La selección de los presentes poemas de Mares y halagos de Carmen Verde Arocha fue curada por nuestro editor asociado Zorian Ramírez Espinoza.
AZUL MUY OSCURO
La mudez nos encorva debajo de
los mares.
Correr no es el asunto
ni librarnos de las medusas
ni mirar de reojo las lágrimas
que la sal absorbe rápido.
Respira hondo.
Hueles a corazón de
mariposa fatigada
al aroma de limón frotado en
nuestra piel.
Hay un río que agita tus secretos.
Tus ondas zozobran
hasta el borde del vértigo
y me hacen pedazos la carne.
¿Qué extrañas de tu vida
dentro de la mía?
¿Acaso el paisaje seco de tu infancia?
¿Por qué el agua nunca se enamora?
¿Tú lo sabes?
El río entra en el mar. Siempre lo ha hecho.
Bajemos el volumen a esos
Lieder ohne worte, op 19,
de Mendelssohn.
No debimos acercarnos
a este poema vivo y mordido
por la única raíz que hay en tu rostro.
Vámonos lejos. ¿Te atreves?
antes de que los cangrejos
salgan de esa muerte tornasol
que arrastra las horas.
Quizás esto que sentimos sea
un pedazo de pan
incapaz de alimentar nuestras bocas
llenas de bostezos
para la gloria de Dios.
BOCA DE PEZ
A Mary Eugenia
Bajo el verde azulado de la faja del mar
regreso con un manojo de arena.
«Boca de pez».
¿Te acuerdas?
Así te decíamos de niña:
«Ven acá, Boca de pez».
Corrías y las lágrimas
resbalaban por tus mejillas.
¿Tenías cuatro o cinco años?
Ya deletreabas tu nombre
no parabas de llorar.
Hasta que te asía de las manos y
cantábamos una canción:
Yo iré, yo iré, a la feria de San Andrés…
Yo iré, yo iré a la feria de San Andrés…
Era una bola de fuego tu corazón
afincada en las grietas de las aves.
Nunca vi las arañas de mar
ni conocí tus secretos de niña
ni por qué llorabas tan triste.
Ven hermana mía Abrázame.
Dejemos que los vistosos
camaroncitos limpiadores
(los mismos que quitan los parásitos
a los peces del arrecife)
nos ayuden a redimir
el gozo de nuestra infancia.
MOVIMIENTO DEL AGUA
Punza el océano con su arrugado
y extenso hocico.
Viajamos hacia la herida del agua.
Todo fluye sin interrupción
bajo la quieta luz de la tarde.
La arena cubre
uno a uno los agujeros
de nuestras pisadas
hasta doblegarnos el carácter.
Me has dicho que te duelen
las palabras en ayuno
y que esperas el beso del último
poema escrito el otro día
su blues atado a nuestra sombra
está cerquita de nuestro bello-odio.
Hay un mandato en el poema:
los cuerpos obedecen
a lo que anuncian.
A lo lejos el ruido
del motor de una lancha
levanta nuestro ánimo.
Los barcos dormitan balanceándose
en su aspiración hacia lo alto.
Océano diminuto
río cofre de oro.
Mejor no limpiar la vida
tampoco el agua.
ESTE PUÑADO DE RUIDO
¿Por qué de la vejez al nacimiento
los pájaros vuelan
con un puñado de ruido?
La sal, el embarazo y toda la
parte acuática de la tierra
en un solo relato.
A Irene, Catalina la mesera, Afrodita y
Artemisa la de la Vuelta del Gato
nadie les quitará el deseo de parir
de separar sus piernas
a los pies de algún lago
bañar las piedras con sangre
aún con los labios mojados
por los besos de sus amantes.
Un gozo oír a las parturientas
cantar a capella sus pesares amorosos.
¿Cómo callar un puñado de ruido?
Si «el ojo se oxida por falta de sueños» (Adonis).
¿Acaso si no hay eros la belleza se ahoga?
Narciso murió ahogado.
Hacemos silencio al recoger
el amor
con nuestras manos.
POEMA ESCLAVO
Poesía sin artilugios ni infancia
cercada entre las nubes
ahogada en un barco ebrio —sin Rimbaud—
limpia con bronce
mi finitud acuciante.
¿Cuánto pesa la casa de río rojo
y de río negro?
¿En cuál parte de mi vientre
vive el corazón?
¿Qué hace que la virilidad
de un hombre centellee
y que de las mujeres nazcan
flores de cayenas?
Poesía, misterio de águila.
Amarillo vasto
cubre el poema
con esa madeja de lino blanco
y vara de nardo que somos.
LÉGAMO
Se aprende a respirar
apenas nos suelta la placenta.
La amargura nos impide sembrar
semillas de café.
Hay que alzar la tierra.
Dejamos que nuestras
manos oscurezcan
de tanto amasar el limo,
de tejer fallidos recuerdos.
Quitemos las lombrices
y los légamos a orillas de los ríos.
Limpiemos las almendras
sin despojarlas
de sus conchas.
Mañana tendremos otra jornada.
Algún día todos moriremos.
Hay que dejar comida
a los parientes
que regresan de los arrecifes
de corales.
EL TRABAJO Y LOS HALAGOS
Hoy, una mujer camina
con el peso del mar
sobre sus hombros.
Se sienta en una plaza
observa
a las niñas jugar.
«Esta ciudad es tan grande», piensa.
Nadie la ve.
Una pelota cae entre sus manos.
La devuelve.
No hay un «gracias».
Las niñas vieron la pelota
devolviéndose en el aire.
La mujer solloza.
El rumor de las chicharras
no deja oír su llanto.
Cielo implacable
cubierto de hormigas otra vez.
Las jóvenes corren
por toda la plaza.
La mujer recuerda el olor a canela
de las niñas
y el silbido de los soldados.
A lo lejos llega un auto negro.
¿A qué se dedica esta mujer?
«Ya es hora del trabajo y los halagos», piensa.
Carmen Verde Arocha (Caracas,1967). Escritora, poeta, editora, profesora universitaria. Licenciada en Letras y Magíster en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Directora de la Editorial Eclepsidra. Profesora de la Universidad Internacional de La Rioja (Unir. La universidad en internet, España). Ha sido profesora de la Universidad Católica Andrés Bello y de la Universidad Metropolitana de Caracas. Fue gerente general de la Casa de la Poesía de Caracas. En el ámbito de la creación literaria ha sido reconocida como una de las poetas contemporáneas más importantes de su país. Desde los años noventa su trabajo discurre entre su ejercicio creador como poeta y ensayista y la edición editorial. Esto último ha ocupado su línea de investigación sobre la historia de la edición y la historia del libro en la Venezuela contemporánea. Ha publicado en poesía: Magdalena en Ginebra (México, 1997), Cuira (Caracas, 1997), Amentia (Caracas, 1999), Mieles (Caracas, 2003), Mieles: Poesía reunida (Caracas, 2005), En el jardín de Kori (Caracas, 2015), Canción gótica (Caracas, 2017), Magdalena en Ginebra, La concubina y otras voces de fuego (Poesía reunida, Chile, 2022), Que el río responda, Antología poética (Madrid: Visor Libros, 2025) y Mares y halagos: Variaciones poéticas (Madrid: Visor Libros, 2026). En ensayo: Empresas editoriales venezolanas: Apogeo y ocaso (1958-1998). Notas de historia cultural (2024); Cómo editar y publicar un libro: El dilema del autor (2013) y El quejido trágico en Herrera Luque (1992). Entrevistas: Rafael Arráiz Lucca: De la vocación al compromiso: Diálogo con Carmen Verde Arocha (2019), Al tanto de sí mismo: Conversaciones con Alfredo Chacón, en coautoría con Alejandro Sebastiani Verlezza (2021).
Premios y reconocimientos: Primer Premio Concurso Literario Anual, Poesía «Arístides Rojas» (Caracas, 1999); III Premio Nacional del Libro de Venezuela, Poesía (Caracas, 2005); Diploma de reconocimiento por su poemario Canción gótica por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, 2018); Botón de reconocimiento a su trayectoria poética y editorial, FILUC, Universidad de Carabobo (Valencia, 2024). Primer Premio Internacional «Excelencia Femenina: Celebrando a las Mujeres que inspiran», A. C. VerbumlandiArt Aps / Senado Académico de Roma (Italia, 2025). Premio de Poesía Hispanoamericana Antonio L. Bouza (España, 2025). Su obra poética ha sido estudiada por académicos y críticos literarios, quienes posteriormente han publicado el resultado de sus lecturas en revistas académicas, y especializadas. Muestra de su obra poética ha sido traducida al inglés, francés, portugués, italiano, alemán.
Ha participado en Encuentros y Festivales internacionales de literatura. Destacamos los más recientes: IX Festival de Poesía Latinoamericana de Viena (IX Festival Lateinamerikanischer Poesie in Wien), organizado por la Universidad de Viena y el Instituto Cervantes. Austria, 2018. Festival Literario del Gimnasio Moderno: las Líneas de su mano. Bogotá, 2019. Festival Hispanoamericano de Escritores, 2024. La Palma, España. Benengeli 2025, Semana Internacional de las Letras en español. Instituto Cervantes.



