Honfleur
A Antonio Rivero y Óscar Málaga,
amigos de juventud
El verano había vuelto en el desenfadado
caminar de los transeúntes
en la somnolencia de las bicicletas apostadas
sobre las jardineras policromadas
Las paredes y los cristales
de las viejas casonas de otros siglos
parecían recién pintadas
Todo volvía a estar en el exterior
y la gente quería salir y pasear
en medio de edificios antiguos
por las calles de piedras de esa ciudad
Querían tomarse un café al lado del muelle
al lado de los veleros y los yates
y un pequeño Pernod un pastís
o por lo menos un kirsch que no es más que vino blanco
y un chorrito de licor de cassis
Llovía mucho
pero también florecían
los balcones de hierro con geranios y flores multicolores
Las clases de francés me habían llevado
hasta Honfleur en recompensa
de todos los desprecios y prejuicios raciales
que tuve que pasar en otras épocas
que por mi juventud
me fue difícil defenderme
Y pude así por fin ver muy de cerca
las playas del desembarco en Caen
con su Museo del Memorial
y una maravillosa exposición sobre Saint-Exupéry
Algunos no saben que el autor
de El Principito fue piloto y que también amó
como ama cualquier profesora mexicana
con una escueta beca en el extranjero
y sueña mientras los días pasan
en volver a su tierra repleta de recuerdos
Lecturas en La Habana
A mi amigo Ciprián Cabrera Jasso, in memoriam
A Ámbar Past, compañera de viaje
Los poetas se reunieron en una plaza céntrica en
[La Habana
Comenzábamos a conocernos a platicar tímidamente
a escuchar el acento de los otros con cierto asombro
a reconocer la ciudad desde lo alto del Hotel Habana Libre
donde Fidel tuvo su primera oficina luego de la revolución
(según me dijo una chica que platicó conmigo apenas
desembarcamos Ámbar Past y yo el primer día
luego de un recorrido rápido en esos cocotaxis
que lo llevan a uno rápidamente a cualquier sitio)
Fueron muchas las lecturas
pero sobre todo recuerdo
las largas conversaciones
en los ratos de ocio
en los momentos de pausa
entre las voces de un poeta y otro
Algunos no les entendíamos
porque venían del África o del Asia
y no sabíamos qué decían
Ciprián Cabrera Jasso Ámbar Past
Aitana Alberti Alex Pausides Cintio Vitier
Nancy Morejón y algunos más
habían leído en la iglesia de San Francisco
(luego coincidiríamos en algunas lecturas
con Juan Bañuelos y poetas venidos de África
América Latina Asia Europa y el Caribe)
Leíamos en teatros
en salas de exposiciones
en museos
en centros culturales
en corredores de los edificios
con tan diversos públicos
a veces
entre amas de casa y personas que regresan del trabajo
Terminamos en la casa de Angola
con mojitos y charlas de despedida
y luego tuvimos que esperar
todos los mexicanos
durante más de ocho horas
el avión con el que regresaríamos a casa
Ahí me contaste Ciprián
lo que había sido tu vida en los últimos años
Supe de tu interés por la filosofía hindú
y tu verdadera pasión por la escritura
Nunca pudimos sospechar que unos años después
te irías sin despedirte de nadie
aunque dos o tres días antes me habías enviado
un vídeo de una historia extraña
que solamente supe entender
cuando desafortunadamente
amigo
tú ya no estabas más con nosotros
Las piedras del olvido
El sueño cierra la puerta para que empiece otro.
Juan Gelman
Las piedras que pusiste en mi corazón
se han ido haciendo agüita
en el hastío de tus ecos
Conforme muere el tiempo del olvido
tuvo su inadvertido límite y triste final
en el follaje espejo de la vida
La primavera y escritos que no tuvimos
los países y sitios que no disfrutamos
las reconciliaciones que no llegaron
Los sueños trasmutados en silencios
los sonidos de puertas clausuradas
las mañanas heridas en tu ausencia
Hoy moví unas piedritas
en el subterráneo de todas tus pasiones
para dejar que pasen otras historias
Me asombró encontrar sólo polvito
quizás tu corazón ennegrecido
y algunas paradójicas e inútiles cenizas
Las alas de la luna
…Hoy estoy para penas solamente.
Miguel Hernández
Cuando hagas el amor
ojalá que el silencio de tu cuerpo
recuerde las heridas
que tus labios dejaron
en el árbol caído de mi cuerpo,
las llagas invisibles de tu ausencia,
la medianoche de mi desamparo,
el nocturno dolor de verte
sólo en sueños,
de volar con las alas de la luna,
hacia una libertad desconocida,
para vivir de nuevo
el impulso latente
de tu sangre de fuego
en medio de mi carne,
en medio de mis senos.
Tu cuerpo
…Sólo que hoy me noto más fuerte que mi cuerpo…
Cesare Pavese
Tu cuerpo es como un cuaderno etéreo.
Es un cuerpo sin luz, sin versos atesorados.
Tu cuerpo ya no existe en el azul del día,
en la sombra que me sigue hasta el mar,
en la libreta perdida de los espejismos.
Tu cuerpo es una calle, una escalera larga, dilatada.
Es el vuelo de un ave hacia el consuelo,
es un canto de sol entre mis muslos,
es una espalda tersa en la distancia,
una quimera en medio del delirio.
Es una luz en esa travesía inacabada,
una prolongación de tus encantamientos.
Aventura incorpórea, es un descubrimiento
de lo que nunca fue jamás crepúsculo en mi pecho,
de lo que jamás fue corazón de madrugada.
A veces, tu cuerpo se transforma en mi tristeza,
tu cuerpo es una cárcel en las horas dolientes
de las medusas invisibles que flotan en mis pies.
Pero también, a veces, se conduele de mí:
tu cuerpo es plenitud intangible de mis sueños,
es una inmaterial manera de ser y no perderme.
Bosque de palabras
Érase un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras…
Ida Vitale
Pienso en tu cuerpo como en las palabras,
la voz de tus palabras señalando horizontes
desde la amplia ventana a lo lejos del valle.
Pienso que desearía escuchar tu voz pausadamente
como si las palabras fuesen torrente de certezas,
caída de agua a los tristes geranios del corredor
donde no se ha regado con ningún orgasmo
la infinita y perpendicular herida de mi ocaso.
Habitación de hotel
Una habitación mediana es suficiente para el cuerpo…
Bai Juyi
El poeta Bai Juyi
de la dinastía Tang
solía no conservar los poemas
que no eran comprendidos
plenamente por su sirvienta.
Nació humilde,
pero llegó a recibir
un sueldo de funcionario.
Supo aceptar el mundo,
disfrutar de su soledad,
del paisaje, de la poesía de otros
y respetó a sus maestros.
Supo observar con distinta mirada
el mismo paisaje
y deseó retirarse a los cuarenta años.
Supo que no bastan
trescientas o tres mil
mujeres bellas en un palacio,
cuando los estanques
no reflejan más las mariposas
en los cabellos de Anillo de Jade.
Supo que nunca habrá el tiempo
suficiente para leer todos los libros
que alguna vez tenemos.
Nunca sembró un grano de arroz
y supo ser feliz a su manera
y ser tan inmortal
(sin querer serlo),
y llegar desenfadadamente
a nuestro siglo.
La dulce liana de sus sueños
A mis amigos poetas que perdieron a sus amantes y,
algunos, con ello, desafortunadamente, sus vidas
Desgraciado poeta, has perdido todo:
el amor que alguna vez brilló para ti,
en la mirada ardiente de tu amada;
las noches en que fuiste feliz en su cama.
No le escribas poemas a sus hombros
ni suspires por no aspirar el aroma
que por las noches de lunas transparentes
sobre sábanas de seda despide su cuello.
Todavía dejas a tu paso
el triste hedor de los vinos
con el que te has embriagado.
La bella ya no te ama.
Abraza ahora otros muslos ajenos,
rompiste la dulce liana de sus sueños;
aunque, a ciencia cierta,
sabe que nadie la querrá igual.
Luz de papel
Una llanura blanca y sin montañas,
una larga llanura, trigo seco,
una llanura blanca cultivada,
una llanura trigo va en mi pecho.
En la ventana de relojes vividos,
pasan por ella todos los senderos.
Deja atrás este tren largos cultivos,
palabras y caminos que he soñado.
Nada que pase tiene ya importancia
si el corazón está de trigo, seco.
Las ansias de volar les bastan a los ojos,
espacio adusto, espacio sin destino.
Todo, todo se va en niebla, hielo y trigo.
Todo, todo se va perdiendo un poco,
se va nublando todo, brusco y seco.
Los sueños y los hados, poco a poco,
emigran con el polvo de recuerdos.
Las palabras se van con la llanura;
se van también los reflejos furtivos.
Espejos del camino de tus ojos
se van mágicamente sin regreso,
como un tren dibujado en el papel,
luz de papel y sombra en la memoria
se desdibuja como un tren de viento,
de alba sin retorno,
en silencio dormido,
perfume de la vida,
infinita belleza sin regreso.




