curaste
de espantos, no de dudas.
Contra Pirrón dijiste:
No sabía el escéptico
si estaba vivo o muerto.

La muerte lo sabía.
Y tú, ¿cómo lo sabes?

 

 

 

 

Estrellas y grillo

 

Es grande el cielo
y arriba siembran mundos.
Imperturbable,
prosigue en tanta noche
el grillo berbiquí.

 

 

 

 

El mono gramático
21

 

En los vericuetos del camino de Galta aparece y desaparece el Mono gramático: el monograma del Simio perdido entre sus símiles. 

 

 

 

 

La llave de agua

 

Adelante de Rishikesh
el Ganges es todavía verde.
El horizonte de vidrio
se rompe entre los picos.
Caminamos sobre cristales.
Arriba y abajo
grandes golfos de calma.
En los espacios azules
rosas blancas, nubes negras.
Dijiste:
              Le pays est plein de sources.
Esa noche moje mis manos en tus pechos.

 

 

 

 

 

Escritura

 

Yo dibujo estas letras
como el día dibuja sus imágenes
y sopla sobre ellas y no vuelve

 

 

 

 

 

Epitafio de una vieja

 

La enterraron en la tumba familiar
y en las profundidades
tembló el polvo del que fue su marido.

 

 

 

 

 

Tus dos pechos entre mis manos
agua otra vez despeñada

 

 

 

 

Mientras los periódicos
se deshojan
tú te cubres de pájaros

 

 

 

Madrugada

 

Rápidas manos frías
retiran una a una
las velas de la sombra
Abro los ojos
                         todavía
estoy vivo
                    en el centro
de una herida todavía fresca

 

 

 

 

 

Biografía

 

No lo que pudo ser:
es lo que fue.
Y lo que fue está muerto.

 

 

 

 

 

Máscara de Tláloc grabada en cuarzo transparente

 

Aguas petrificadas
El viejo Tláloc duerme, dentro,
soñando temporales.

 

 

 

 

 

Una mujer de movimiento de río
De transparentes ademanes de agua
Una muchacha de agua
Donde leer lo que pasa y no regresa
Un poco de agua donde los ojos beban
Donde los labios de un solo sorbo beban
El árbol la nube el relámpago
Yo mismo y la muchacha

 

 

 

 

 

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navaja
y la noche relámpago