Una conversación con Natalia Azarova



La poeta china Ming Di me convoca a un workshop de traducción que organizan la Universidad Normal de Beijing y X’ron Book Co. Es 2016. Hay poetas holandeses, palestinos, rusos y yo, que soy el único latinoamericano. Alguien me pide que me presente y diga quién soy y qué hago, en mi idioma. Así lo hago y, entre las cosas que digo, menciono mi labor en Círculo de Poesía. Al final de la reunión se acercan Natalia Azarova y Svetlana Bochaver. En perfecto español me dicen que conocen Círculo, que lo siguen, que incluso han descubierto allí algunos poetas rusos jóvenes incluidos en el dossier de Indira Díaz. Conversamos mucho. Hablamos de la posibilidad de un encuentro entre poetas rusos y latinoamericanos. Me asombra la poesía de Natalia y su convicción por leer, promover, estudiar una poesía comprometida no con la experimentación per se o con la novedad fetichizada sino con la búsqueda genuina. En una galería del Distrito de Arte 798 de Beijing, miro el performance de su poema-río “Brasil”. Más que diálogo entre lenguajes, me parece que la poesía de Azarova pretende dar brazadas a uno y otro lado de la frontera semiótica. En 2019, Natalia organiza desde la Academia Rusa de Ciencias, la Bienal de Poesía en Moscú, dedicada a Latinoamérica. Son días memorables dado el intenso diálogo entre dos de las poesías más vitales del planeta. De pronto nos dice a Mario Bojórquez y a mí si queremos conocer la mejor vista, 360°, de Moscú. Vamos a su terraza. Ahí está el Kremlin y la vida en torno al curso del río. Hablamos de Inmortal a veces, el libro que ha traducido Sandra Santana y que ha publicado Círculo de Poesía Ediciones. Hablamos sobre poesía rusa contemporánea y sobre lo que nos interesa hoy de la poesía del mundo. Su visión aporta. En la literatura rusa actual, Natalia Azarova es conocida por sus diversas capacidades: filóloga, autora de brillantes artículos analíticos y del volumen teórico Poesía (2016), que proporciona al lector una guía para entender los códigos de la poesía contemporánea. Como traductora, ha entregado versiones de autores como Tu Fu o Fernando Pessoa. En torno a su trabajo, asimismo, se organizan las actividades del Premio Andrei Bely. No se me ocurre alguien mejor en Rusia para conversar sobre poética. 

Alí Calderón

 

 

 

 

 

Alí Calderón

Podemos pensar que hay ciertos principios universales en la poesía pero que también existen, dependiendo de la tradición literaria de cada país, ciertas particularidades para valorar un poema. A partir de eso te pregunto, ¿qué valores tiene un “buen” poema contemporáneo?

Natalia Azarova

Cuando quiero valorar algún poema, me basta con ver cómo se acomodan dos o tres palabras, una al lado de otra. Veo cualquier línea del poema, escogida al azar: si la acepto, empiezo leer desde el principio, si no, no vale la pena seguir leyendo. Por otro lado, si hablamos de “valores nacionales”, en la poesía rusa contemporánea existe el consenso de que un poema largo no puede pretender ser “un buen poema”; que “un buen poema” tiene que ser corto. Yo también trato de seguir ese principio: un poema-una página pero también veo el potencial de escribir textos cuyo principio de composición sea ligar un poema tras otro. También se valora la “marca” de autor, es decir, que independientemente del  texto que leas, sabes qué poeta lo ha escrito. Pero este valor es ambiguo: el autor puede seguir repitiendo sus rasgos y procedimientos favoritos y así, pasado el tiempo, resulta imposible decir cuáles poemas siguen siendo “buenos”. En términos generales, creo que ahora un “buen” poema tiende a ocultar sus mecanismos y algoritmos en vez de mostrarlos, como se viene viendo en los últimos veinte años.

Y una cosa más que me parece muy importante, de eso ha hablado ya Bernstein, uno de los famosos filólogos del formalismo ruso del siglo pasado: a pesar de que, según una opinión bastante extendida entre el público, en poesía se valora más “el cómo” que el “qué”, hay que considerar siempre ese “qué”,  porque nada tiene nada que vez con un “contenido corriente”. Esto me parece muy vigente hoy día.

 

Alí Calderón

¿Y qué está en desuso, qué dejó de ser prestigioso en la escritura de poesía?

Natalia Azarova

Actualmente, la eufonía dejó de ser un valor irrenunciable, como lo era antes debido a la capacidad mnemotécnica del poema. Sabemos menos poemas contemporáneos de memoria que poemas clásicos. Pero a veces, algunos versos todavía se clavan en la memoria y los citamos hasta en la vida cotidiana, aunque esto sea un valor añadido. La calidad de la rima sigue siendo un valor para la poesía popular y el rap, pero dejo de ser un valor para la poesía contemporánea. Pero hablando de poesía rusa, hay muchos poetas, entre ellos algunos buenos, que todavía siguen rimando. Creo que cualquier principio, llevado al extremo, es absurdo. Por eso, evitar la rima a toda costa no aporta a calidad a un poema. A veces, en ciertos momentos del texto, un rima imprevisto podría ser muy favorable. Otras cosas que hace poco han dejado de ser fundamentales: la ironía, la continuidad narrativa, los procedimientos retóricos, los ready-made

 

Alí Calderón

Si asumimos que la tradición no se hereda sino que se elige, ¿Cuáles son los poetas con los que aprendiste a escribir poesía y qué te enseñaron?

Natalia Azarova

He tenido la ventaja de empezar muy tarde, y nunca he tenido un período de aprendizaje. He empezado como profesional desde el principio y siendo yo misma una profesora, nunca tuve la oportunidad de establecer relaciones “maestro-alumno” con los poetas contemporáneos. Les trataba como amigos e interlocutores. Aún más, una vez, un famoso poeta ruso, Gennadiy Aigui, me dijo que si me preguntaban quién era mi maestro, quién me había enseñado a escribir poesía, no contestara porque, “al gran poeta”, en realidad, no hay quién le pueda enseñar. No se aprende, se nace con esta sabiduría. Por otro lado, en ciertos períodos de la vida, pido ayuda y tengo como interlocutores a grandes poetas del pasado. Pertenecen a distintas culturas y tradiciones pero los leo siempre en original, nunca en traducción: Paul Celan, Goethe en alemán, Mandelstam, Derzhavin, Guró Elena en ruso; Góngora en español; Pessoa en portugués; Haleví en hebreo y árabe; Tu Fu en chino. 

 

Alí Calderón

Desde el punto de vista técnico, ¿qué te interesa hacer en los poemas?

Natalia Azarova

Hablando de técnica, me gustaría lograr que cada poema fuera singular, que las estructuras no se repitan y que los poemas no se parezcan unos a otros. Me gustan los sonidos polifónicos y los cambios de ritmo, por tanto, que el ritmo del poema se corresponda con el espacio y el tiempo. También uso, quizás más que otros poetas, “el diseño gráfico”, así que la impresión visual de intervalos no estándar, tanto verticales como individuales, permite crear un ritmo tanto expresivo como (a veces) meditativo, y hasta terapéutico en el poema. Entre mis técnicas favoritas está el anagramatismo, que viene de una tradición combinatoria de tres consonantes en los idiomas semíticos, lo que da una posibilidad única de asociar raíces y sentidos. Al mismo tiempo, rechazo el llamado “juego de palabras”. El anagramatismo es mi método para pensar el idioma y no es nada artificial puesto que nada tiene que ver con un ejercicio.

 

Alí Calderón

Desde tu perspectiva, ¿hacia dónde se está moviendo la poesía?

Natalia Azarova

En dos palabras: desaparición y renacimento. Hoy día, millones de personas escriben poesía o pretenden que lo hacen pero, al mismo tiempo, la poesía contemporánea se lee cada vez menos. Hay que ser honestos: la brecha existente entre poesía popular y poesía contemporánea (profesional, seria, etc.) se hace más amplia año con año, y la poesía contemporánea pierde esta batalla. Es lógico y tiene una explicación cultural: el exceso informativo, la división entre esferas orales y escritas, nos acostumbran a que la palabra escrita tiene que ser informativa y nada más que informativa. La palabra de la poesía contemporánea no es la excepción. Lo que antes era declamación sobrevive oralmente en  el marco de la poesía popular solo si tiene la capacidad de divertir, y no exige ningún formato escrito. Por otro lado, en la sociedad, entre la gente, crece la demanda de misticismo y, al mismo tiempo, crece la necesidad que tienen las personas por pasar algunos momentos a solas para establecer relaciones individuales con el mundo. En este terreno, la poesía contemporánea sí que puede competir. Si miramos la historia, podemos ver que hubo períodos de decadencia y de renacimiento de la poesía. Estos períodos se han alternado unos con otros durante muchos siglos. Y esto da esperanza.

 

Alí Calderón

¿A qué está llamada la poesía en las sociedades contemporáneas?

Natalia Azarova

A posibilitar a dicho renacimiento, a seguir siendo responsable de la vida y el enriquecimiento del idioma, a establecer relaciones internacionales y desarrollar un pensamiento multilingüe, pase lo que pase. A lidiar con todo aquello con lo que todavía nadie ha lidiado, a operar en el campo de lo desconocido. Hay que agregar esto a los valores indispensables de un “buen” poema. Pero hay tareas más concretas: dar respuesta a la demanda de poesía épica, que desapareció del mapa a finales del Siglo XX, y desarrollar nuevos formatos de epopeya poética que puedan reflejar los cambios sustanciales que hoy acontecen mundialmente. Y un punto muy importante: una de las palabras clave, uno de los valores de la sociedad contemporánea, es “confort”. Y la poesía no es una cosa cómoda ni confortable ni puede servir solamente como complemento a una cena. Es trabajo de los poetas explicar a la sociedad que los valores de la vida tampoco se limitan a cosas confortables.

 

Alí Calderón

Permíteme una analogía con la música. Al escribir tus poemas, como a qué banda de rock o a qué cantante te gustaría sonar?

Natalia Azarova

Una pregunta muy inesperada: me gustaría sonar a mi manera. Y también me gustaría trabajar más con los músicos: tengo varias composiciones poético-musicales. Las más conocidas son “Brasil” (Natalia Azarova – Brasil (Russian-English) – Trafika Europe) y “Grúas rojas sobre gris” (Natalia Azarova “Grúas rojas sobre gris”). Si busco algunas analogías con el pasado, lo más cercano conceptualmente sería Radiohead, The Tool con su variedad y complicidad de ritmos.  

 

Alí Calderón

En términos de tono, tema o procedimientos de construcción, ¿qué puede aportarle la poesía rusa contemporánea a la poesía internacional?

Natalia Azarova

La poesía rusa tiene una tradición formal muy fuerte, sobre todo de sonoridad y estructuras que sigue desarrollando. En general, la sonoridad es mucho más importante para la poesía rusa que para otras tradiciones, como puede ser el caso también de las poesías china y árabe. Es lo que podría llamar “una confianza al sonido”, y no se trata de eufonía: una disonancia también puede ser un constituyente musical. Un método formal que bien podría posicionarse sería evitar el uso de la “enumeración”. Si me refiriera a temas, diría que la historicidad: el pasado se actualiza conscientemente en los poemas. Y no solamente la historia familiar, como se acostumbra en América Latina, sino la historia del país que tiene que ver no solo con tu historia personal sino con tu presente personal. En general, la poesía rusa es muy existencial: cada momento se piensa como el último… y hoy día aún más. Quizás este rasgo sería actual para la poesía internacional también. 

 

 

 

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todavía vivos los cisnes bajo la nieve
los cisnes fluviales nevados
sobre el ródano

cortos los caballos de la montaña y las piernas
caballos paticortos de las montañas
la bota en el ser

nieve nocturna para los de turno de noche
para los inmigrantes a pie de montaña
fidelidad garantizada
copos menudos de nieve ginebrina
para las vacas blancas
buscando

 

 

 

 

el día en que los genios alegran
          con el gorjeo de las abuelas sobre las barrancas
                    con las vacas bocabajo
          con los muchachos en aviones rosa
con el árbol limpiamente relatado
                                                     la partida
                                                                         y

                               una tumba desnuda

 

 

 

 

este castigo —el cuchillo
de los ojos invertidos—
hasta la crepúsculo había siete,
cada uno con su llave

es una categoría de personas,
lo llaman humanidad

¿y los demás?

todavía quedan libros, alas
campo común de plumas

se arrugó

el libro tajado por un cuchillo
y hablar

 

 

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