Agossou Allangbé. Poeta y escritor de Benín. Actualmente vive en Francia, donde investiga temas relacionados con el envejecimiento. Aunque su campo de reflexión y creación va más allá de los mismos que le han ocupado en los últimos años, sigue fascinado por el funcionamiento de la sociedad y por las interacciones generacionales y transgeneracionales en ella. Ha creado y dirigido un taller de escritura en un centro para ancianos enfermos de Alzheimer, donde el lenguaje se deteriora. Agossou es miembro de la Société des Poètes Français (SPF) desde 2020. También es corresponsal de la SPF en Benín. Ha colaborado en dos antologías, SPF y Chœur métis. Desde hace dos años trabaja en un proyecto para la Revue Po&sie sobre el tema Asilo-Exilio
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La esclusa del cielo
De mi recorrido tan corto
en esta tierra que he rodeado por completo
sólo tú te me has resistido
De todos mis días tan pesados
en esta área cuya circunferencia he transitado
sólo tú me has faltado
Tú que me hiciste pasar por tu tamiz
tú que me tomaste como tu blanco
tú atestiguas impasible mis arideces mortíferas
Tú que me viste navegar
sobre las brasas humeantes de mis tormentos
sólo espero de tus labios el fresco beso
Haz caer sobre mí al menos una gota
para saciar al fin mi tan larga sed
y poner fin al fecundo desierto que me atormenta...
El hombre de otoño
Como los hombres de su estación
está suspendido a caballo
entre la frescura y el calor
el calor y la frialdad
la frialdad y la frescura
Inasible en su interior
se deleita en arrojarnos a todos en el trastorno
Con todos los árboles del otoño
comparte la exfoliación
a pesar de su indecisión
que es su encanto
exuda una serenidad sin igual.
La calle
En el silencio de su corazón
en su vigilia de horas
en un día entero
la calle soporta todo embate
En el silencio de su alma
en la paciencia de esta dama
en una noche entera
la calle asiste a los sin techo
Silenciosa, no habla más
silenciosa, escucha mucho
silenciosa, sufre mucho
silenciosa, ama a todos los vivos
Desgastada, sonríe
desgastada, vive
desgastada, persevera
desgastada bajo los pasos de los incendiarios
Deslustrada, ayuda
deslustrada, socorre
deslustrada, padece
deslustrada, gime
Bajo el batallón de la enemistad
de venganza y evasión
bajo los estragos de la vida
derrama un torrente de lágrimas.
Mujer
A menudo transparente
en nuestras memorias narcisistas
este ser con el bello color del ébano
siempre ha sabido transformarse en una fuente para todos nosotros
en constante competencia con el alba
desprecia su merecido descanso
para ir a la fuente
mientras la espesa sombra asedia los páramos
No se detiene ante nada
pero siempre se preocupa por los suyos
este ser nunca deja de desafiar los senderos solitarios
y de galvanizar sus piernas aún tímidas
De vuelta al halo de las farolas dormidas
después de tanto ir y venir agotador
canta el vals de la preparación de los platos
y el fregado de las ollas
Habiendo terminado sus alegres platos en compañía del alba oscura
sin esperar, fleta el navío
de un siempre tentador desayuno matinal humeante
para su todavía somnoliento hogar
Siempre olvidado en la orilla de la vida
este ser nunca ha olvidado su grandeza
a pesar de las numerosas negaciones infames y el desprecio
de nosotros los falócratas que respiramos amargura
Este ser siempre innombrado
tanto tiempo invisibilizado, cosificado
y sin embargo, pilar de África
hoy quiero, por deber de memoria, quiero nombrarla: mujer…
Poema publicado en la antología Chœur Métis (mayo 2020)