Mares y halagos de Carmen Verde Arocha (Venezuela). Libro ganador del II Premio de Poesía Hispanoamericana Antonio L. Bouza.

Leemos una selección del libro Mares y halagos, de la escritora, ensayista, editora y poeta venezolana Carmen Verde Arocha (Caracas, 1967). Verde Arocha dirige el grupo editorial Eclepsidra, ha sido profesora universitaria, galardonada en múltiples ocasiones, tanto por su obra poética como por su labor editorial y ensayística. Acá podrán encontrar una selección de su libro más reciente, Mares y halagos, ganador este año 2026 del II Premio de Poesía Hispanoamericana Antonio L. Bouza, en España. El libro ha sido publicado por la editorial Visor Libros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La selección de los presentes poemas de Mares y halagos de Carmen Verde Arocha ​​ fue curada por nuestro editor asociado Zorian Ramírez Espinoza.

 

 

 

 

 

 

 

AZUL MUY OSCURO

 

 

La mudez nos encorva debajo de

los mares.

 

Correr no es el asunto

ni librarnos de las medusas

ni mirar de reojo las lágrimas

que la sal absorbe rápido.

 

Respira hondo.

 

Hueles a corazón de

mariposa fatigada

al aroma de limón frotado en

nuestra piel.

 

Hay un río que agita tus secretos.

 

Tus ondas zozobran

hasta el borde del vértigo

y me hacen pedazos la carne.

 

¿Qué extrañas de tu vida

dentro de la mía?

¿Acaso el paisaje seco de tu infancia?

 

¿Por qué el agua nunca se enamora?

¿Tú lo sabes?

 

El río entra en el mar. Siempre lo ha hecho.

Bajemos el volumen a esos

Lieder ohne worte, op 19,

de Mendelssohn.

 

No debimos acercarnos

a este poema vivo y mordido

por la única raíz que hay en tu rostro.

 

Vámonos lejos. ¿Te atreves?

antes de que los cangrejos

salgan de esa muerte tornasol

que arrastra las horas.

 

Quizás esto que sentimos sea

un pedazo de pan

incapaz de alimentar nuestras bocas

llenas de bostezos

 

para la gloria de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BOCA DE PEZ

 

A Mary Eugenia

 

Bajo el verde azulado de la faja del mar

regreso con un manojo de arena.

 

«Boca de pez».

¿Te acuerdas?

 

Así te decíamos de niña:

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ «Ven acá, Boca de pez».

 

Corrías y las lágrimas

resbalaban por tus mejillas.

 

¿Tenías cuatro o cinco años?

Ya deletreabas tu nombre

no parabas de llorar.

 

Hasta que te asía de las manos y

cantábamos una canción:

 

Yo iré, yo iré, a la feria de San Andrés…

Yo iré, yo iré a la feria de San Andrés…

 

Era una bola de fuego tu corazón

afincada en las grietas de las aves.

 

Nunca vi las arañas de mar

ni conocí tus secretos de niña

ni por qué llorabas tan triste.

 

Ven hermana mía  ​​ ​​ ​​ ​​​​ Abrázame.

 

Dejemos que los vistosos

camaroncitos limpiadores

(los mismos que quitan los parásitos

a los peces del arrecife)

nos ayuden a redimir

el gozo de nuestra infancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MOVIMIENTO DEL AGUA

 

 

Punza el océano con su arrugado

y extenso hocico.

 

Viajamos hacia la herida del agua.

 

Todo fluye sin interrupción

bajo la quieta luz de la tarde.

 

La arena cubre

uno a uno los agujeros

de nuestras pisadas

hasta doblegarnos el carácter.

 

Me has dicho que te duelen

las palabras en ayuno

y que esperas el beso del último

poema escrito el otro día

 

su blues atado a nuestra sombra

está cerquita de nuestro bello-odio.

 

Hay un mandato en el poema:

los cuerpos obedecen

a lo que anuncian.

 

A lo lejos el ruido

del motor de una lancha

levanta nuestro ánimo.

 

Los barcos dormitan balanceándose

en su aspiración hacia lo alto.

 

Océano diminuto

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ río cofre de oro.

Mejor no limpiar la vida

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ tampoco el agua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTE PUÑADO DE RUIDO

 

 

¿Por qué de la vejez al nacimiento

los pájaros vuelan

con un puñado de ruido?

 

La sal, el embarazo y toda la

parte acuática de la tierra

en un solo relato.

A Irene, Catalina la mesera, Afrodita y

Artemisa la de la Vuelta del Gato

nadie les quitará el deseo de parir

de separar sus piernas

a los pies de algún lago

bañar las piedras con sangre

aún con los labios mojados

por los besos de sus amantes.

 

Un gozo oír a las parturientas

cantar a capella sus pesares amorosos.

 

¿Cómo callar un puñado de ruido?

Si «el ojo se oxida por falta de sueños» (Adonis).

 

¿Acaso si no hay eros la belleza se ahoga?

Narciso murió ahogado.

 

Hacemos silencio al recoger

el amor

con nuestras manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POEMA ESCLAVO

 

 

​​ Poesía sin artilugios ni infancia

​​ cercada entre las nubes

​​ ahogada en un barco ebrio —sin Rimbaud—

 

limpia con bronce

mi finitud acuciante.

 

¿Cuánto pesa la casa de río rojo

y de río negro?

 

¿En cuál parte de mi vientre

vive el corazón?

 

¿Qué hace que la virilidad

de un hombre centellee

y que de las mujeres nazcan

flores de cayenas?

 

Poesía, misterio de águila.

 

Amarillo vasto

cubre el poema

 

con esa madeja de lino blanco

y vara de nardo que somos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LÉGAMO

 

 

Se aprende a respirar

apenas nos suelta la placenta.

 

La amargura nos impide sembrar

semillas de café.

 

Hay que alzar la tierra.

 

Dejamos que nuestras

manos oscurezcan

de tanto amasar el limo,

de tejer fallidos recuerdos.

 

Quitemos las lombrices

y los légamos a orillas de los ríos.

 

Limpiemos las almendras

sin despojarlas

de sus conchas.

 

Mañana tendremos otra jornada.

 

Algún día todos moriremos.

 

Hay que dejar comida

a los parientes

que regresan de los arrecifes

de corales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL TRABAJO Y LOS HALAGOS

 

 

Hoy, una mujer camina

con el peso del mar

sobre sus hombros.

 

Se sienta en una plaza

observa

a las niñas jugar.

«Esta ciudad es tan grande», piensa.

 

Nadie la ve.

Una pelota cae entre sus manos.

La devuelve.

No hay un «gracias».

 

Las niñas vieron la pelota

devolviéndose en el aire.

 

La mujer solloza.

El rumor de las chicharras

no deja oír su llanto.

 

Cielo implacable

cubierto de hormigas otra vez.

Las jóvenes corren

por toda la plaza.

 

La mujer recuerda el olor a canela

de las niñas

y el silbido de los soldados.

 

A lo lejos llega un auto negro.

¿A qué se dedica esta mujer?

«Ya es hora del trabajo y los halagos», piensa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Verde Arocha (Caracas,1967). Escritora, poeta, editora, profesora universitaria. Licenciada en Letras y Magíster en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Directora de la Editorial Eclepsidra. Profesora de la Universidad Internacional de La Rioja (Unir. La universidad en internet, España). Ha sido profesora de la Universidad Católica Andrés Bello y de la Universidad Metropolitana de Caracas. Fue gerente general de la Casa de la Poesía de Caracas. En el ámbito de la creación literaria ha sido reconocida como una de las poetas contemporáneas más importantes de su país. Desde los años noventa su trabajo discurre entre su ejercicio creador como poeta y ensayista y la edición editorial. Esto último ha ocupado su línea de investigación sobre la historia de la edición y la historia del libro en la Venezuela contemporánea. Ha publicado en poesía: Magdalena en Ginebra (México, 1997), Cuira (Caracas, 1997), Amentia (Caracas, 1999), Mieles (Caracas, 2003), Mieles: Poesía reunida (Caracas, 2005), En el jardín de Kori (Caracas, 2015), Canción gótica (Caracas, 2017), Magdalena en Ginebra, La concubina y otras voces de fuego (Poesía reunida, Chile, 2022), Que el río responda, Antología poética (Madrid: Visor Libros, 2025) y Mares y halagos: Variaciones poéticas (Madrid: Visor Libros, 2026). En ensayo: Empresas editoriales venezolanas: Apogeo y ocaso (1958-1998). Notas de historia cultural (2024); Cómo editar y publicar un libro: El dilema del autor (2013) y El quejido trágico en Herrera Luque (1992). Entrevistas: Rafael Arráiz Lucca: De la vocación al compromiso: Diálogo con Carmen Verde Arocha (2019), Al tanto de sí mismo: Conversaciones con Alfredo Chacón, en coautoría con Alejandro Sebastiani Verlezza (2021).

Premios y reconocimientos: Primer Premio Concurso Literario Anual, Poesía «Arístides Rojas» (Caracas, 1999); III Premio Nacional del Libro de Venezuela, Poesía (Caracas, 2005); Diploma de reconocimiento por su poemario Canción gótica por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, 2018); Botón de reconocimiento a su trayectoria poética y editorial, FILUC, Universidad de Carabobo (Valencia, 2024). Primer Premio Internacional «Excelencia Femenina: Celebrando a las Mujeres que inspiran», A. C. VerbumlandiArt Aps / Senado Académico de Roma (Italia, 2025). Premio de Poesía Hispanoamericana Antonio L. Bouza (España, 2025). Su obra poética ha sido estudiada por académicos y críticos literarios, quienes posteriormente han publicado el resultado de sus lecturas en revistas académicas, y especializadas. Muestra de su obra poética ha sido traducida al inglés, francés, portugués, italiano, alemán.

Ha participado en Encuentros y Festivales internacionales de literatura. Destacamos los más recientes: IX Festival de Poesía Latinoamericana de Viena (IX Festival Lateinamerikanischer Poesie in Wien), organizado por la Universidad de Viena y el Instituto Cervantes. Austria, 2018. Festival Literario del Gimnasio Moderno: las Líneas de su mano. Bogotá, 2019. Festival Hispanoamericano de Escritores, 2024. La Palma, España. Benengeli 2025, Semana Internacional de las Letras en español. Instituto Cervantes.

 

Librería

También puedes leer