Poesía argentina: Lorena Strack

Diego Roel prepara un dossier de poesía argentina contemporáneanea. Leemos aquí algunos textos de Lorena Strack (1984). Estos poemas hacen parte de RADIUM. Los poemas de María Sklodowska, Tercer Premio en la categoría Poesía del Concurso de Letras 2024 del Fondo Nacional de las Artes.

 

 

 

 

 

 

Lorena Strack (1984) es poeta, periodista y docente, radicada en Buenos Aires. Su obra se destaca en las antologías​​ Niñez. 100 poemas sobre las infancias​​ (Camalote, 2023) y​​ Emma​​ (Camalote, 2024), esta última reconocida como de interés cultural por el gobierno de Entre Ríos. Además, algunos de sus poemas han sido traducidos e interpretados en Lenguas de Señas y Braille.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La voz poética de la ciencia

 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Cuando Robert Browning interpeló una serie de voces para crear sus monólogos suponía que la voz del poema pertenecía sólo al poema y a quien reproduce la voz en una lectura siempre oblicua del texto poético. Esta fue una de las variantes que nos ofrece la poesía en el comienzo del siglo XX sobre todo desde la propuesta de “personae”, es decir máscaras, de Ezra Pound.​​ 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ En este extenso transcurrir desde fines del siglo XIX hasta hoy, innumerables máscaras se han forjado para dar cuenta de diferentes posiciones con respecto a alguna situación, pero sobre todo para poder concretar nuevas voces en el poema. Otras voces que nos permitan alcanzar como lectores nuevas perspectivas con respecto a los motivos de los textos poéticos, así como​​ también a estas voces que se nos presentan siempre como alteridad. Recuperar esas voces del silencio es también un acto poético. Porque no se atrae hacia nuestra contemporaneidad la voz, sino los marcos que la historia ha dejado de lado, una intimidad que se expande en la falta de referencias, en los silencios de la historia oficial o documental.​​ 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Este volumen de poemas,​​ Radium, nos devuelve la voz de una Marie Curie antes de ser este personaje creado por la ciencia y la historia. Una suerte de contracara del personaje público que se construye a través de pensamientos íntimos y secretos. Algunos poemas se presentan como murmullos que son dichos con discresión, otros, en cambio revelan aquellas zonas de incertidumbre o nos cuentan detalles de lo que no tiene nombre.​​ 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Hay otra perspectiva que también se nos presenta al leer que se conforma con la voz propia de este personaje: ¿qué significa decir? ¿Cómo poder dar cuenta a través de las palabras de esta serie de experiencias privadas y secretas? En última instancia, ¿qué es escribir un poema a partir de una voz que reconstruye una experiencia perdida? Estas marcas metapoéticas se introducen paulatinamente en algunos versos y poemas revelando una reflexión sobre el acto mismo de enunciar desde aquella zona secreta a la cual ya nos referimos. Una zona que es también parte de la poética de lo silenciado.​​ 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Quizá estos versos nos permitan pensar cómo se comienza a constituir una poética de lo privado:

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Antes del tiempo de la ciencia,​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ aprendí a escribir.

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ En cada palabra albergué un dios,​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ hice del silencio su plegaria.

​​ 

Lucas Margarit

 

 

 

 

 

 

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NOTA​​ PRELIMINAR

 

 

María Salomé Sklodowska, mundialmente conocida como Marie Curie, no solo fue la primera mujer en ocupar una cátedra en la Sorbona y la eminente científica que ganó​​ dos premios​​ Nobel,​​ sino​​ también​​ una​​ apasionada​​ de​​ la​​ poesía.​​ Sin​​ embargo,​​ su​​ vocación artística permanece en gran parte desconocida. Los escritos poéticos de Curie,​​ guardados bajo varias​​ capas​​ de​​ plomo​​ en​​ el​​ sótano​​ de​​ la​​ Biblioteca​​ Nacional​​ de​​ Francia, requieren un consentimiento de deslinde de responsabilidad y trajes de protección especiales para acceder a ellos.

 

 

 

 

 

VARSOVIA 1867

 

Nací entre barbacanas de​​ fuego,

frente​​ a​​ la​​ calle​​ empedrada​​ llamada​​ Freta.​​ 

Desde la cuna, el desafío fue expandirme​​ 

como luz tras murallas de piedra.

 

 

 

 

 

 

 

HERMANDAD

 

En​​ Polonia​​ prefieren​​ los​​ diminutivos​​ para​​ nombrar:​​ Zosia,​​ Bronia,​​ Hela​​ y​​ Jozic​​ es la melodía cotidiana de mis hermanos mayores.

 

Al igual que el yacaré que canta dentro del​​ huevo,

mi familia me llamó​​ Anciupesio​​ desde los primeros​​ tiempos,​​ Maniusia​​ como​​ una​​ llamada​​ tierna​​ 

y​​ Manya​​ como bramido.

 

 

 

 

 

 

 

PISAC

 

Antes​​ del​​ tiempo​​ de​​ la​​ ciencia,​​ 

aprendí a escribir.

 

En​​ cada​​ palabra​​ albergué​​ un​​ dios,​​ 

hice del silencio su plegaria.

 

La​​ mirada​​ estupefacta​​ de​​ mis​​ progenitores​​ 

ante la niña prodigio que fui,

resulto​​ igual​​ que​​ un​​ sapo​​ que​​ empuja​​ el​​ alimento ​​ 

con sus ojos hasta el estómago

para​​ devorarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POEDJA

 

A​​ lo​​ lejos,​​ se​​ escucha​​ una​​ canción​​ de​​ cuna.​​ 

Es la voz de la poesía que me llama.

 

El​​ poema​​ juega,​​ sin​​ atarse​​ a​​ puntos​​ ni​​ comas,​​ 

imágenes y palabras sueltas en gestación.

Las oraciones se apoderan de la​​ hoja,

la​​ partera​​ corrige​​ a​​ mano,​​ el​​ poeta​​ lo​​ siente

en el cuerpo, como una lombriz de tierra

que​​ percibe​​ el​​ mundo​​ a​​ través​​ de​​ la​​ piel.

Empiezan las contracciones, se escucha

la melodía y en pleno trabajo de parto,

es poema viviente hasta dar a luz.​​ 

Luego,​​ arropa​​ su​​ creación,​​ la​​ contempla,

la deja en su nido de colibrí

hecho​​ de​​ musgo​​ con​​ telas​​ de​​ arañas,

y duerme

 

 

 

 

 

 

 

MATKA

 

Mi​​ madre​​ toca​​ el​​ piano​​ en​​ el​​ nuevo​​ hogar​​ 

de la calle Nowolipki.

La​​ hermosura​​ de​​ sus​​ formas​​ y​​ su​​ voz

resplandecen en la sala.

 

Sus​​ trenzas,​​ sus​​ cejas​​ arqueadas​​ y​​ sus​​ ojos​​ 

grises, egipcios, me miran desde lejos.

 

Me​​ pregunta:

“¿Duermes, querida​​ Anciupecio?”,

mientras prepara un nuevo ritual con Dios.

 

Mil​​ noches​​ de​​ oración,​​ ninguna​​ palabra

para mis pesadillas.

 

Ella no sabe que anhelo su​​ rezo

 

 

 

 

 

 

 

UNIVERSIDAD VOLANTE

 

En​​ la​​ escuela​​ colaboro, en forma clandestina,

con​​ clases​​ de​​ polaco.

Hasta​​ que​​ alguien​​ toca​​ el​​ timbre​​ de​​ alarma,​​ 

cuando vienen los inspectores rusos,​​ 

ensayo el camuflaje como un insecto palo,​​ 

me pongo a coser ojales.

 

Me​​ obligan​​ a​​ recitar​​ el​​ padrenuestro​​ en​​ su​​ idioma,​​ 

a nombrar la lista completa de todos los zares.

 

Cuando​​ lo​​ propio​​ es​​ avasallado,​​ lo​​ que​​ queda​​ 

es resistir

 

 

 

 

 

 

 

 

IDEALISTA

 

Hay​​ mujeres​​ que​​ prefieren​​ el​​ pintarrajeo.​​ 

Sé que se ha hecho desde siempre,​​ 

incluso en el antiguo Egipto.​​ 

Sólo puedo decir una​​ cosa:

lo encuentro​​ espantoso.​​ 

 

Sin maquillaje, nos retratamos, mi hermana y​​ yo.​​ 

 

En la dedicatoria​​ escribí:

“para una positivista ideal de dos positivas​​ idealistas”

 

Desde​​ que​​ murieron​​ mi​​ madre​​ y​​ Zosia,​​ 

puse a Comte en el altar.

 

 

 

 

 

 

 

CEMENTERIO

 

Los​​ poetas​​ escriben​​ desde​​ la​​ tumba

lápidas necesarias para crear.

Desde la muerte de mi madre,​​ 

llevo​​ su​​ sepultura​​ en​​ la​​ expresión.

 

 

 

 

 

 

 

AHORA, ¿DÓNDE?

 

Heine escribió siempre en​​ alemán.

Ambos​​ luchamos​​ contra​​ la​​ Santa​​ Alianza.​​ 

Al igual que él, no soy un héroe,

me faltan los​​ ademanes.​​ 

Sus​​ diarios​​ de​​ viaje​​ a​​ Polonia​​ y​​ la​​ nostalgia​​ 

de sus poemas me inspiran.​​ 

Los​​ transcribo​​ hasta​​ hacerlos​​ carne​​ 

y dibujo un amor que muerde.

 

 

 

 

 

 

 

INSTITRUZ

 

Por las noches estudio hasta que se apagan las​​ velas.

He​​ oído​​ que​​ algunas​​ mujeres​​ han​​ concluido​​ 

sus estudios en San Petersburgo,

y me propuse seguir su ejemplo.​​ 

Con​​ mi​​ hermana​​ hicimos​​ un​​ pacto:

me​​ empleo​​ como​​ institutriz​​ con​​ la​​ familia​​ Zorawski​​ 

y pago sus estudios en París.​​ 

Cuando ella se gradúe, será mi​​ turno.

 

 

 

 

 

 

 

LITURGIA

 

Quedan muy pocos, muy pocos rituales.​​ 

Como el que​​ profesamos​​ cada​​ vez​​ 

que​​ recorre​​ mi​​ cuello con la devoción​​ 

de quién besa, una por una, las cuentas​​ 

de un cordón de​​ oración.

 

Todas​​ las​​ religiones​​ rezan​​ al​​ mismo​​ Hashem​​ 

esperando la respuesta divina.

Y él, sin saberlo, me​​ abraza​​ las heridas,​​ 

las acuna en sus​​ brazos.

 

Las penas se duermen​​ profundamente.​​ 

 

Una nueva plegaría susurran su piel y​​ la​​ mía,​​ 

en​​ una​​ auténtica​​ ceremonia de fe destinada​​ 

a aquellos que ya no creen en​​ milagros.

 

 

 

 

 

 

 

LABORATORIO

 

Destellos azul verdosos escapan de​​ metales,​​ 

tenues luces de hadas sobrevuelan la​​ oscuridad.

Ángeles de ese mismo fulgor​​ anuncian​​ 

que​​ somos​​ seres​​ sin​​ tiempo​​ que​​ eligen​​ llevar​​ reloj​​ 

y​​ traen​​ dos​​ nuevos​​ elementos​​ a​​ la​​ tabla​​ periódica:​​ 

Radio y Polonio.

 

Torbellinos​​ de​​ luz​​ invaden​​ las​​ noches parisinas.

 

 

 

 

 

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Otros autores 

Valeria Pariso / Inés Aráoz / Lucas Margarit / César Cantoni / Gustavo Caso Rosendi / Diego Muzzio / Andrés Neuman / José Ignacio Hernández

 

 

 

 

 

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