Poesía peruana: Luz Ascárate



Leemos poesía peruana. Leemos algunos textos de Luz Ascárate (Callao, 1989). Es doctora en Filosofía y Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia). Actualmente realiza una tesis doctoral en metafísica en la Universidad París 1 Pantéon-Sorbona. Ha publicado, en español, los poemarios Lo real intacto en lo real devastado (Alastor, 2020) y La redención del pishtaco o la máquina del movimiento perpetuo (Alastor 2021), y, en francés, el poemario De la musique (Les éditions du Cygne, 2021). Actualmente reside en Francia.

 

 

 

 

La redención del pishtaco o la máquina del movimiento perpetuo (Lima: Alastor, 2021)

 

 

Angelus novus o nuevo tratado sobre feminismo utópico

 

 

algo va mal con este mundo in-existente, quisiera yo escribir para el siguiente

D E C O N ST R U I R L O

Recomponerlo

en la visión de un cuerpo deformemente hermoso

que se entrega, como la Pachamama al sol

el mundo se ha construido sobre la culpa

de una otra extraña
de la otra extraña que somos nosotras mismas

desde los nombres que él nos pone

¿cómo decir amor, amar, amante…

si      m e r c a n t i l
es el nombre nuevo de la saciedad?

 
el ángel nuevo es el ángel de la muerte
la historia es una historia de catástrofe
la supervivencia es una historia de crimen

 
delante ya no existen
los dioses destinales

 
el pishtaco se autorredime y se autoproduce
en nuestra piel de cyborg

 
pero cuando al final de la jornada ya las luces han caído
y la angustia no apunte más que a tu cuerpo-máquina
¿cantarías conmigo?
para el milagro, ni la palabra ni el silencio
sino, únicamente, la poesía.

 

 

 

La bruja

 

veo pasar el correr del espíritu
desde otra instancia
una atemporal, más dolorosa
lo próximo y lo lejano
aparecen del mismo modo
con carácter de huida
me han preñado con violencia
y he parido un animal sin tiempo:
un pishtaco
mastico mi carne leprosa para constatar que aún vivo
solo me queda volver a la invisibilidad del fantasma
o explotar en todas partes
en pedazos de escarcha maléfica hiriendo a todo lo vivo
pero yo quiero que mi silencio sea un ruido muy estridente
capaz de atravesar la fuente de dolor de la que todos surgimos
y convertirla en inocencia

 

 

 

 

 

De Lo irreal intacto en lo real devastado (Lima: Alastor, 2020)

 

 

Subitus

se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo –tuvo que saber–
que de allí no se vuelve
se alejó –me alejé–
no por desprecio (claro es que
nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean,
veranean,
tienen horarios,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje

Alejandra Pizarnik

 

 

“¿Estabas preparada?”
Preguntó, como si el mundo entero
deviniera cinismo
en un instante,
por todas partes,
y sobre todo en su más secreto centro,
desde donde rendimos homenaje
al milagro, con el rito.
¿…preparada? como si la realidad fuera
el vidrio que no resistió al calor
cuando debió
porque escondía plástico;
o como si la realidad fuera, en fin,
una tela finísima
sobre el abismo
que jugaba a ser tierra firme.

 

Y preparada
ni ella, ni sus constantes problemas digestivos,
ni sus preocupaciones simuladas,
ni las reales
ni su terror a ser demasiado diferente
o demasiado parecida
a las reacciones humanas
espontáneas.

 

¿Lo estabas…?
Ni el polvo acumulado
de varias generaciones
que guarda
en casa cada ser que ella ama,
y que ha nacido muy próximo a la muerte
en lugares que, los que tienen voz,
no reconocen.
Ni preparadas
la enfermedad ni la desgracia.
“Siempre estoy lista”.

 

 

 

 

Movimiento

 

En el estallido del universo que
experimentamos, ¡prodigio! Los pedazos
que caen están vivos.

René Char

 

Postrarse ante el milagro
significa tener la capacidad
de permanecer ahí donde
el espíritu no es: el lugar fijo.

 

si el cuerpo no fuera un territorio sino una estepa,
si no fuera un dominio acabado sino una realidad lábil,
un cuerpo indefinido, cuyas funciones
quedarían por definir, un cuerpo para jugar,
un cuerpo para experimentar, para inventar…”
(Deleuze)

 

Realizar el milagro
significa anular cada uno de los órganos
en un movimiento
explosivo y constante.

 

“El Cuerpo sin órganos, no se llega a él,
no se puede llegar a él, nunca se termina
de acceder a él, es un límite. Se dice:
qué es el Cuerpo sin órganos – pero ya
estamos encima de él, arrastrándonos
como sabandijas, andando a tientas
como un ciego o corriendo como un loco,
un viajero del desierto y un nómada de la estepa”
(Deleuze).

 
El enemigo y el peligro
no son más que formas
del ver
la vida.

 
Mi cuerpo está escindido,
amoratado, viroso,
deforme, protuberante,
enjuto, rugoso,
débil,
postrado,
pero mi cuerpo
“va hasta las estrellas” (Bergson).