Milena Díaz, (Quito, 1999) Vive entre España y Ecuador. Investiga y trabaja en torno a disidencias sexo-genéricas, descolonialidad, antirracismo y barrialidad desde un ejercicio auto etnográfico –y por ende, comunitario– centrándose en la identidad chola. Ha trabajado como limpiadora de oficinas, niñera, mesera, monitora en comedores escolares, cajera y reponedora de supermercado. Ha ofrecido talleres de antirracismo y escritura de no-ficción en diferentes entidades. Sus textos se han publicado de forma digital e impresa dentro y fuera de Ecuador. Ha publicado Rokoto (Ona Ediciones, 2026), y Chulpi (Ediciones Libros del Cardo, 2026).
Rokoto (Ona Ediciones, 2026)
Cubierta
He soñado que me comía
las tapas de los edificios,
he soñado que devoraba
cientos de cabezas
hasta encontrar tus ojos,
caballo.
Caballo,
este silencio amarillo
da paso para que tu mirada
se transcriba a la parte más remota de mi hígado.
Y puedas sentir
en las muñecas
la inclinación de estas estructuras.
Y así,
el cielo hondo que nos cobija
nos permita entender porqué
el balanceo de mis piernas.
Hierba tupida
El estómago de un volcán llora,
porque no puede recordar
el nombre de su madre,
sólo sus brazos
despedazados
en el suspenso
del grito.
El Ecuador
Una brigada de palo santo
sostiene mi garganta.
Dibujo con los huesos
de mi cara las montañas
a las que mis parpados estaban acostumbrados.
Cuando no es suficiente;
me hundo un hueco en el estómago.
Y continúan gritando mis pies,
el nombre de un territorio
que
bra
do,
y diminuto en el sur.
Chulpi, Ediciones Libros del Cardo, 2026
I.
Mi cabeza.
sólo mi cabeza,
sin cuerpo.
Recibe correazos
que dejan marcas púrpuras.
Permanezco condenada
a la misma boca,
a esta boca
reventada
de hierba seca del Páramo.
Disecación del cuero
Todo desplazamiento
implica una mudanza en la piel.,
pellejo sucio salpicado en el asfalto.
Mi cuerpo en este preciso instante,
continúa prendado a esa esquina.
Una manada de chivas se acerca,
todas desprovistas de leche.
¿Qué probabilidad hay
de que mi lengua permanezca tiesa
a la izquierda de esa acera?
Vía Santo Domingo
Cientos de trailers
cargados de fruta podrida
me agujerean las caderas.
Calientan y mastican la fruta en el remolque,
me untan la fruta en la pelvis.
***
Dossier de poesía joven ecuatoriana




