Lorena Strack (1984) es poeta, periodista y docente, radicada en Buenos Aires. Su obra se destaca en las antologías Niñez. 100 poemas sobre las infancias (Camalote, 2023) y Emma (Camalote, 2024), esta última reconocida como de interés cultural por el gobierno de Entre Ríos. Además, algunos de sus poemas han sido traducidos e interpretados en Lenguas de Señas y Braille.
La voz poética de la ciencia
Cuando Robert Browning interpeló una serie de voces para crear sus monólogos suponía que la voz del poema pertenecía sólo al poema y a quien reproduce la voz en una lectura siempre oblicua del texto poético. Esta fue una de las variantes que nos ofrece la poesía en el comienzo del siglo XX sobre todo desde la propuesta de “personae”, es decir máscaras, de Ezra Pound.
En este extenso transcurrir desde fines del siglo XIX hasta hoy, innumerables máscaras se han forjado para dar cuenta de diferentes posiciones con respecto a alguna situación, pero sobre todo para poder concretar nuevas voces en el poema. Otras voces que nos permitan alcanzar como lectores nuevas perspectivas con respecto a los motivos de los textos poéticos, así como también a estas voces que se nos presentan siempre como alteridad. Recuperar esas voces del silencio es también un acto poético. Porque no se atrae hacia nuestra contemporaneidad la voz, sino los marcos que la historia ha dejado de lado, una intimidad que se expande en la falta de referencias, en los silencios de la historia oficial o documental.
Este volumen de poemas, Radium, nos devuelve la voz de una Marie Curie antes de ser este personaje creado por la ciencia y la historia. Una suerte de contracara del personaje público que se construye a través de pensamientos íntimos y secretos. Algunos poemas se presentan como murmullos que son dichos con discresión, otros, en cambio revelan aquellas zonas de incertidumbre o nos cuentan detalles de lo que no tiene nombre.
Hay otra perspectiva que también se nos presenta al leer que se conforma con la voz propia de este personaje: ¿qué significa decir? ¿Cómo poder dar cuenta a través de las palabras de esta serie de experiencias privadas y secretas? En última instancia, ¿qué es escribir un poema a partir de una voz que reconstruye una experiencia perdida? Estas marcas metapoéticas se introducen paulatinamente en algunos versos y poemas revelando una reflexión sobre el acto mismo de enunciar desde aquella zona secreta a la cual ya nos referimos. Una zona que es también parte de la poética de lo silenciado.
Quizá estos versos nos permitan pensar cómo se comienza a constituir una poética de lo privado:
Antes del tiempo de la ciencia,
aprendí a escribir.
En cada palabra albergué un dios,
hice del silencio su plegaria.
Lucas Margarit
***
NOTA PRELIMINAR
María Salomé Sklodowska, mundialmente conocida como Marie Curie, no solo fue la primera mujer en ocupar una cátedra en la Sorbona y la eminente científica que ganó dos premios Nobel, sino también una apasionada de la poesía. Sin embargo, su vocación artística permanece en gran parte desconocida. Los escritos poéticos de Curie, guardados bajo varias capas de plomo en el sótano de la Biblioteca Nacional de Francia, requieren un consentimiento de deslinde de responsabilidad y trajes de protección especiales para acceder a ellos.
VARSOVIA 1867
Nací entre barbacanas de fuego,
frente a la calle empedrada llamada Freta.
Desde la cuna, el desafío fue expandirme
como luz tras murallas de piedra.
HERMANDAD
En Polonia prefieren los diminutivos para nombrar: Zosia, Bronia, Hela y Jozic es la melodía cotidiana de mis hermanos mayores.
Al igual que el yacaré que canta dentro del huevo,
mi familia me llamó Anciupesio desde los primeros tiempos, Maniusia como una llamada tierna
y Manya como bramido.
PISAC
Antes del tiempo de la ciencia,
aprendí a escribir.
En cada palabra albergué un dios,
hice del silencio su plegaria.
La mirada estupefacta de mis progenitores
ante la niña prodigio que fui,
resulto igual que un sapo que empuja el alimento
con sus ojos hasta el estómago
para devorarlo.
POEDJA
A lo lejos, se escucha una canción de cuna.
Es la voz de la poesía que me llama.
El poema juega, sin atarse a puntos ni comas,
imágenes y palabras sueltas en gestación.
Las oraciones se apoderan de la hoja,
la partera corrige a mano, el poeta lo siente
en el cuerpo, como una lombriz de tierra
que percibe el mundo a través de la piel.
Empiezan las contracciones, se escucha
la melodía y en pleno trabajo de parto,
es poema viviente hasta dar a luz.
Luego, arropa su creación, la contempla,
la deja en su nido de colibrí
hecho de musgo con telas de arañas,
y duerme
MATKA
Mi madre toca el piano en el nuevo hogar
de la calle Nowolipki.
La hermosura de sus formas y su voz
resplandecen en la sala.
Sus trenzas, sus cejas arqueadas y sus ojos
grises, egipcios, me miran desde lejos.
Me pregunta:
“¿Duermes, querida Anciupecio?”,
mientras prepara un nuevo ritual con Dios.
Mil noches de oración, ninguna palabra
para mis pesadillas.
Ella no sabe que anhelo su rezo
UNIVERSIDAD VOLANTE
En la escuela colaboro, en forma clandestina,
con clases de polaco.
Hasta que alguien toca el timbre de alarma,
cuando vienen los inspectores rusos,
ensayo el camuflaje como un insecto palo,
me pongo a coser ojales.
Me obligan a recitar el padrenuestro en su idioma,
a nombrar la lista completa de todos los zares.
Cuando lo propio es avasallado, lo que queda
es resistir
IDEALISTA
Hay mujeres que prefieren el pintarrajeo.
Sé que se ha hecho desde siempre,
incluso en el antiguo Egipto.
Sólo puedo decir una cosa:
lo encuentro espantoso.
Sin maquillaje, nos retratamos, mi hermana y yo.
En la dedicatoria escribí:
“para una positivista ideal de dos positivas idealistas”
Desde que murieron mi madre y Zosia,
puse a Comte en el altar.
CEMENTERIO
Los poetas escriben desde la tumba
lápidas necesarias para crear.
Desde la muerte de mi madre,
llevo su sepultura en la expresión.
AHORA, ¿DÓNDE?
Heine escribió siempre en alemán.
Ambos luchamos contra la Santa Alianza.
Al igual que él, no soy un héroe,
me faltan los ademanes.
Sus diarios de viaje a Polonia y la nostalgia
de sus poemas me inspiran.
Los transcribo hasta hacerlos carne
y dibujo un amor que muerde.
INSTITRUZ
Por las noches estudio hasta que se apagan las velas.
He oído que algunas mujeres han concluido
sus estudios en San Petersburgo,
y me propuse seguir su ejemplo.
Con mi hermana hicimos un pacto:
me empleo como institutriz con la familia Zorawski
y pago sus estudios en París.
Cuando ella se gradúe, será mi turno.
LITURGIA
Quedan muy pocos, muy pocos rituales.
Como el que profesamos cada vez
que recorre mi cuello con la devoción
de quién besa, una por una, las cuentas
de un cordón de oración.
Todas las religiones rezan al mismo Hashem
esperando la respuesta divina.
Y él, sin saberlo, me abraza las heridas,
las acuna en sus brazos.
Las penas se duermen profundamente.
Una nueva plegaría susurran su piel y la mía,
en una auténtica ceremonia de fe destinada
a aquellos que ya no creen en milagros.
LABORATORIO
Destellos azul verdosos escapan de metales,
tenues luces de hadas sobrevuelan la oscuridad.
Ángeles de ese mismo fulgor anuncian
que somos seres sin tiempo que eligen llevar reloj
y traen dos nuevos elementos a la tabla periódica:
Radio y Polonio.
Torbellinos de luz invaden las noches parisinas.

Otros autores
Valeria Pariso / Inés Aráoz / Lucas Margarit / César Cantoni / Gustavo Caso Rosendi / Diego Muzzio / Andrés Neuman / José Ignacio Hernández /




