Mario Meléndez (Chile, 1971) ha publicado libros como Vuelo subterráneo, El circo de papel, La muerte tiene los días contados, Esperando a Perec, Jardín de escombros y El mago de la soledad. En 2012 fija su residencia en Italia y al año siguiente recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fondazione Internazionale Don Luigi di Liegro. En 2015 es incluido en la antología El canon abierto. Última poesía en español (Madrid, Visor). En 2017 algunos de sus poemas aparecen traducidos al inglés en la revista Poetry Magazine de Chicago. En 2018 regresa a Chile para asumir como editor general de la Fundación Vicente Huidobro. En 2022, RIL editores publica su obra poética reunida bajo el título Apuntes para una leyenda y la antología Réquiem para frutas suicidas. Actualmente dirige la revista electrónica y la editorial Tres Orillas.
El Estigia es un río de semen
El Estigia es un río de semen / los náufragos
se masturban sobre sus tablas
pensando en el canto de las sirenas / en ninfas
que salen del fondo con el sexo en ayunas
El río se mueve con el vaivén de los cuerpos / con
el llanto de los ahogados
El barquero eyacula frente a una playa de espejos
se ofrece a cambio de monedas / de besos furtivos
las aguas se pudren bajo sus pies errantes
sus remos son falos que arrastran la nostalgia
su barca un motel que gime de abandono
un lecho de pétalos marchitos / un altar lleno
de moscas
Caronte penetra las aguas con su barca / la noche
también abre sus piernas
y espera que llegue a la otra orilla
Será mi sombra que me desconoce
Bebo el agua del río con desesperación / con sed
de lluvia
Alguien detrás de mí cambia el curso para que
no beba
Será mi sombra que me desconoce / Será ese
muerto que me espera
y que lleva mi rostro con una barba postiza
Bebo en la orilla a sorbos como una fiera que duda
de sí misma
y el reflejo huye de mi sed hacia otro río de soledad
Ya es hora
Los viajeros se ven nerviosos / están todos en el bote
pero el barquero no parte / no se aprecian tormentas
ni ventiscas
el viento cabecea entre las rocas / la niebla se fue a
otro río
hay una paz que inquieta entre las olas / que asusta
El barquero se mantiene con los ojos perdidos
Ya es hora / le dice un tipo que semeja él mismo
pero más joven
Partiremos cuando las aguas hablen / responde Caronte
y lanza una moneda al aire para que el río decida
Un suicida siempre busca un río
Es verdad que cruzo a estas almas a la otra orilla
o es solo mi imaginación
y si el río es circular y siempre llego al mismo
punto
y si los muertos no quieren cruzar y los obligo con
mis remos
y si en vez de monedas son migas que alguien trajo
de la última cena
y si no hubo otra orilla a donde llegar y estoy preso
de mi delirio
y si este río es el Sena y el barquero se llama Celan
Un suicida siempre busca un río y viceversa / un río
de secretos
para que el cuerpo no sea hallado / para que duerma
en el fondo
como la sombra de algún pez / como la sombra de
Caronte
que rema en otra barca por un río sin orillas
El barquero no mira hacia atrás
El barquero no mira hacia atrás / rema con los ojos
perdidos
y solo escucha voces atormentadas / rumores que
trae la niebla
gritos de náufragos y ahogados / cantos de sirenas
Oye las vidas de quienes cambia de orilla y su gesto
se hace amargo
A veces llora y sus lágrimas se diluyen en ese mar
de tinta verde
donde su rostro se ha reflejado tantas veces como
un sol desfigurado
Debes mirar hacia atrás / murmuran las aguas
Caronte solo mira hacia adelante / responde el viento
Atrás sólo hay rostros de sal



