Poesía letona: Anna Auziņa



Leemos, en versión del poeta y traductor español Rafael Martín Calvo (1978), un par de textos de la poeta letona Anna Auziņa (1975). La obra de Anna Auziņa ‒artista plástica y poeta‒ abarca hasta la fecha cuatro poemarios: Atšķirtie dārzi (Jardines apartados, 1995), Slēpotāji bučojas sniegā (Esquiadores besándose en la nieve, 2001), Es izskatījos laimīga (Yo parecía feliz, 2010) y Annas pūra govs (La vaca de la dote de Anna, 2017). Sus poemas han sido traducidos y recogidos en antologías en inglés, alemán, francés, ruso y otros idiomas.

 

 

 

 

 

Nuestras madres

 

Nuestras dos madres son un par de viejas asaltacaminos
sentadas en la cuneta despatarradas
fumando en pipa

nuestras madres son también mujeres de pueblo  
que comen manzanas jugosas y siegan heno para las vacas

nuestras madres son brujas
atizan el fogón en cocinas oscuras como en el infierno
haciendo algún brebaje

son también temibles cortesanas
con ojos pintados de negro y labios avinatados

y son también nuestras madres
locas con camisones blancos
y ojos enormes, desdentadas
agitan sus puños huesudos

y son también nuestras madres niñas
con húmedos mechones sobre las mejillas regordetas
cuando caen dormidas de tanto llorar.

 

 

 

 

 

Y otra cosa.
Hay una mujer a la que echo muchísimo de menos.
A veces ella va a despedir a aviones.
A veces huele a hielo, a brea, a leñadores,
pero, a veces, a rodaja fresca de melón.
Es silenciosa como un lago, respira como isla al anochecer.
La cubre la nieve como a una pista de patinaje cuando amanece.
Me gustaría traerla aquí para acostarla sobre la arena.
Intento conjurarla con huesos y cristales
pero ya no sé si su caballo galopa sobre ruinas ardientes
o si dormita entre telarañas en la hierba tocada de rocío.