Sobre Pertenecerme entera, de Andrea Rivas. Reseña de Carmen Medina Puerta



Presentamos una reseña de Carmen Medina Puerta sobre Pertenecerme entera de Andrea Rivas, libro publicado por Círculo de Poesía Ediciones. Carmen Medina Puerta (Granada, 1992) es graduada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, donde también ha cursado el Máster en Estudios Literarios y Teatrales. Actualmente trabaja como investigadora predoctoral en la Universitat de Lleida y realiza una tesis doctoral sobre la representación del erotismo en la literatura de Ana Rossetti. Entre sus principales intereses destaca la poesía contemporánea escrita por mujeres. El libro puede encontrarse en nuestra tienda en línea dando click aquí.

 

 

Sobre Pertenecerme entera de Andrea Rivas

Pertenecerme entera, la ópera prima de Andrea Rivas, puede definirse, en pocas palabras, como una intensa y constante búsqueda encaminada a la construcción de una subjetividad lírica genuina. Es decir, es una obra en la que su autora viene a sentar las bases de su poética y a responder la inmensa pregunta de ¿quién soy?, como evidencia el poema que abre la puerta al lector a este pequeño universo: “como cualquiera, busco un lugar en el mundo. / no el lugar señalado, el de los otros / el dispuesto desde siempre para alguien como yo / sino uno nuevo que inaugure una tradición propia.” (Rivas, 2020: 7) De hecho, no es casual que este poema introductorio se titule “Sin nombre” puesto que a lo largo de las páginas de este poemario Rivas irá llenando el vacío de este título hasta lograr dotarse de un nombre propio y definitorio.

La búsqueda de Rivas es plural porque para responder a la pregunta formulada (¿quién soy?) rastrea tanto en la historia íntima y personal como en los relatos fundacionales de la cultura, tal como ilustran los poemas “Petra” y “Pirámide de sol”. Esta indagación lleva a la voz poética a interrogarse continuamente sobre sí misma y sus orígenes. Es estremecedor el poema que dedica a la figura del padre ausente con el que concluye este poemario. Quizás, como una manera de despedirse de la infancia, de integrar sus esquirlas y de asumir la adultez, tanto como persona y como poeta. Aunque, indudablemente, la exploración más interesante de este poemario va encaminada a la asunción de una identidad feminista. Para llevar a término la edificación de una voz lírica feminista Rivas confecciona una tradición ginocéntrica a la vez que lleva a cabo una revisión de la cultura occidental. Tal como evidencia el poema “Mundo propio”, (Rivas, 2020: 26) cuyo título es ya toda una declaración de intenciones puesto que remite sin ambages al indispensable ensayo Un cuarto propio de Virginia Woolf:

cuántas miradas para petrificarlos a todos cuántas piedras para alzar los muros donde haya sitio para estos infinitos gritos de dónde tantas piedras para tallar aún más petrificados rostros
para llenar galerías con la historia nueva el triunfo de maría magdalena medusa victoriosa
la lengua de marina
venus sin firmas
la venus de venus
cuántas hidras cortadas entonces cuántas brujas cuántos más vueltos piedra cuántos y cuántas
y ahora más cuántas piedras hay que lanzar y cuántas más
hasta formar los cimientos sobre los cuales construir un mundo propio.

Como evidencia este poema, Rivas elige como protagonista indiscutible de Pertenecerme entera a la maltratada Medusa, cuya referencia encontramos diseminada a lo largo de todo el poemario. Esta figura mitológica le sirve a Rivas para acometer una doble función: denunciar la violencia que históricamente han sufrido y sufren las mujeres y reclamar el derecho a tener una voz y una presencia pública para todo el colectivo femenino. Sin duda, el ejemplo paradigmático es el poema “Medusa” que se divide en dos partes. La primera reescribe la historia mitológica. Medusa era una hermosa doncella y sacerdotisa del templo de Atenea. No obstante, tras ser violada por Poseidón en el templo consagrado a Atenea, la diosa, como castigo por haber mancillado el lugar sagrado, la convirtió en un ser tan monstruoso que su visión provocaba la inmediata petrificación. En la segunda parte del poema la voz lírica se dirige a una Gorgona múltiple, cuyo nombre se entremezcla con el de otras mujeres, con el propósito de poner de relieve la secular e injusta criminalización que sufren las víctimas de la violencia patriarcal: “medusa / el mundo está amueblado por tus ojos / y de cada falta, eres, siempre, culpable.” (Rivas, 2020: 33)

Además, Rivas explicita mediante las citas que acompañan a sus poemas que su construcción de Medusa está firmemente cimentada en la propuesta teórica que lanzó en su día la filósofa francesa Hélène Cixous. Particularmente en su ya canónico ensayo Le rire de la Méduse (1975), cuyas ondas expansivas aún siguen haciendo tambalear al campo cultural, como viene a demostrar el libro que nos ocupa. Brevemente, cabe señalar que Hélène Cixous, junto a Luce Irigaray y Julia Kristeva, es una de las máximas exponentes del “feminismo de la diferencia”. Movimiento que surgió en torno al grupo Psicoanálisis y política que se creó en 1973 en la estela que dejó el movimiento sesentayochista. En esta corriente teórica influyeron notoriamente las ideas marxistas y también el psicoanálisis, sin olvidar la importante huella que dejó la filosofía post-estructuralista de pensadores como Jacques Derrida y Gilles Deleuze. El objetivo principal de las teóricas del feminismo de la diferencia era indagar en la naturaleza de la subjetividad femenina, que según sus presupuestos radicaba en la diferencia corporal (Posada Kubissa, 2005: 255-256). Por su parte, Cixous planteó la necesidad de encontrar un modo de expresión para la mujer que le fuese propio y que le permitiese escapar de los esquemas binarios del falo-logo-centrismo que la habían oprimido y silenciado. Y es con este propósito que Cixous rescata la figura de Medusa y le devuelve su voz y su risa:

El “continente negro” no es ni negro ni inexplorable: aún está inexplorado porque nos han hecho creer que era demasiado negro para ser explorable. Y porque nos quieren hacer creer que lo que nos interesa es el continente blanco, con sus monumentos a la Carencia. Y lo hemos creído. Nos han inmovilizado entre dos mitos horripilantes: entre la Medusa y el abismo. Eso haría estallar en carcajadas a medio mundo, si no continuara. Porque el relevo falo-logocéntrico está ahí, y militante, reproductor de viejos esquemas, andado en el dogma de la castración. Ellos no han cambiado nada; han teorizado su deseo de la realidad […] Peor para ellos si se desmoronan al descubrir que las mujeres no son hombres, o que la madre no tiene. Pero no les favorece ese miedo. Lo peor no sería, no es, realmente, que la mujer no esté castrada, que le baste con dejar de oír las sirenas (pues las sirenas eran hombres) para que la historia cambie de sentido. Para ver a la medusa de frente basta con mirarla: y no es mortal. Es hermosa y ríe. (Cixous, 1995 [1975]: 21)

Desde que Cixous desamordazara a Medusa, no han sido pocas las escritoras que, como Rivas, han emprendido la empresa de liberar a las figuras mitológicas femeninas de su secular afasia. Existe toda una genealogía de escritoras que vienen reclamando una revisión del pasado necesaria y constructiva en el que los mitos se despojen de su halo misógino para que puedan hablar a las lectoras y los lectores contemporáneos. En suma, se trata de entender que Rivas no camina sola, sino que su búsqueda personal pertenece a un proyecto global en el que están implicadas las escritoras contemporáneas de todas las latitudes, desde Margaret Atwood, Madeleine Miller, Chantal Maillard hasta Anne Carson (Lienhard, 2020: web). Pongo el énfasis en que Rivas no es una voz hablando en mitad del desierto, sino que, sabiendo que Rivas es una gran conocedora de la poesía contemporánea, me atrevo a afirmar que, directa o indirectamente, Pertenecerme entera dialoga con la obra de poetas como Odette Alonso, cubana afincada en México, que hace hablar en su poesía a Helena de Troya, Eurídice o Penélope (Círculo de Poesía, 2018: web), o la mexicana Sara Uribe quien da voz a una contemporánea Antígona González (2012). Aquello sobre lo que quiero poner el acento es que Rivas participa de esa búsqueda común de las poetas de encontrar un cuerpo y un lenguaje propios y cuya consecución pasa por revisar la tradición cultural androcéntrica y patriarcal heredada. No sorprende entonces que, desde coordenadas distintas, pero de manera sincrónica a Rivas, la española Aurora Luque también dialogue con Medusa con un idéntico propósito: cambiar el hilo de la Historia. Para ilustrarlo, no me resisto a citar los siguientes versos de “Mar de Argónida” de Luque: “–Medusa, qué corales nacieron de la sangre / de tu pelo reptil, de la cólera roja de saberte / moribunda y vencida. Medusa, es hora ya / de anular tu mirada de piedra, tus serpientes. / Desencriptar la fábula que hundieron en el fondo, / robar contigo música del mar”. (Gavieras, 2020: 14)

Volviendo a la poética de Rivas, cabe indicar que los rasgos estilísticos que emplea vienen a reforzar la intención del contenido de sus poemas. Por ejemplo, en “La portentosa mujer que no sabía hablar” se sirve de la técnica del “monólogo interior” para exponer las dificultades que las mujeres han tenido para construir su relato a lo largo de la Historia. Y no menos llamativo es el uso continuado de las minúsculas que, sin duda, no es casual ni baladí, sino que evidencia la voluntad de hablar en voz baja, sin estridencias. El mensaje es tan claro y directo que no es preciso emplear la violencia del grito. Rasgo estilístico que podríamos definir como femenino si tenemos en cuenta que también lo utiliza la española Marta Sanz en el título de su novela pequeñas mujeres rojas (2020). Sirviéndose del género policíaco, Sanz aborda un tema tan espinoso como la violencia ejercida contra las mujeres durante la Guerra civil española. Crímenes que aún siguen impunes. Es evidente el paralelismo con Rivas, puesto que la joven poeta viene a denunciar en su ópera prima no sólo la violencia indiscriminada que sufre su colectivo en su México actual, sino la magnitud de un mal endémico y sistémico producto de la cultura patriarcal en la que vivimos inmersas.

Como ya apuntamos al inicio de esta nota, Rivas acaba completando su perfil y dotándose de un nombre propio: poeta comprometida con su identidad de género. No me queda sino recomendar la lectura de Pertenecerme entera porque su mensaje es necesario al mismo tiempo que es un hermoso ejercicio literario.

 

 

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Referencias bibliográficas:

Círculo de Poesía, “Dónde están ellas: Odette Alonso”, octubre de 2018,

https://circulodepoesia.com/2018/10/donde-estan-ellas-odette-alonso/?fbclid=IwAR3PNPsjWo1B_kxL1OeT5viPK1P8DUwxDMgp3Qqf24OGp3Sjnmoi2ccq5i0

Cixous, Hélène (1995), La Risa de la medusa: Ensayos sobre la escritura. Pensamiento crítico-pensamiento utópico, A. M. Moix (trad.), Barcelona: Anthropos.

Lienhard, Maribel (7 de julio de 2020), “Las mujeres del mundo clásico griego cuentan su versión de la historia: Circe, Penélope, Medea, Safo, Ifigenia…”, Wmagazín, https://wmagazin.com/relatos/las-mujeres-del-mundo-clasico-griego-cuentan-su-version-de-la-historia-circe-penelope-medea-safo-ifigenia/#circe-de-madeline-miller

Luque, Aurora (2020), Gavieras, Madrid: Visor.

Posada Kubissa, Luisa (2005), “La diferencia sexual como diferencia esencial: sobre Luce Irigaray”, en C. Amorós y A. de Miguel (eds.), Teoría feminista: de la ilustración a la globalización (Del feminismo liberal a la posmodernidad), Madrid: Minerva ediciones, pp. 253-288.

Rivas, Andrea (2020), Pertenecerme entera, Puebla: Círculo de poesía.

Sanz, Marta (2020), pequeñas mujeres rojas, Barcelona: Anagrama.

Uribe, Sara (2012), Antígona González, Oaxaca: sur+. https://poesiamexa.files.wordpress.com/2016/06/antc3adgona-gonzc3a1lez.pdf.