Sobre La insistencia del daño de Fernando Valverde. Texto de Lyanis González

El ángel editor ha publicado recientemente La insistencia del daño del poeta español Fernando Valverde. El libro apareció originalmente en 2014, en Visor. Para Nathalie Handal, estos textos son toda una “lírica de las ruinas”. La poeta cubana Lyanis González comenta el libro y recuerda que “un poeta que cree en la bondad como verdadera misión del arte, reafirma la sentencia de que la poesía es una fuente inagotable a partir de la cual se abastece la vida con mayor fuerza y resistencia”.

 

 

 

 

 

LO HUMANO EN LA INSISTENCIA DEL DAÑO

(A propósito de la poesía de Fernando Valverde)

 

Un poeta que cree en la bondad como verdadera misión del arte, reafirma la sentencia de que la poesía es una fuente inagotable a partir de la cual se abastece la vida con mayor fuerza y resistencia. Entonces, su obra poética se convierte en un acto más humano al activar sensibilidades que tocan y transmutan a quienes, como lectores, la aceptamos. Desde esa perspectiva de la revelación de lo humano es que intento aproximarme a La insistencia del daño de Fernando Valverde.

     “Cruces y sombras”, “El viaje del mundo”, “La tristeza en los mapas”, y “La luz no llegará viva a mañana”, son los asideros de este libro. Un recorrido auténtico, honesto y atrayente que ahonda en la memoria del poeta para evocar, desde sus instantes más vívidos: la libertad, el regocijo, la verdad, pero sin dejar a un lado las heridas, las desgracias, el dolor, la desesperanza.

     Considerando dicha premisa, encontramos en su poesía el hecho que nos conduce a la causa y permanencia del daño. Explora la persistencia del perjuicio, no como un simbolismo de fatalidad, sino como una clara visión de los seres que le circundan, y sus intereses, en consecuencia con las mayores aberraciones del mundo. Fernando establece su vínculo ya pre-existente y reconocible con lo verdaderamente humano. Es ahí donde su identidad poética abarca lo esencial de su vida, que se ramifica en aquello que cree poseer y le ha sido arrebatado, y con lo cual no podemos dejar de involucrarnos porque, de lo contrario, no prevalecerá el diálogo profundo con su poesía; Cito: “Porque tal vez la vida no nos perteneció y se fue consumiendo/ como todas las cosas que hemos creído nuestras/ y son parte del daño/ que dibuja las líneas de la historia/ derribando ciudades con sus muros.” Afirmaciones que se vuelven respuestas certeras a las necesidades de su ser que ahondan en su origen, su ciudad, sus lazos familiares y, en consecuencia, el poeta intenta explicarse, comprenderse, comunicarse y expandirse en su humanidad, soportando la inhumanidad de su entorno.    

     Mientras el ser humano está en la búsqueda permanente de sus recuerdos por el deseo de materializar su propio mundo, el poeta sostiene la memoria como un hecho de su imaginación. Necesita asirse y reinventarse en la inocencia, los sueños, la infancia y el amor. Por ello, aunque no de manera explícita, Fernando recurre al postulado de aquella frase atribuida a Rilke; en la cual expresa que la primera y única patria es la infancia, pues es en ella donde nace y renace la vida sin limitaciones, sin temor al futuro, a las caídas o al fracaso; Cito: “porque en aquella orilla no hay muerte que celebre/ el tacto de tu infancia/ o las cosas que nunca sucedieron.” De esa manera su voz poética se traslada a la memoria lírica afectiva con tintes de nostalgia, y transita por el sentir de los otros, poblando su sentir más profundo frente a las más complejas preocupaciones.

      Por otra parte, la vida también confronta al poeta para rescatar lapsos mediatos e inmediatos que lo sitúen siempre en un presente y lo guíen en su intento de recobrar el tiempo a través del pasado y, en el sueño, que implica la posibilidad de un futuro. Nos induce a su proceso de búsqueda porque en ese ideal temporalpudieran desvanecerse el olvido, el agravio, la desolación.

     La capacidad de fundir el tiempo mediante los espacios y los personajes reales o ficticios que pueblan sus poemas, nos lleva a identificar una vocación estética dinámica que abarca, además de una escritura inteligente, la objetividad manifiesta en la perfección desde una sencillez comunicativa, pero asentada en terreno fértil, donde abunda la belleza innegable de las imágenes; cito: “Alguien dice tu nombre en el futuro/ y se llena de gente una casa vacía/ todos se sientan a la mesa”.

     El uso de la metáfora también se impone en los matices. El poeta guerrea con la oscuridad y la noche, ubica en ellas al sujeto y las circunstancias que simbolizan las injusticias, el sufrimiento, la muerte; cito: “Todo ya es parte de la misma herida/ (…) La noche con sus bordes/ los viajeros que cargan el peso de la luna/ el paisaje nocturno y el relámpago/ la tormenta y el duelo, (…)”; mientras afianza la paradoja en la luz como símbolo de tristeza cuando alude a: “Los tristes nunca llenan la luz de las estaciones/ pero miran la luz/ con la cadencia lenta del que sabe/ lo que dura la noche”. Fernando se supedita al momento del ser en sí mismo, en ello vive y pervive por el sueño y la esperanza; ejemplo también son los versos: “Pero también la vida/es una luz detrás de una ventana/ cuando la oscuridad/ ocupa cada hueco y cada continente”; incluso, al final de este verso, su posición de individuación muda inevitablemente hacia un fin colectivo que nos permite acercarnos más a la sensibilidad de quien sigue deseando abrazar al mundo.

       En este libro no existe una sola ruptura. Cada poema pasa la prueba de sí mismo por la prolijidad en su magnífica cadencia. A la vez que cada verso se vuelve más luminoso y visionario, la expresión del poeta manifiesta su vínculo inexorable con todo lo inhumano que existe. Busca y consigue abarcar lo esencial y se involucra de manera certera e insistente para que fluya la poesía y, en ella, la fascinación por lo verdaderamente humano. Reafirma su acto de fe en un mundo donde existe la posibilidad de recuperar la bondad, aunque otros insistan en causar daño.

      Sin lugar a dudas, celebro este libro porque nos devela la existencia de un mundo corroído por el infortunio, pero que manifiesta en su centro una fuerte e irrevocable defensa de lo humano como el único y certero camino de partida en la vida. En palabras del propio Fernando Valverde: “como quien busca un sueño/ que tenga su estatura.” (…) porque “los sueños son parte de nosotros como un embarcadero es un viaje”.

 

 

 

Datos curriculares

Fernando Valverde  (Granada, 1980). Cerca de 200 críticos de más de 100 universidades (Harvard, Oxford, Columbia o Princeton, entre ellas) lo eligieron el poeta más relevante en lengua española nacido después de 1970. Sus libros han sido publicados en diferentes países de Europa y América y traducida a numerosos idiomas. Su obra completa fue publicada en un solo volumen por Visor en 2017. Es profesor de poesía en la Universidad de Virginia en los Estados Unidos. Ha recibido la orden de José Martí por su contribución a la difusión de la literatura en español y fue nominado a un LatinGrammy por su trabajo de fusión de poesía y flamenco.

Liyanis González Padrón (Pinar del Río- Cuba, 1971) es poeta, profesora y examinadora académica internacional. Ha publicado los poemarios: Estaciones de sombra (2005), Cofre de alquimias (2008), Cambios de nombre (2012), Papeles nocturnos (2016) y Bajo la dulce agonía de la piedra (2019). Su obra se incluye en varias antologías: Que lo diga el mar (Estados Unidos, 2022), Espacio me has vencido (Vol. II), Ecuador 2021; Versos desde afuera, Estados Unidos 2019; Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del Siglo XXI, España 2016; Paralelo Cero, Ecuador 2013; entre otras. Colaboró con el libro de crónicas fotográficas Mujer, todos somos una, junto al reportero Francisco Magallón de Televisión Española, y patrocinado por ACNUR, España 2017. Ha participado en eventos internacionales: Jornadas Pellicerianas, México 2021; Poésie Marrakech: 7ème éditon, Marruecos 2020; Galápagos International, Ecuador 2020, Parole Spalancate, Italia 2020; XII FIL de Quito, Ecuador 2019; XXVI FIL de La Habana, Cuba 2017; V Festival Ileana Espinel Cedeño, Ecuador 2012. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, portugués, italiano y taiwanés y publicados en prestigiosas revistas de América y Europa.

 

 

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