Poesía portuguesa: Álvaro Seiça

Leemos poesía portuguesa. Leemos, en versión de Rogelio Guedea, algunos poemas de Álvaro Seiça (1983). Su libro más reciente es Onda desobediente (2024) Actualmente radica en Noruega.

 

 

 

Álvaro Seiça (Aveiro, 1983) es un escritor y profesor portugués radicado en Noruega. Entre sus libros se encuentran​​ Onda desobediente​​ (2024),​​ Supressão​​ (2019),​​ Upoesia​​ (2019),​​ Previsão para 365 poemas​​ (2018),​​ Ensinando o espaço​​ (2017),​​ Ö​​ (2014) y​​ Permafrost​​ (2012). Fue curador del festival «Erase!» (2021) y editor de la colección de 25 volúmenes «Biblioteca da Censura» (Biblioteca de la Censura, 2022–2024). Asimismo, fue co-curador de la exposición y del catálogo Obras Proibidas e Censuradas no Estado Novo (Obras prohibidas y censuradas durante el Estado Novo, 2022), presentados en la Biblioteca Nacional de Portugal. Sitio web:​​ https://alvaroseica.net

 

 

 

 

 

 

Turismo low-cost

 

en el complejo turístico del sur

(el jardinero -dicen- poda las malas hierbas)

pero en realidad corta toda la hierba

con una segadora de bordes​​ 

mientras cada mango de la máquina

se marca en sus manos quemadas por el sol

y como no usa protector de Avène

tiene las piernas y el rostro ajados por la luna

y como no usa protector para los oídos​​ 

va cortándose audición y palabras

y como lleva un cigarrillo apretado entre los labios

va desluciendo, de arriba abajo, el color de sus bronquios

y como le pagan por horas desde el fondo de la botella

(aunque me digan que no)

y como no tiene contrato ni seguridad social

va segando su edad con el cuerpo ennegrecido —¿quién lo protege?—

así se explican

(aunque me digan que no)

así se explican los precios fabulosos

(fucking awesome)

del alojamiento y de la comida

en el complejo turístico del sur.

 

 

 

 

 

 

 

El ​​ río Corrib

 

el río Corrib corre
poderoso contra el oleaje
que entra por la desembocadura y canta
esto es casi eterno

en las orillas dos novias imaginan una boda
y cómo sería tener una hija —algún día— en Galway

más adelante —un novio de un lado
y una novia del otro gritan e imaginan cruzar el
cauce rozándose los picos como gorriones

pero —en ese momento— irrumpen los flashes de los fotógrafos

en el puente hay carteles por el sí y por el no
contra la Octava Enmienda que se votará
el 25 de mayo mientras mujeres irlandesas
abortan —en este momento— en Londres

y mientras las monjas se preparan para votar sí
porque yo se los sugerí —sin predicado—

y el río Corrib corre
poderoso contra el oleaje
y esto es casi eterno

todo lo más que vendrá
todavía no ha sucedido, pero pasará.

 

 

 

 

 

 

 

 

Campo rotativo

 

los poetas se desgastan como los campos
en la tierra siembran vastas letras
—tierra-tierra— que juzgan
siempre ubérrimas
pero con la prisa o el yugo
van arruinando sus nutrientes

—¡poetas!
¡no agoten el árido suelo!
¡no siembren sólo líricas o políticas,
elegías o espigas poéticas,
negros versos u odas libres,
cantos breves o frondosos!

pensarán que los poetas caminan
entre las frondas y cosechan lo que sienten
los poetas trabajan la tierra —es cierto—, pero quizá,
si cultivan su campo
de un modo lento, estacional y rotativo,
en cuanto llegue una nueva estación,
las mismas semillas
darán alas deslumbrantes.

 

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ (Onda desobediente, 2024)

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Traducción del portugués de Rogelio Guedea

 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ 

 

 

 

 

 

Librería

También puedes leer