Apuntes para una literatura ancilar: Guadalupe Elizalde en homenaje a Sor Juana

 

El gabinete de las maravillas

 

La poesía es un prisma de luces. En cada uno de sus vértices refracta destellos lumínicos que impactan al ojo entrenado y alientan al corazón ardiente. Entre los pesados libreros de mi casa frecuentemente doy con algún libro que he recogido y he acumulado, del mismo modo que en el Renacimiento, personajes como el Conde de Montefeltro en Urbino o Malatesta en Rímini, recogían y acumulaban los inventos más extraños de su tiempo, los fósiles o especies disecadas, objetos antiguos y lejanos, reliquias y sagrados amuletos, que eran, ante todo, grandes, extrañas novedades que fueron reunidas para compartir con los amigos, a esta habitación de sus palacios le llamaban “El Gabinete de las Maravillas”. En una extrapolación del concepto, me he propuesto esta serie en “Apuntes para una literatura ancilar”, continuando el significado de ‘servicio’, de una literatura de servicio, a los afortunados lectores que por aquí se detengan y, ojalá, que las muestras maravillosas que yo pueda allegarles, les despierten la curiosidad de adelantar en los temas y en los autores que aquí compartiré. Se hablará de libros que contienen poemas, ensayos, traducciones y cualquier otra cosa que me despierte el deseo de socializar y comunicar. Muchos de estos materiales los podrán encontrar en Círculo de Poesía Libros de Xicoténcatl 270, del Carmen Coyoacán y en nuestra tienda en línea de​​ http://www.circulodepoesia.com.

 

Mario Bojórquez

 

 

 

 

 

 

 

Guadalupe Elizalde en homenaje a Sor Juana

 

Guadalupe Elizalde nació en la Ciudad de México. Poeta desde los años 70. Estudió en la Universidad La Salle y en la Escuela Libre de Derecho. Cursó Teoría del Escenario en el Centro de Arte Dramático A.C., bajo la dirección del maestro Héctor Azar. Tomó talleres de Teoría del Escenario y talleres de Creación Dramática con el maestro Vicente Leñero. Formó parte de los Seminarios de Poesía con Guillermo Rousset Banda, Otto-Raúl González y Florencio Sánchez Cámara. Ha formado parte de la Asociación de Escritores de México; es socio administrado de la Sociedad General de Escritores de México. Fue responsable, de 1984 a 1987, de Hojas de Cultura, Suplemento Cultural de​​ Ovaciones, donde publicó biografía, entrevistas, poesías y ensayos. Directora de las agencias informativas Notipress (1989-1991) y ANI (1992-1993); jefa de Información en Diario de México hasta 2002 y corresponsal del periódico Hoy, en Quito, Ecuador, hasta 2004. Ha publicado artículos de opinión, análisis y entrevistas, así como poemas en diversos diarios y revistas nacionales, del interior del país y del extranjero, entre ellos BaBab (Madrid), Diario de México, El Universal, Uno más Uno, Novedades de Tabasco y Quehacer Político. Corresponsal de la revista de la compañía aérea Copa, Panamá. Ha participado en los festivales de poesía de Costa Rica, Guatemala, El Salvador; Bogotá, Colombia; Nicaragua y Rosario, en Argentina. Fue invitada a leer el Premio Nacional a la ONU en NY; asistió a Viena, Austria, para participar en lecturas de poesía, y además al Encuentro Internacional de Cine, por su libro biográfico sobre el actor y cómico mexicano Mario Moreno, Cantinflas, del cual es la única biógrafa autorizada.

 

Premio Nacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz 1988 por Si te labra prisión mi fantasía. Premio Nacional de Periodismo, presea Libre Expresión 1991 en el género artículo de fondo, otorgado por el Sindicato Nacional de Redactores de Prensa.

 

Finalista en el IX Certamen de Poesía Internacional en Melilla, España. Reconocimiento al mérito creativo por Sinestesia, libro de poesía visual y alternativa. Realizó la cronología final en Frida Íntima, de Isolda Pinedo Kalho, Gato Azul/Amazonas, Colombia-Argentina, 2004. Formó parte de la antología Calma infinita, Madrid, 2004. Entre otros libros, participó en la creación del Diccionario de Filosofía Latinoamericana (UNAM). Libro de Colección que da cuenta de la creación del Caballo Azteca en México (Domeca), libros de investigación criminal (Edamex) y otro que estudia las huelgas de la UNAM (Edamex). Libros de poesía: Fantoche (Ed.Once), Si Te Labra Prisión (Bibliofila Mexicana), Sinestesia (Claves Latinoamericanas) Astillas del Tiempo (1ª ed Bibliofilia Mexicana) 2ª Ed edit. Tsé-Tsé, Argentina. Asesino en Casa, Ed. Colibrí, Colección As de Oros.

 

Antología y Bestiario, (Costa Rica), Entre el Fuego, (Costa Rica).

Ha recibido reconocimientos por la Universidad de Texas y por la Universidad de Tennessee, por la presentación crítica de las obras completas de la poeta mexicana Dolores Castro, de la obra completa de José Emilio Pacheco; y en Costa Rica, por la versión crítica de la obra de Sergio Pitol. Actualmente publica artículo de análisis político para Líderes de Opinión en Querétaro, y en periódico Puntual, En Toluca, Edomex. Es Directora de la Casa del Poeta Guillermo Rousset Banda, y respecto a su maestro publicó en el libro Semblanzas (su biografía) (U. de Ciudad Juárez), así como en la redacción y ordenamiento de su teoría poética.

 

En 1991, el maestro Guillermo Rousset Banda escribió esta nota celebrando Si te labra prisión mi fantasía, con el cual obtuvo el Premio Nacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz 1988:

 

 

Presentación

 

El poema de Guadalupe Elizalde, Si te Labra Prisión mi Fantasía, es excelente homenaje poético presente ofrecido al Primer sueño de Sor Juana. La gracia principal de un homenaje en verso consiste en revivificar al poeta en cuestión, preservando en una u otra forma su estilo, pero con aportaciones actuales y vigentes -como lo hizo Pound respecto a Propercio. En tal sentido debe apreciarse el poema de Guadalupe Elizalde, donde se despliega considerable virtuosismo en la elaboración léxica y figurativa, barroca -como corresponde al propio poema de Sor Juana-, en la sintaxis culterana sobria, en la técnica del verso libre eurítmica: ritmos largos y a veces sincopados, y eufórica: disonante y a menudo heterotónica. Así se crea el encanto del poema que sigue; en términos de Darío: "muy antiguo y muy moderno" (Cantos de vida y esperanza, I).

Guillermo Rousset Banda. 28.7.1991.

 

 

Jesús Gómez Morán comenta también sobre este libro:

 

Releo Si te labra prisión mi fantasía y, aunque su enunciación nos remite a ese sueño en vuelo astral hasta el paraninfo de la sabiduría cincelado por Sor Juana, fónicamente hablando el oído guarda una policromada impresión, como de cuadro en tonalidades órficas al estilo de la pareja Delaunay, momento en la historia del arte que aspiraba a la renovación expresiva y que en el caso de la poesía derivó en el verso heterotónico: una sonoridad más a lo Stravinsky que Debussy, más Gymnopédies satianas que Boléro raveleano. Tocará al lector/a desentrañar las pistas de esa imbricación entre vida y obra de la monja jerónima hábilmente aquí refundidas (vueltas a fundir) con un barroquismo imaginista (para catalogarlo de algún modo); yo por mi parte lo/la invito a dejarse encantar por la apuesta multitonal de estos versos con una potencia acústica a la que se suma una deslumbrante diversidad léxica, merced a la cual, si bien existen ya varias recreaciones de emulación a Sor Juana y de su poética áurea, la de Guadalupe Elizalde posee una virtud adicional, pues aunque el entendimiento lector vaya a la zaga, en este caso el oído queda fascinado por esta música verbal que pareciera ser inaudita.

 

Jesús Gómez Morần

 

 

En mi lectura creo que coincido con el maestro Rousset Banda en que percibo una ‘euritmia sincopada y disonante’, esto es, más en la función de provocar fricción e inestabilidad sonora, o también, una ‘potencia acústica multitonal’ como la llama Gómez Morán, generando menos un tono que un timbre, un modo de decir particular. La heteronía que identifico no es la del orden de ‘no repetir una vocal acentuada en un mismo verso’ como en los últimos poemas de Salvador Díaz Mirón, sino más bien la diversidad sonora vocálica al nivel de las oclusivas, fricativas y vibrantes que aportan un horizonte sonoro de gran plasticidad. Aquí el poema:

 

 

 

 

 

SI TE LABRA PASIÓN MI FANTASÍA

 

 

Explicación que Palinuro da a la madre Inés para congraciarse con ella en el día de su conmemoración.

 

Temerario Palinuro ronda del Sueño travestidos embalajes.

A sima de gruta se atreve;

enfrenta pobre clamo al incisivo cruce de su logos,​​ 

su Escorpión,

su columbrada, si pirámide, también estalactita y​​ versus:

críptico ingenio donde​​ Nous​​ dentella perfecciones

que sorprenden desnudas a las vestes.

 

El colmillo hilandero

–huso a contraencaje por consejos de Dios y a espaldas

de un demonio en duermevela–

afina la chapuza del embrujo: Caigo.

Al fin Palinuro, anestesio en el ojo crisálido de Ovidio

 

endeble sombra...

 

Si Dante conjura paradigmas,

¡el Infierno vive del manantial de Eneas!

 

 

 

 

 

Nuestra vida está gobernada por lo que creemos;

no por lo que nuestros ojos miran.

San Pablo.

 

 

 

Con ojo azorado de pez en los ensueños,​​ 

Ícaro ya, del fumoso centro de la muerte sale,​​ 

surge de otra luz por la muerte agravada.

 

Emergida del polvo, desafiando tangente horizontal eclipse,

adelantada devora los trigos en las eras, de esputantes sierpes

el veneno vago.

 ​​ ​​​​ A ciencia cierta, por lastres adquiridos en memorias del Edén,​​ 

seduce Lilith en fáusticos acordes Gabrieles que atalayan sombras

fugitivas.

Inútil:

A la hora del conticinio, Tántalo reescribe sus lecciones

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ en la amnesis.

 

Todos tenemos –a qué negarlo– fantasmas en fuga​​ 

de la sien al espejo:

Afónicas Nictimenes en ocultos coros,​​ 

hierofantes Ascálafos de Plutón​​ 

o pelechos de corvino, cuyas gorjas alámbricas muerden,

con maldita inocencia, la púa del orfebre involuntario.

Del membranoso vuelo conservamos, única mente, el ojo

divinante

y disonantes chillidos que estorban distancias entre el numen​​ 

y el concierto obligatorio de las cosas:

Normal visión resulta en vuelo de pájaros.

Surge el ave de transparencias cautivas

y con pico no sabido, se consagra, rompe;

asoma la pluma seguridades permanentes en medio del derrumbe.

¡Quién lo diría!

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Doña Isabel, dibujando futuros.

 

 

El abismo se ha levantado​​ 

Con resplandores de cima.

Ovidio.

 

Zeus raya encima de montes y siglos a Pedro Manuel, vizcaíno,​​ 

del valle feraz al Mar Cantábrico;

Climene desanuda temores en los versos de Ovidio;

su piel, embarcación a la deriva con los remos en el agua.

 

Húmedos huesos desatan sus raíces,

Cronos difunde escapularios sobre el vientre

 

y Febo aspira

el humo de su propia muerte devorada.

¡Ay chumbera, verdesiempre para el huerto!

A la sombra de oscuras maravillas no distingues lo real

de los contornos;

un golpe envera el fruto intacto.

 

Ejerce la vida un magisterio a punta de honda.

Dios, esculpido bronce, se irgue incontrastable​​ 

en el silencio de su esfera...

Alguien columbra si María es el cosmos, o el cosmos de María

 ​​ ​​​​ desfloró su vientre.

 

Divino Narciso: En cualquier estanque la lluvia nos absuelva​​ 

de las manos con medida,

auténtico horror  ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de podredumbres.

 

 

Nacer es misterio inaplazable.

Luminosos de origen, el Sol, vuelto hacia el cenit buscamos;​​ 

eclipsará los obeliscos, de Hermes, sobre el labio, índice oscuro.

 

Lo sé, el polvo más poderoso que el deseo;​​ 

soberbias construcciones levantan pinos telescopios​​ 

a lo imaginable incierto  ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ por la luz cegados;

luciérnagas veloces al sol consumen su mitad obligatoria​​ 

y aún no dejamos de echarle ceniza a tus olivos,​​ 

si en diluvios asombrosos inician tierras prometidas

 ​​ ​​​​ para el Job anárquico de penas únicas.

 

Sombra inmóvil, en el vértigo quiere barandal en las visiones,​​ 

como decir​​   muros que dividan sus fantasmas.

 

 

 

 

 

 

Ase lo perecible sin tacto; cuanto ceñida más confusa,

si holgada más perdida.

 

 

 

 

 

 

Contrastante índole.

Liternas mágicas reconocen tu forma mudada.

In nova mutatae formae corpora; de todo Scipión mortales,

no de espíritu.

 

Construye sobre el eje de la eclíptica un vaso transitorio,

por el torbellino de tu cuerpo.

 

 

Se trataba de Venus a la oncena hora,​​ 

Entre asiduos escorpiones.

 

Allí en un vértice casual que resultó universalmente tributario, la celda infinita y breve de los dúplices nacidos, acuña curiosos geranios​​ 

 

que no estorban, Calleja, el gran camino.

 

Era Isis en total oscuro.

Como árboles sucesivos, infalibles cortesanos desuellan a la oveja​​ 

que posee un casi herbolario instinto de inclinarse sólo en las

alturas.

Con el peje dragón sobre la córnea,

Sueño arriba, lo dice voz adentro, como primera palabra​​ 

en boca de un resucitado.

 

Que tu fluir cedreno se desangre con la savia nuestra;

porque la luz, poro en la penumbra, deshabita el alma de su centro;

que diferir el dolor es no saberse,​​ 

y la voz, si no comanda, es servil comején de la polilla,​​ 

me duele el impediente cazumbre que brota, lábil,​​ 

amor asido al cuerpo

como la inútil camisa de un ahogado.

 

 

 

 

Tuvo leyenda, no historia;

Fue verdadero y no cierto.

Góngora.

 

Es hora del temible licor y casi adivino la tarde en que se vierte.

El espacio limita espectros en los trirrostros de Diana;

Júpiter esparció infieles polvos áureos,​​ 

y en el vértice de Gea, la fúnebre Nix, cerasta,​​ 

dosis aplica de tósigo en honor de las Gorgonas:

Festín de agostadero;

filo que indago en los puñales.

 

Es verdad. El amor es un verbo intransitable;

ahora hay tigres donde hubo ciervos, entre uñas de pantera.

En el crisol de Eros crepitan plomos,​​ 

e invisibles templan el yunque de su historia.

 

¿Cómo creerte Amor si así burlas los muros de mi fantasía?

¿Como, encadenado al fuelle, amenazas mosto si prometiste​​ 

vino?

 

Harpócrates ordena el silencio de los coros, que​​ Amor;

es más laberinto.

 

Entre las manos del azar, de bronce agonizan las aldabas;​​ 

lentitud de cantera rige a cuentagotas la cesura y un rayo

al hemistiquio.

Organo desierto, de la sal emergen desnudas falanges

de los dioses;

restallan fustas de argento los pergaminos sin memoria:​​ 

amnesis estorninas con hábitos de vuelo,​​ 

presa luminosidad en laberintos de la gnosis;

llanto, si feliz, lo esencial se revela en accidentes.

 

Hoy el verso es tan pobre que nos permite llorar por turno;

la puranada señorea al fondo de esta sangre trascendida:

se empozan Lunas en jagüey;

de canto, su cornamenta desgarra crin oscura;​​ 

se empecina multiplicando estrellas...

se ve:

 

¡No tenemos una sola torre sin fantasmas!

 

 

 

 

 

 

Cómo llamarte en esta hora sino vigente ceniza.

No de Góngora símil ni entregada en largos desvelos

a pasión tan obvia.

 

Porque Caos se organiza en tu impulso ultra barroco,​​ 

me confieso agregación y entrecruzamiento;

las nieves anudan sus aguas en lo alto, allá donde distintas voces

se convocan.

 

Universo.

Versus tuuam.

Las noches no descifran la apotema de tu único obelisco;

antes bien, venablo.

 

El Sueño ronda cuatro puntos de la esfera;

transitan cuadraturas las "cinco veces dos categorías":

Aristóteles, convive con las águilas.

 

 

 

Prometea,

cuán mal encadenada;

cuán malamente encadenada por el Estro resultas

 ​​ ​​ ​​​​ de otra noche cautiva.

 

 

 

Esta sed de empezar siendo bastante me rebasa.

Cripta el cuerpo, cada uno se va desdoliendo el alma;

en el​​ Caracol,​​ 

tus palabras trasparecen.

 

Buenas noches.

 ​​ ​​ ​​​​ Porque siendo tuyo​​ El Sueño​​ lo cancelas,​​ 

en el preciso instante de vivir añoro el natural doble de los peces.

Pasifae,​​ 

martín pescador,

entre el latín y el silencio, Inés, pequeña cereal

terminantemente espiga,

dio un Sueño a su estatura.

 

Si el abismo de tu poema propicia mis naufragios, sonríe:

¡hasta Dios se cansa de lo inmune!

 

 

 

 

Guadalupe Elizalde.

Noviembre de 1988

 

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