Andrés Neuman (1977) nació y pasó su infancia en Buenos Aires. Hijo de músicos argentinos exiliados, se trasladó con su familia a Granada, en cuya universidad fue profesor de literatura latinoamericana. Dedicado a la poesía desde sus inicios, es autor, entre otros, de los poemarios El tobogán, Mística abajo, No sé por qué, Vivir de oído (La Bella Varsovia, 2018), Isla con madre (La Bella Varsovia, 2023) y la antología Casa fugaz. Poesía 1998-2018 (La Bella Varsovia, 2020). Recibió los premios Federico García Lorca, Antonio Carvajal e Hiperión de Poesía. Fue finalista del Premio Herralde con su primera novela, Bariloche, a la que le siguieron La vida en las ventanas, Una vez Argentina, El viajero del siglo (Premio Alfaguara y Premio de la Crítica), Hablar solos, Fractura y Umbilical. Ha publicado libros de cuentos como Alumbramiento o Hacerse el muerto; el diccionario satírico Barbarismos; el diario de viaje por Latinoamérica Cómo viajar sin ver; y el tratado de cuerpos no canónicos Anatomía sensible. Obtuvo el Firecracker Award for Fiction, otorgado por la comunidad de revistas, editoriales independientes y librerías de EE. UU., y la Mención Especial del jurado del Independent Foreign Fiction Prize, antecesor del Booker International. Formó parte de la lista Bogotá-39 y fue seleccionado por la revista británica Granta entre los mejores nuevos narradores en español. Sus libros están traducidos a 25 lenguas.
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Andrés Neuman hila con delicadeza versos breves y precisos. Del amor a la madre sale la seda que protege, como una araña, ese tesoro que es también la pérdida.
«No sé cómo decirte, por eso te retengo», escribe el poeta, trazando una espiral capaz de suspender el tiempo.
El resultado es un libro sólido que explora la enfermedad, la memoria y el vínculo materno. Haciendo del dolor belleza, Neuman crea poderosas imágenes que cantan al silencio.
Rayo a rayo, como cose el autor, la luz no dimite.
Laura Mas
OSCUROS esos metros
que empujás.
Deshecho su camino.
Y hermosa vos, tan rota,
tan cierta en tus pedazos.
INTENTO despedirme
sin perder los dos pies.
¿Cuánto consigo verte mientras
vas desapareciendo?
¿Y cómo acompañarte
sabiendo adónde vas?
CUANDO te vayas, madre,
sabrás volverte vos
muy paulatinamente.
Irás con el cabello hecho un desastre,
me mostrarás tus pechos disecados.
Y serás más feliz en mi memoria
de lo que en tierra
fuiste.
CUÁNTOS regresos, madre, quedarán.
Sé que vas a esperarme
con tu estela impaciente.
Y, en la última noche, me dirás:
Bienvenido a tu casa, está vacía.
HOY resuena el espejo mucho más:
no me delata a mí,
revela mi contexto.
Cuando esté boca arriba,
mirando sin mirar,
encontraré por fin mi autorretrato.
AL sol, tu cráneo liso,
todo se vuelve un poco
menos urgentemente
verbal. Los pies nos cuelgan
del puente, y escribir
se parece a un empujón
muy suave.
UN sol radiante y una piel que se nubla.
Tu cuerpo emite,
como un transistor viejo,
diálogos que están yéndose.
Debajo de tu carne, pentagrama
de venas, fluyen voces
más claras que la mía.
MAMÁ, veo de pronto
una mancha en la tarde,
como un clavo.
RESPIRO contra mí
porque no sé guardarme tiempo
en la mochila.
Últimamente escojo
camisas negras para estar conmigo.
No te desdudes, madre, todavía.
CUÁNTA fiesta parcial
ver la carne moviéndose de pronto.
La toque o no, me salva.
Y qué sed agrudulce este deseo
bombeando porque sí,
porque ansía el minuto que lo hizo.
HACE un año que nieva en mi cabeza.
Las ramas ya no pueden sostenerse.
Es como un tren nocturno este hospital:
en la estación espera más invierno.
Voy a ser una casa en la montaña
para acercarme al viento que te lleve.
ESTA lengua materna balbucea.
Me diste el habla como un pecho, madre,
me enseñaste el idioma en el que dudo.
No sé cómo decirte, por eso te retengo.
Los poemas seleccionados pertenecen al libro Isla con madre (La Bella Varsovia, 2023).

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Otros autores
Valeria Pariso / Inés Aráoz / Lucas Margarit / César Cantoni / Gustavo Caso Rosendi / Diego Muzzio /



