Poesía de Colombia: Paula Arcila Jaramillo

Presentamos una selección poética de Paula Arcila Jaramillo (Pereira, Colombia). Magister en literatura, tallerista, docente de español y gestora cultural. Entre sus publicaciones se encuentran el libro para jóvenes Nabsecadas: un viaje al corazón de los Quimbayas, el libro de poemas Donde mi alma aflora, ensayos, crónicas y cuentos en revistas digitales y la colección literaria La Chambrana. Ha sido coautora y editora de las cartillas El camino de la lengua emberá, beca de investigación en Patrimonio Cultural en Colombia. Escribe canciones y canta poemas, es cofundadora de Corporación Oshún, investigadora en oralituras y pueblos indígenas latinoamericanos, ganadora de estímulos y premios de concertación cultural de Minculturas con los proyectos Chumbe de historias y Palabras de Nuestra Tierra (desde 2019). Premio 2do lugar en acompañamiento musical en el Festival Nacional de danzas folclóricas de Colombia, Anapoima 2025.

 

 

 

 

 

GOLPE EN EL MEÑIQUE

 

Como animalillo lastimado o un niño que pregunta por la ausencia de su madre,
así, ingenuamente te busco entre las sábanas del cuarto o conversando con las plantas del jardín.
No te quites el disfraz, conserva la máscara, sin ella tu beso abruma,
sigue actuando que me amas y en este teatro continuo apacigua mi sueño,
has para mí con tus mentiras un chinchorro para descansar en invierno.
Nada importa,
di una tras otra las oraciones que ensayaste en silencio para no parecer ante mí cualquiera,
improvisa un masaje o una caricia, una cena o un paseo al río,
juega con mi hijo a que eres su padre,
juega con él a los carritos mientras sonrío en silencio,
dime que nos casaremos en la Sierra, que construiremos una chocita y cuidaremos un fuego sagrado
no le diré a nadie que me mientes, lo prometo,
será un secreto entre los dos,
seguiré interpretando este papel que ya es mi vida,
como un río confundido, un hilo de viento buscando colarse por una ventana,
un insecto de verano, una nube siempre presta al calor o a la lluvia,
un traje maltrecho para cualquier ocasión de tu cuerpo,
hasta cansarme.
Téjeme esta red de historias que volverás a contar una y otra vez según tu conveniencia,
permaneceré allí hasta que me mate el hambre,
creeré porque me lo enseñaron,
andaré por la casa evitando este golpe en el dedo meñique que no puedo esquivar.

 

 

 

ícaro
tocas las puertas de mi intimidad
escudriñas en la nota profunda
y yo huyo,
me escondo tras el rostro de piedra
puede ser una estrategia de supervivencia
pero ¿qué es aquello que se quiere salvar?
¿qué es lo que no puede ponerse sobre el
fuego?
el amor tiene alas de cera.

 

 

 

Aves migratorias
Optar por el vuelo,
decidir la nube,
la copa del guayacán florido
o arribar a casa
des-alada al nido,
el dilema de los pájaros sin rumbo.

 

*

Que lo pronuncien tus dedos. Eso basta.

 

 

*

Cuando el color de hoy sea el blanco y negro del futuro…
cuando ya no haya cuero ni madera para hacer tambores
¿qué será de nosotros los descoloridos?
del cuerpo mate y opaco y no del high definition
de los que tenemos manos envejecidas
¿será cómodo el olvido?
¿para quienes olvidan y los olvidados?

 

 

LO ÍNTIMO

 

Me dijiste que las poetas no escribíamos sobre temas políticos,
no superábamos lo íntimo, el amor, el desamor o la tristeza.
Y que esa intimidad no habla del hambre,
de la masacre en Palestina,
que Dickinson y Pizarnik no hablaron más que de sus propias jaulas.

Y yo te digo que soy como ellas,
peor y sin fama por supuesto,
y que la poesía es íntima porque es en sí misma una casita de guadua,
un refugio entre el avispero de las balas.
¿Cómo no va a ser política esta cantera,
esta cueva de damnificadas?

Es política lo juro,
en algún lugar donde la polis no se entera,
(no puede ser apaleada por Pinochet,
ni rozada por la motosierra)
no es necesario pronunciar justicia o paz para nombrarlas.

Así, entre líneas, decimos el llanto de las Magdalenas,
de las abuelas malamadas y sin sufragio,
y el canto de Jara que le arrancaron las manos.

Política es la buena y mala poesía,
no el silencio, sí el grito.

Esto que en los claustros llaman literatura femenina o fuera del canon,
puede fugarse a la noticia, al tsunami, a la guerra eterna y al eterno juicio de Álvaro.
Puede esconderse tras puertas y ventanas
donde el fuego atiza y enciende la palabra a su antojo,
puede estallar en los ojos del SMAD o allí en silencio bajo tu almohada.

 

 

 

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