MARIO PERA
(Lima, 21 agosto 1981-25 agosto 2026)
Mario Pera fue, ante todo, un poeta que entendió la poesía como una forma de permanecer. Su muerte deja un vacío en una generación de escritores que no solo encontró en él una voz propia, sino también a un promotor incansable de la literatura peruana.
Su trabajo en Vallejo & Co., proyecto que codirigió durante años junto a Bruno Pólack, fue fundamental para tender puentes entre autores, generaciones y países. Desde allí difundió poesía, recuperó voces, acompañó libros y abrió espacios para que la literatura peruana circulara más allá de nuestras fronteras. Lo hizo, además, desde la independencia y sin más recompensa que la convicción de que la poesía debía ser compartida.
Hay algo especialmente conmovedor en volver hoy sobre sus propios versos. En Y habrá fuego cayendo a nuestro alrededor, Pera escribía:
Poesía
tierra en la tierra
llaga en la lengua
¿qué busco allí abajo?
más abajo
¿qué busco?
Quizá esas preguntas adquieren ahora otra dimensión. Buscar “más abajo”, buscar la materia, el origen, ese lugar donde la palabra se encuentra con la memoria y con los muertos. Pera deja justamente eso: una obra que seguirá interrogándonos cuando él ya no esté para responder.
También deja una manera de entender el oficio literario: escribir, editar, divulgar, tender la mano y hacer que la poesía de otros encuentre lectores. En un país donde tantas veces la cultura debe abrirse camino contra el olvido, ese trabajo tiene un valor enorme.
Descanse en paz Mario Pera. Que su poesía siga encontrando lectores y que ese fuego que nombró en sus versos continúe cayendo sobre nosotros, no para destruir, sino para mantener encendida la memoria.
***
AUTO DE FE
Qué soy que no puedo
separarme de mis huellas
ni despojarme de mi piel
para empezar a vivir en carne viva
este abismo que crece tan ciego
raíz de un arbusto
que se entierra en su muerte
sin saber que fluye
por los otros caminos del planeta
hundiendo su tiempo
en el tiempo de lo divino.
Extraño la vida.
El Pensativo dirá que me escondo tras la sombra
de un caracol hambriento
o tras el andamio ampliamente cansado
que mantiene en pie mi cuerpo
y avanza hacia atrás
con el corazón infartado de dolor, pero
toda flama arde por mi fuego
por mi ausencia
y besa conmigo este mundo
que ha nombrado con horror
¡mujeres de alegría tan distinta!
Como aquella que terminó por parirme
sin aceptar el consejo de su propia voz.
En Memoria del Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA) 2012
FÓRNIX. Revista de creación y crítica, N° 10, enero-junio 2012
Lima: Editorial Nido de Cuervos, 2012, pp. 372-373




