Sobre las maneras del agua
Yo también sueño ser desbordado por sus ríos
de sol cada mañana.
Ser abrezado y sujeto por sus tersas manos de agua
como quien espera le tiendan, dulcemente
una tregua las tormentas.
Sueño con estar náufrago en su abrazo
con recorrer las distintas maneras de verdecer los pastos
y de cubrir las montañas con el mar anterior a este desierto.
Enteramente en el ahora
yo también ansío el desborde de esta copa que se llena.
Ser llamado a recorrer por su voz el camino
hasta llegar al mar.
Hidrostática (versión de los ahogados)
La presión
que sientes
en el pecho
es entonces
el amor
queriendo
entrar:
agua
sobre agua
sobre agua
al fondo
inundando
tus pulmones.
Parábola de los aviones
Subimos entonces, para dejar gris abajo
rojiza la tormenta.
Iluminados como islas o archipiélagos
que derraman el color de los duraznos, subimos
para ver la luz
al borde
de las nubes
y para observar la piel de los océanos
en el dibujo de la lluvia.
Subimos escapando de la noche.
Algunos lo hicieron solo para cruzar el Atlántico
y para sentir que a pesar de que iban tarde iban llegando.
Otros, porque arriba se puede ver por la ventana
y recordar lo sutil, lo diferente que es decir es
o era
ya de noche cuando dijiste
que me amabas.
Pero ese día, nosotros subimos porque queríamos creer en las parábolas
y zurcir como peces las redes de los cielos.
Queríamos pensar en la lluvia, olvidados
de cualquier cartografía del desplome.
Subimos, padre, ese día con la entrega de las piedras
que se concilian con el mundo
justo antes del impacto.
Nubes
En el año 2001, Teresa Margolles presentó en Nueva York Vaporización, una instalación artística que consistía en máquinas que creaban una densa capa de niebla con agua que había sido empleada para limpiar los cuerpos de una morgue. La niebla tenía un peso palpable, un olor y un gusto ligeramente metálicos. Impregnaba la ropa, el pelo y la piel. El cuerpo de los asistentes se convirtió en el soporte de huellas residuales de otros cuerpos. Los espectadores debían caminar con cuidado, de manera incómoda, capaces a penas de reconocer sus manos frente a sus ojos.
Es dificil no pensar en nubes.
No pensar en nimboestratos llenos
o en todas las piedades que sostienen el peso de sus cuerpos
como nubes que cargan el agua entre sus brazos
así te llevo, con miedo de perderte.
Recién llegado al lugar sin límites
me pregunto en dónde acaba el cuerpo, en dónde tú y yo
si te respiro junto a todos los demás
en esta lluvia que está a punto de empezar todo el tiempo
en el contorno de los labios
que con cada respiración desaparece
como cuando dos se besan.
La misma piel expuesta y limpia ya de sangre
se diluye, se condensa en los pulmones
con cada bocanada.
Es inevitable no sentir una mano sobreponer su tacto al tuyo.
Es inevitable no apegarse a esta versión
de la materia doblándose sobre sí para volver a paladear
el gusto metálico de la muerte.
Dime, ¿qué forma le encuentras a esta nube?
La imagen de un amor que se completa en el otro
o una persona que camina hasta perderse en la nieve
o una sombra, como Eurídice, que no sabes si te sigue.
Un poema agradable donde no figura el agua bajo ninguna de sus formas
Trabajo de la geografía propia de la voz
y bajo el contorno de un poema coral,
lleno de habitaciones solas
y soledades ventanas con las que uno se estrella
de tan transparente.
Trabajo de una palabra que se entrega como voz
esquirlada de sol de tanto, como voz que se da
con las aserciones del testigo:
el que participa con el mundo la mirada
el que se entrega a carrera de relevosquepasa
mano en mano.
Fruto de la voz incansable que hace pensar en la boca del estómago
abierto por los cielos
quedo de mí
en los pronombres, propios de continuidad
de tu manera de nombrarme.
Porque pensé que no podría hablar de nuevo,
porque pensé que no podría decir otra vez mi nombre
y que no tendría la posibilidad viva
de seguir diciendo pastizales
o viento rendido boulevard
gajo las maneras de decirte hace tanto
con la voz que me prestan las itálicas.
Como lo ajeno, como todos los que participan
en alguna iteración de la muerte, y los que han venido antes
me confundo en nosotros:
una línea de dibujo en perspectiva
nunca visto, sin limites
lejos
de acabar.
Rubén Esparza Arizpe (Monterrey, 1997). Músico y poeta. Es licenciado en Ciencias del Lenguaje por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y maestro en Música por el Real Conservatorio de Amberes.
En 2023 fue ganador del primer lugar en el Certamen de Literatura Joven Universitaria de la UANL, en la categoría de poesía. Es exbecario del Centro de Creación Literaria de la UANL, donde participó en la creación de Filamento, revista dedicada a la difusión de la escritura joven universitaria. Los cuadernos del agua, obra con la que obtuvo el Premio de Poesía Joven Vaso Roto 2025, es su primer libro.



