Poesía peruana: Frida Ibáñez Ayerve



Leemos poesía peruana. Leemos a Frida Ibáñez Ayerve (Cusco, 1978). Estudio Ciencias de la comunicación en la UNSAAC. Es poeta y gestora cultural del sur peruano. Organizó junto al poeta Juan Mescco Enero en la palabra 2020. Publicó el libro de Poesía Qapaq Qolla (2018).Poemas sueltos se han publicado en diferentes Revistas digitales, e impresos en el Perú y en el extranjero. También tiene en la imprenta un libro de poemas que muy pronto saldrá a la luz.

 

 

 

 

La pastora

 
Tiene la noche en el rostro,
y en el pecho una laguna
donde se refleja el cielo.
¡Ch’askaschay!
Acoge a sus llamitos
al pie de sus faldas,
abriga a sus wawitas
entre lanitas amorosamente hiladas.
En el cielo
la Llama mayor avanza hasta la orilla,
va a amanecer.
Arrea a las llamitas que van en fila
sonando sus cencerros
-la única música-
Mientras,
cantando, hilando…
El sol va apareciendo.

 

 

 

 

Qochapata

 

Un alto en el camino,
chacchamos coca.
Un descanso para hablar
y recordar lo que somos.
Este es el lugar
de las llegadas y las despedidas,
en jolgorio
se queda aquí la juventud.
Después,
Se forman las filas
y bajan la quebrada
bailando,
se estremece el paisaje
la tarde enciende sus colores
antes de irse,
y brilla de música.
Los danzantes se apropian
del tiempo y del lugar,
la tarde pasa lenta
a ritmo suyo,
en una sola voz.

 

 

 

 

Visión

 

Dos filas multicolores
en un simpay interminable,
donde todos los tiempos
y las almas se juntan.
El Llamero me ha mostrado
un nuevo camino,
lo tomo con el ímpetu de mi juventud
¡para crecer como humanos!
¡Fuerza!
y que siga alegre
tu corazón de fiesta.

 

 

 

 

Tayankanit

 

Y llegados Todos,
vibramos al unísono,
los colores celestiales
han bajado a la tierra,
las filas se juntan y separan,
en el cruce eterno de las sangres.

 

 

 

 

Musicalba

–a todos los músicos peregrinantes–

Sale de sus labios la melodía de la Qena,
el Bombo es su corazón,
las manos se alargan en el Violín
y los pies echan a andar:
un ritmo necesario para la marcha,
un compás vital que alegra el camino…