Dossier de Poesía del Novruz



El Novruz o Nouruz es una celebración ancestral que marca el inicio de la primavera y la renovación de la naturaleza. Se considera un momento para la paz y la solidaridad, además del «Año Nuevo Persa». El 21 de marzo, al mismo tiempo que el Día Mundial de la Poesía y de los Bosques, es el Día Internacional del Novruz, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 2010, por iniciativa de varios países que comparten este día de fiesta (Afganistán, Albania, Azerbaiyán, India, Irán, Macedonia, Rusia, Tayikistán, y Turquía). Por lo que presentamos el siguiente dossier de poesía de esos países.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Afganistán

 

 

 

 

 

 

Landays

 

Forma poética inserta en la tradición Afgana, y en particular en las voces femeninas de la cultura Pashto que solían cantar y que hoy en día han conseguido retratar la imagen femenina mediante su habilidad de sintetizar un dolor común; sus virtudes: la precisión y la agudeza.

La palabra landsay hace honor a esta forma poética; landsay se traduce literalmente como «serpiente venenosa de cortas dimensiones». Cabe mencionar que la mera elocución de dichos poemas representa un tabú e inclusive graves represalias —principalmente sociales pero también incluso legales— en contra de aquellas que los divulguen.

 

 

 

 

 

 

Yo llamo. Tu eres piedra

Un día cuando me busques, descubrirás que me he marchado.

 

 

Me vendiste a un hombre viejo, padre,

Que Dios destruya tu casa, yo era tu hija.

 

 

 

Hacer el amor con un hombre viejo

es como cogerse un arrugado tallo de maíz ennegrecido por el moho.

 

 

Cuando hermanas se sientan juntas, siempre alaban a sus hermanos.

Cuando hermanos se sientan juntos, venden a sus hermanas a otros.

 

 

Me haré un tatuaje con la sangre de mi amado

y apenaré a toda rosa en el verde jardín.

 

 

Desafortunado tú que no me visitaste anoche,

Confundí el duro poste de madera de la cama con un hombre.

 

 

Abrázame con tu chaleco de suicida

pero no digas que no te daré un beso.

 

 

 

 

Niña:

Desliza tu mano en mi sostén

Sacude una roja y madura granada de Kandhar.

 

Niño:

Deslizaré mi mano en tu sostén,

¿pero quién dejará caer las monedas en el jarro de tu dueño?

 

 

 

¿No hay acaso aquí un hombre tan valiente como para ver

cómo mis muslos vírgenes mis ropas han puesto a arder?

 

 

Por Dios, te daré un beso,

¡Deja de sacudir mi jarra y mojar mi vestido!

 

 

Te besaré en el jardín de granadas. ¡Silencio!

La gente pensará que una cabra se atoró en los arbustos.

 

 

Ven, unamos muslo con muslo

Si te montas, no lloraré.

 

 

¡Ay! No me aprietes tan fuerte:

Mis senos arden por convertirme en mujer anoche.

 

 

Brillante luna, por el amor de Dios,

No ciegues a dos amantes con una luz tan desnuda.

 

 

Tus ojos no son ojos. Son abejas.

No puedo encontrar cura para su picadura.

 

 

 

Ascender a la cima de la colina y observar

dónde la caravana de mi amado esta noche va a reposar.

 

 

 

Hija, en América los ríos no llevan agua,

Las niñas pequeñas en el internet llenan sus jarras.

 

 

¿Cuán más simple puede el amor ser?

Comprometámonos ahora. Textéame.

 

 

Que Dios te convierta en una flor de rivera

para que pueda olerte cuando vaya a recoger agua.

 

 

Podría haber probado la muerte por una probada de tu lengua,

viéndote comer helado cuando éramos jóvenes.

 

 

Del agua no puedo siquiera probar un poco.

El nombre de mi amado, escrito en el corazón, podría ser borrado.

 

 

Vamos, dejemos a estos idiotas de pueblo

y casémonos con hombres Kabul con cortes de pelo de Bollywood.

 

 

¡Traté de besarte en secreto pero estás calvo!

Tu desnudo cráneo contra la pared ha golpeado..

 

 

 

¡Estoy enamorada! No lo negaría, ni siquiera

si intentaras retirar mis verdes tatuajes con un formón.

 

 

Mi amor es justo como sólo puede ser un soldado americano.

Para él soy obscura como un Talibán, así que me ha martirizado.

 

 

Oh cariño, tu eres Americano para mis ojos,

Eres culpable; lo siento.

 

 

 

Porque mi amado es Americano,

póstulas florecen en mi corazón.

 

 

Sueño que soy el presidente.

Cuando despierto, soy la pordiosera del mundo.

 

 

Vuelve negro de pólvora o rojo sangre

pero no vuelvas entero a deshonrar mi cama.

 

 

¿Qué podrías ser sino un bravo guerrero,

tu que has bebido la leche de una madre Pashto?

 

 

Mi amor dio su vida por nuestra tierra,

Coseré su velo con una hebra de mi cabello.

 

 

En batalla, deben haber dos hermanos;

uno para ser martirizado, otro que prepare el velo del primero.

 

 

 

Portas un denso turbante sobre tu calva

para ocultar tu edad. ¿Con qué motivo? ¡Estas casi muerto!

 

 

 

La vieja cabra buscaba un beso de mi abadejo

como quitarle un pedazo de carne del hocico a un hambriento perro.

 

 

Mi cuerpo es fresco como una hoja de henna;

verde por fuera; adentro, carne cruda.

 

 

¿Qué has hecho conmigo, Dios mío?

Otras han florecido, yo permanezco apretada como un brote.

 

 

Las viudas llevan dulces al altar de un santo.

Yo le llevaré a Dios palomitas, rogándole que mate al mío.

 

 

Mi cuerpo me pertenece a mí;

a otros su dominio.

 

En la prisión de Policharki, nada tengo que me pertenezca,

excepto el corazón de mi corazón que vive entre sus muros de piedra.

 

 

Estoy cansada de adorar flores exóticas,

Extraño los jardines de Sangin; eran pobres pero nuestros.

 

La separación trajo este tipo de pena:

Hizo de sí misma un mulla y a mí la ladrona del pueblo.

 

 

Que Dios destruya la Casa Blanca y mate al hombre

que envió misiles estadounidenses a quemar mi casa.

 

 

Bush, no te enorgullezcas tanto de tu carro armado.

Mi bomba remota, desde lejos, lo hará volar en pedazos.

 

 

Los drones[1] han llegado al cielo afgano.

Las bocas de nuestros cohetes contestarán a su llamado.

 

Mi Nabi fue muerto por un drone.

Que Dios destruya a tus hijos, América, has asesinado a los míos.

 

Que Dios destruya a los Talibanes y termine sus guerras,

Ellos hecho de las mujeres afganas viudas y rameras.

 

 

Ven a Guantanamo.

Sique el repique de mis cadenas.

 

 

Madre, ven a las ventanas de la prisión

Háblame antes de que vaya a la horca.

 

 

Por favor dile al guardia de la prisión

que no sea tan cruel con mi hijo, Allah Mohamad.

 

 

Hamid Karzai[2] vino a Kabul

a enseñarle a nuestras niñas a vestirse en dólares.

 

 

Hamid Karzai envió a nuestros hijos a Irán

y los hizo esclavos de la heroína.

 

 

Separación, tu prendes fuego

en el corazón y casa de todo amante.

 

 

 

[1] drone: equivalente coloquial usado en oriente medio para designar los vehículos  aéreos no tripulados ocupados por el ejercito norteamericano desde la Guerra del Golfo.

[2] Hamid Karzai, Presidente de Afganistan desde el año 2001, es una figura sumamente impopular entre los afganos.

 

 

 

 

Traducción de Gustavo Osorio de Ita

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Albania

 

 

 

 

 

Abdullah Konushevci

(Pristina, 1958)

 

 

 

 

Pesada carga la de tu cuerpo frágil

 

Con el hígado roído,

con un comprimido pulmón,

con dedos manchados por alquitrán y nicotina

no le sirvo a nadie.

 

No puedo creer

que hubieras sido tan tonta

como para depositar tu amor en mí.

 

No sé qué hacer

con este insomnio,

con las sombras de los amigos caídos.

 

Pesada carga

la de tu cuerpo frágil.

 

 

Barrë e madhe, trupi yt i thyeshëm, del poemario Pikat AD, Prishtina: Rilindja, 2002.

 

 

 

 

Sueño… y de pronto Vlora

 

Era que estábamos en otro planeta

donde había leche y pan y carne

y ninguno de sus milicianos

 

Los albanos se la pasaban bien

recostados en la sombra

dando maromas en lugares públicos

haciendo el amor, maravilloso amor.

 

Era que… y de pronto Vlora que entra en el cuarto

“Papi, otra vez tiraron la puerta

son las dos de la mañana

son ellos, cuyo nombre no me atrevo ni a pronunciar”.

 

 

[Ëndrra… pastaj Vlora, del poemario Pikat AD, Prishtina: Rilindja, 2002.

 

 

 

La puta honorable

 

La conocí después de quién sabe cuántos vasos

esa noche,

la sangre no había sido secada aún en las calles,

mantenía la gente el olor

de la pesada tierra de las tumbas en sus fosas.

 

Recuerdo que era de cuerpo ágil

con ojos azules, tan azules…

 

Sé que le ofrecí un vaso de brandy

y ella me ofreció otro…

 

Al despertar, por la mañana,

nos separamos como amigos.

Recuerdo que bebimos brandy juntos

como camaradas en la adversidad.

 

 

Lavirja e denjë, from the volume Pikat AD, Prishtina: Rilindja, 2002, p. 32

Traducción de Alí Calderón

 

 

 

 

 

 

 

Azerbaiyán

 

 

 

 

 

Nezāmi-ye Ganjavi

(1141-1209)

 

 

 

 

Tan perfecto soy

en el arte mágico de la poesía

que soy llamado

«espejo del Invisible».

 

 

 

Traducción de Alí Calderón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 India

 

 

 

 

 

Rabindranath Tagore

(1861-1941)

 

 

 

 

 

Cuando en un laberinto oscuro te encontré, perdida, en una noche sin luceros, fue mi deseo guiarte con mi linterna.

Mas tú no deseabas lo que yo.

Cuando te vi pasar por sobre el camino del insulto, echando a volar tus canciones a los cuatro vientos, fue mi deseo coronarte con flores frescas.

Mas tú no deseabas lo que yo.

Cuando tus servidores plañían amenazándote, el reclamo de un salario indebido, fue mi deseo ofrecerme a ti por nada.

Mas tú no deseabas lo que yo.

 

 

 

 

 

***

 

 

Amor, con tus últimos reflejos de tu gloria, has dado color a mis pensamientos y a mis sueños; has transfigurado mi vida para la belleza próxima de mi muerte.

Como el sol en el crepúsculo nos hace entrever un girón del paraíso, tú has tornado mi dolor en un éxtasis supremo.

Por tu magia, Amor, la vida y la muerte han llegado a ser para mí un mismo y vasto arrobamiento.

 

 

 

 

 

***

 

 

Con sus propio color quise trazar las palabras del amor, pero como están en el fondo de mi ser y nuestras lágrimas son pálidas… ¿Reconocerás, amada mía, estas palabras descoloridas?

Quise decir las palabras del amor con sus propia música, pero esa música sólo resuena en mi corazón y mis ojos están cargados de silencio.

¿Reconocerás, amada mía, estas palabras sin música?

 

 

 

 

 

 

***

 

 

Esta noche compuse una canción y tú no estabas conmigo.

Las palabras que en vano había buscado todo el día se musicalizaron en el seno de la paz nocturna; las encontré cuando las estrellas, una a una, se encendían y tú no estabas conmigo.

Esta mañana quise cantarte mi canción, mas si todavía recuerdo la música en cambio las rebeldes palabras se me escapan ¡cuando tú estás aquí!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sujata Bhatt

(Ahmedabad, India, 1956)

 

 

 

 

Sherdi

 

 

 

The way I learned

to eat sugarcane in Sanosra:

I use my teeth

to tear the outer hard chaal

then, bite off strips

of the white fibrous heart

suck hard with my teeth, press down

and the juice spills out.

 

January mornings

the farmer cuts tender green sugar-cane

and brings it to our door.

Afternoons, when the elders are asleep

we sneak outside carrying the long smooth stalks.

The sun warms us, the dogs yawn,

our teeth grow strong

our jaws are numb,

for hours we suck out the russ, the juice

sticky all over our hand.

 

So tonight

when you tell me to use my teeth

to suck harder,harder

then, i smell sugar cane grass

in your hair

and imagine you’d like to be

sherdi sherdi out in the fields

the stalks sway

opening a path before us.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sherdi

 

 

 

El modo en que aprendí

a comer caña de azúcar en Sanosra:

uso mis dientes

para pelar la dura chaal

luego, a mordidas arranco tiras

del blanco corazón fibroso

-chupo fuerte con los dientes, aprieto,

y se derrama el jugo.

 

En las mañanas de enero

el granjero corta tiernas y verdes cañas de azúcar

y las trae a nuestra puerta.

Por las tardes, cuando los mayores están dormidos

nos escabullimos afuera llevando las largas y suaves varas.

El sol calienta, los perros bostezan,

nuestros dientes se hacen fuertes,

nuestras quijadas están entumecidas;

pasamos horas chupando el russ, el pegajoso jugo

por toda la mano.

 

Por eso esta noche

cuando me dices que use mis dientes

para chupar duro, más duro,

me huele tu pelo

a caña de azúcar

y me imagino que te gustaría ser

shérdi shérdi allá en los campos

las cañas se mecen

y abren un sendero frente a nosotros.

 

 

 

Traducción de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano

 

 

 

 

 

 

 

Irán

 

 

 

 

 

 

Omar Khayyam

 (1048.1131)

 

 

 

Olvida que no alcanzaste la recompensa que acaso merecías.

Sé feliz. No te quejes.

No esperes nada.

Lo que ha de sucederte escrito está en el Libro

que, a su capricho, hojea el viento de la Eternidad.

 

 

*

 

¡Bebe vino! Largo tiempo has de dormir bajo la tierra sin mujer y sin amigo.

Escucha este secreto: los tulipanes marchitos no resucitan nunca.

 

 

*

 

Brinda al calor de la aurora

el vino de tu cáliz, rojo tulipán

primaveral. Brinda a la sonrisa

de un mancebo el vino rojo como sus labios.

Bebe y olvida

que el puño del Dolor habrá de golpearte pronto.

 

 

*

 

Me aconsejan: “¡No bebas más, Khayyám!”

Mas contesto: “cuando bebo escucho a las rosas,

jazmines y tulipanes. Cuando bebo escucho también

lo que no puede decirme mi bienamada”.

 

 

*

 

Amigo ¿en qué meditas? ¿En tus antepasados?

Polvo en el polvo. ¿En sus méritos?

Sonríe… Toma este cántaro y bebamos

escuchando serenamente el silencio del cosmos.

 

 

*

 

El alba ha cuajado de rosas la bóveda del cielo.

Por el aire se pierde el canto del último ruiseñor.

El perfume del vino, ahora, es más ligero.

¡Y pensar que en este instante hay insensatos

que sueñan con honores y glorias!

¡Cuán sedosos tus cabellos, bienamada!

 

 

*

 

El amor que no arrasa no es amor.

¿Brinda acaso un tizón el calor de una hoguera?

Día y noche, toda su vida entera,

el verdadero amante se consume

entre el dolor y el placer.

 

 

*

 

Para el sabio alegría y tristeza,

bondad y maldad son semejantes. Y todo

cuanto comenzó debe acabar. Medita, pues,

si debes alegrarte con la felicidad que llega

o desconsolarte con la pena súbita.

 

 

*

 

Cuando muera lavadme con el jugo de la vid,

que mi oración fúnebre sea el himno del vino.

Si queréis encontrarme el día del Juicio Final

buscadme en el polvo del umbral de la taberna.

 

 

*

 

Aunque el vino sea causa de escándalo

no pienso renunciar a él mientras esté con vida.

Ante los taberneros me asombro pues me digo:

¿qué podrían comprar mejor que lo que venden?

 

 

 

Traducción de Nuria Parés

 

 

 

 

 

 

 

Shakîr Wa’el

(1232-1260)

 

 

 

La soledad

es oír cómo se apagan las estrellas

sobre el firmamento en desorden de tu pelo.

 

Y la tristeza

un ventarrón vacío

que al amanecer se vuelve caricia.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

Nada hay más superficial que una caricia, pero qué profundidades alcanza, como las huellas de las gaviotas en la arena

 

que la marea desliza hacia los fondos marinos.

 

Caricia es también tu mirada

la brisa de tus pensamientos

el jardín de tu pelo

tu manera de retirar el cuello

tus hombros de luna en sombra

tus pezones en la tormenta de tus vestidos

el oasis en reposo de tu ombligo

las riberas mayores y menores de tus labios

tus muslos fluviales

la pulpa frutal de tus rodillas

tus pies tus dedos tus uñas de colores

y tu sonrisa también que rompe el cielo.

 

 

 

***

 

 

 

Durante muchas noches

no verte

fue como estar ciego

el olor oscuro de los árboles

en mis sábanas

susurros de alborada

en las ventanas

la estrella polar helándose

en tu pubis

y la vida remota

como una cascada de hierro

porque tu silencio

llenaba mi silencio

ruidosamente

entre la gente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abū Ḥāmid Muḥammad ibn Muḥammad at-Tūsī al-Ghazālī

 (1058-1111)

 

 

 

Mi silencio es el verbo que deseas,

¡Oh! escuchador de la oscuridad.

 

 

 

 

 

 

Shabestari

 (1288-1340)

 

 

 

El «no-ser» es un espejo;

el mundo, la imagen reflejada en él;

y el hombre, como el ojo de esa imagen

en la que se oculta la Persona invisible.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

Apura aquel vino cuya copa es

 

el rostro de la Amada,

 

y su vaso,

 

los ojos ebrios del bebedor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mohammad Shirin Maqrebi

(Tabriz, Irán, 1406)

 

 

 

Cuando el sol de tu cara

se manifestó,

aparecieron los átomos

de los dos mundos.

Cuando ese sol de tu cara

proyectó sombra,

de aquella penumbra apareció

cuanto existe en el universo.

Cada átomo inundado

por el sol de tu rostro,

amaneció brillando

como un nuevo sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

Shams Langroodi

(Langrood, 1951)

 

 

 

 

 

No está mal

la guerra.

Yo fracasaré

Tú me conquistarás

 

 

***

Agitado…

Solo…

Inmenso…

Ojala no fuera un océano,

que siempre toca la orilla.

 

 

***

Paso por islas y océanos,

me siento al lado tuyo,

acaricio tus cabellos,

te hablo

y regreso

sin que me veas.

No te asombres si la ventana está abierta

y las muñecas se están riendo.

 

 

 

Traducción de Delaram Rahimi, y la revisión de Mijail Lamas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abbas Saffari

(Yazd, Irán, 1951)

 

 

De las miles de mujeres

que mañana  bajarán del tren

solo una es hermosa,

las demás son pasajeros 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alireza Roshan

(Teherán, 1977)

 

 

 

No soy tu destino

Pues soy una ciudad pequeñita en tu camino

Ven y pasa por mí

 

 

****

Si en lugar de esta montaña

fueras tú,

ya estaría contigo

 

 

***

Sólo tú entiendes

la soledad de un árbol solo

en un desierto

ya que has visto el bosque

 

 

 

Traducción de Delaram Rahimi, y la revisión de Mijail Lamas

 

 

 

 

 

 

 

Garous Abdolmalekian

(Teherán, 1980)

 

 

 

 

Alrededor de mi casa

él que piensa en la pared

es libre

él que piensa en la ventana

es triste

y él que busca la libertad

entre cuatro paredes

se sienta

se pone de pie

da unos pasos

se sienta

se pone de pie

da unos pasos

se sienta

se pone de pie

da unos pasos

se sienta

se pone de pie

da unos pasos

se sienta

se pone de pie

da unos…

¡Hasta tú te cansaste de este poema!

y él aun más

que se sienta

se pone de pie…

¡No!

se cayó

 

 

 

Collar

 

De la luna

ha quedado sólo una mancha en la ventana

De todas las aguas del mundo

unas gotas sobre tus mejillas

Y las fronteras han rayado tanto la pintura de Dios

que la sangre seca

ya es el nombre de un color

De los elefantes

collares en nuestros cuellos

De las ballenas

cenas elegantes en las mesas

Mañana

el hombre viene por las calles

y los árboles se esconden por el miedo

atrás de los pájaros

 

***

Me quería quedar,

pero fui.

Quería ir,

pero me quedé.

No fue importante ni ir ni quedarse

Lo importante fue que yo

no estuve

 

***

Cualquier melodía que hable de amor

es hermosa.

Quisiera ser la quinta sinfonía de Beethoven

o el timbre del teléfono que está en espera de escuchar tu voz

 

***

Qué más da,

yo me enamoro de ti

o tú te enamoras de mí.

Qué más da

de qué lado del cielo sale el arco iris

 

***

Me dijiste que te ame

y me fui a la calle.

El espacio del cuarto no era suficiente para volar.

 

***

Se mueve tu vestido al viento.

Esta es la única bandera que me gusta.

 

Traducción de Delaram Rahimi, y la revisión de Mijail Lamas

 

 

 

 

 

 

 

 

Pouria Alami

(Teherán, 1982)

 

 

Cuando se apaga el brillo de tus ojos, el té también se pondrá frío…

Cuando se cierren tus párpados, la luz y el color del sol se quedarán detrás de la ventana…

entra el frío en mí…

Cuando se mojen tus pestañas de lágrimas, me llegará la hora de sufrir, de atormentarme…

Si no me tratas bien, si me ignoras, si tus pestañas se mojan de lágrimas, si no me hablas, si se quedan cerrados tus párpados, si se apaga el brillo de tus ojos… mi mundo se volverá gris…

 

 

***

Pensaba que me querías. Pensaba que era el protagonista principal de tu historia. Más tarde me dije a mi mismo que quizás sea un personaje secundario o menor, pues no soy muy destacado, pero al menos mi presencia se ve en tu historia. Ahora me doy cuenta que esta historia tiene miles de personajes… y aquí es donde inicia el sufrimiento, ya que entre estos miles de nombres no está el mío… no hay nada mío…

 

 

***

Hay un hombre en el camino que no sabe si está yendo o regresando. Un hombre que es el mismo camino que te lleva y te trae de regreso. Hay un hombre en el camino que sabe que tú pasarás por él. Hay un hombre en el camino, esperando a una mujer… una mujer que no sabe que está pasando por el hombre.

 

 

***

Tu reino

el imperio de tu presencia

el territorio de tu cuerpo con el mío

tiene la frontera más larga del mundo

Para tener el honor de ser ciudadano de tu mirada

hay que pasar por las fronteras azules de tus ojos

hasta que el gobierno de tu corazón me entregue las llaves de oro de las

puertas de tu ciudad

Para entrar en tu territorio

hay que venir a tus ojos

hay que dar vueltas a tu alrededor

Si doy vueltas alrededor de ti

seré un turista

que ha explorado todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos…

 

 

Traducción de Delaram Rahimi, y la revisión de Mijail Lamas

 

 

 

 

 

 

 

 

 Macedonia

 

 

 

 

 

 

Venko Markovski

(1915-1988)

 

 

 

 

Fundidores

 

Han curvado sus cuerpos desnudos,

hirviendo sus pechos en rabia;

el mirar de una vida los oculta en la tumba,

¡juventud herida por el hambre maldita!

 

Día con día acarreando en sus hombros,

el bronce que arde fundido en los moldes.

Piel rasgada en heridas de fuego,

azotes ya derrumbados al sueño.

 

Quemándose vivos sin piedad de la lumbre,

deshaciendo sus cuerpos como la nieve,

combaten la noche por un trozo de pan

mientras en un lagrimear, les pasa la vida.

 

Y tendrán que fundir así,

derritiendo en rabia de la juventud,

parpadeando en medio del dolor,

¡heridos eternamente por el hambre maldita¡

 

 

 

 

El fuego

 

¡Ataquen, compatriotas,

por el brillo de un día soleado!

Al frente, un nuevo día;

detrás, la fuerte nación como árbol de Cornus.

 

Nación que arde en el fuego-

emerge la melancolía del tirano;

luchando por libertad-

¡una madre abriendo sus puertas al brillo!

 

Villas sangrantes cubiertas de humo,

manto de sangre que envuelve los pueblos…

resplandor en la frente del hombre…

¡armas sujetas por mozos y grandes!

 

Soldados que mueren con melodías,

el tirano maldito tornándose débil,

penetrando entre el humo y el fuego,

el brillo del mundo a la vista.

 

¡Ataquen, patria valiente!

¡El brillo del día por encima del yugo!

Al frente, un nuevo día;

detrás, la nación de los Cornus.

 

 

 

 

Triste gorrión

 

Triste gorrión cantando tristes melodías.

Un gorrión que canta, goteando melancolía

en bosques tristes; melancólicos otoños.

 

¿Acaso las llamas incendiaron su nido?

¿Existe una idea maldita en su preocupar,

un terrible pensar para mañana sufrir?

 

No han sido las llamas que destruyeron el nido,

ni una maldita idea en su preocupar,

ni un terrible pensar para mañana sufrir.

 

Es la adorable mujer quien lo hace penar.

Adorable dama provocando a las lágrimas hervir;

hirvientes lágrimas de eterno amor.

 

 

 

 

Tierra extranjera

 

Te ves como tú lo sabes.

No suspires.

¡Vuelve aquí!

 

¡Mi mente me preocupa,

mi casa está en llamas,

Stojan!

 

Mi cabeza pesa

y  las piedras

en mi corazón descansan.

 

¡Y mi niño, mi hijo,

mi pequeño héroe,

en brazos míos!

 

Pasado el tiempo,

esa tierra extranjera,

me ha quemado vivo.

 

Estoy listo para el alba.

Cuento ya los días

desde el puerto.

 

No puedo respirar más,

ahogado en lágrimas…

¡por ti!

 

¡Ah, maldita sea la vida

que muere sin felicidad,

Stojan!

 

Te ves como tú lo sabes.

No suspires.

¡Vuelve aquí!

 

 

 

 

Traducción de Javier Gutiérrez Lozano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nikola Madzirov

(1973)

 

 

 

 

He visto sueños

 

Yo he visto sueños que nadie recuerda

y llantos en tumbas equivocadas.

He visto abrazos en un avión que cae

y calles de arterias todas abiertas.

Yo vi volcanes más dormidos aún

que raíces de un árbol genealógico,

y vi también a un niño que no teme la lluvia.

Pero a mí no me vio nadie.

A mí nadie me vio.

 

 

 

 

 

Invisible

 

Algo sale de mí

denso como el humo de un fuego recién apagado,

lejano como una semilla arrojada al sol.

 

Mi rostro palidece

entre el vaho, sobre el espejo,

peso como una cortina que perpetuamente lucha

por alcanzar la alfombra con sus bordes gastados.

 

Sueño contigo aunque no te lo diga,

pierdo dimensión como si fuese una bandera

enrollada alrededor de un mástil inclinado.

 

Yo puedo convocarte sólo a través del tiempo,

pues él tiene cada vez menos quien lo capture.

Ojalá regresaras, junto a las mariposas,

dispuestas a no ser vistas jamás.

 

Las tinieblas también se encierran en sí mismas a escondidas.

 

El deseo de tocarte la frente cuando nadie mira

es más antiguo que el tiempo.

 

 

 

 

 

 

Despertar

 

En el momentáneo abrazo

hablo de la eternidad.

Las campanas envían su llamada en el viento

hasta las plumas donde descansamos

nuestros rostros dormidos.

Es muy temprano. El aire húmedo corre bajo

los puentes. Las nubes se separan al mínimo

contacto, los edificios, al paso de las golondrinas.

Los granjeros rezan para que deje de llover,

al tiempo, los árboles desisten de sus hojas

para que el cielo se haga todavía más grande.

 

Son suaves tus manos esta mañana y

suave es la flor de la rugosa almendra.

 

En la iglesia de al lado

llevan siglos hablando de un amor

que va a sobrevivirnos.

 

 

 

 

 

 

Involuntaria conquista del espacio

 

 

Cuando nos distanciemos

el contenido del aire cambiará,

el desconsuelo bajará inaudible

por fuera de los desagües

como la sombra de un lagarto asustado.

Cada despertar ajeno a nuestra cama

habrá de ser penado,

cada vez que el pecho se me expanda o se contraiga

será una conquista involuntaria del espacio.

La proximidad se escurrirá de nuestros dedos

lo mismo que una gota

del cuerpo de ese pez que acabamos de atrapar.

 

Aunque el sol y la luna se eclipsan al contacto,

siguen estando alejados, y todo

se hace noche, un falso adormecerse de las hojas,

las sombras, los animales salvajes.

 

 

 

Traducción de Yolanda Castaño y Marija Petrovska

 

 

 

 

 

 

 

Rusia

 

 

 

 

 

Anna Ajmátova

(1889-1966)

 

 

 

 

Voz de memoria

 

¿Qué ves, que observas sombríamente la pared

a la hora que en el cielo se alza el crepúsculo?

 

¿A la gaviota en el manto azul del agua,

o quizá los vastos jardines florentinos?

 

¿O al inmenso Parque Tsarkoe Selo,

donde un día se apareció el temor en tu sendero?

 

¿Qué ves en tus rodillas,

acaso al que abandonó a su esclavo a la muerte blanca?

 

—No. Yo observo sólo la pared:

en ella están las respuestas de los fuegos celestiales

a punto de extinguirse.

 

 

 

 

Aquí está la orilla del Mar del Norte

 

Aquí está la orilla del Mar del Norte,

la frontera de nuestros triunfos y fracasos:

ni la felicidad ni pena encuentro…

 

Y tú lloras y a mis pies te inclinas,

pero yo necesito más condenados:

prisioneros, deudores, esclavos.

 

Sólo con un inquebrantable, querida,

compartiré el pan y la sangre.

 

 

 

Traducción de Azalia López González

 

 

 

 

 

 

 

Glev Garbovskyi

(San Petersburgo, 1931)

 

 

 

 

 

А ночь мне шептала  

 

А ночь мне шептала, что речка в тумане,

течение Жизни – есть Божия тайна…

А я себе думал: меня не обманешь –

течение жизни возникло случайно.

 

Меня научило той правде крамольной –

молчание Бога. Не козни науки.

И мне уже как бы не страшно, не больно

земле отдавать себя в хищные руки.

 

Но я ещё меряю землю шагами,

смотрю на цветы и небесные звёзды.

И разве мы, Господи, стали врагами?

Мы просто чужие. И врать себе поздно.

 

Мы просто не знаем друг друга. Нам ближе –

наплыв облаков, тишина листопада,

парящие птицы, намокшие крыши…

И с правдою тайна, живущая рядом.

 

 

Y la noche me susurraba

 

Y la noche me susurraba que el río estaba en la niebla,

Que la corriente de la Vida es el misterio de Dios.

Yo pensé: no me vas a engañar,

La corriente de la vida sucedió casualmente.

 

El silencio de Dios fue lo que me enseñó

Aquella verdad facciosa. No fueron las intrigas de la ciencia.

Ya no siento tanto miedo

Y a la tierra no le duele entregarse a las manos rapaces.

 

Pero aún mido la tierra,

Miro las flores y las estrellas del cielo.

Acaso nosotros, Dios mío, llegaremos a ser los enemigos?

Sólo somos ajenos. Y ya es tarde de mentirnos a nosotros mismos.

 

Simplemente no nos conocemos. Para nosotros son más cercanas

La afluencia de las nubes, el silencio de la caída de las hojas,

Los pájaros volantes, los techos empapados,

Y la verdad: el secreto vive al lado.

 

 

 

 

Свобода

 

Нас свобода застала врасплох.

Этот час был не так уж и плох.

…Побрели мы по новой дороге,

окуная в грядущее ноги.

Шелестели о счастье слова,

только всяк их расслышал едва…

Укусила свобода, как пёс,—

до кости, до витийства, до слез!

…То ли вплавь от нее, то ли вброд.

И хмелел суицидный народ.

 

 

 

 

La libertad

 

La libertad nos tomó desapercibidos,

Aquel tiempo no estuvo tan mal.

…Nos arrastramos por el nuevo camino,

Zambuyendo los pies en el porvenir.

Susurraban entonces las palabras de felicidad,

Sólo que no cualquiera las llegó a oir…

La soledad mordió como un perro

Hasta los huevos, hasta la grandilocuencia, hasta las lágrimas!

…Es mejor ir a ella a nado  o es mejor – por el video…

Y se estaba emborrachando la gente suicida.

 

 

 

 

Мне кажется, что я любил

 

Мне кажется, что я любил

когда-то  нечто — и недаром! –

и за кипящей в сердце пыл

наказан был хмельным угаром.

… Я вижу давние поля,

во ржи — прохладную тропинку,

и ты, колосья шевеля,

уходишь резво по суглинку.

И синий в крапинку платок,

как василёк во ржи, трепещет —

и в жилах кровь, как кипяток,

во мне дымит из ран и трещин.

 

1997 г.

 

 

 

 

Me parece que yo amaba

 

Me parece que yo amaba

Algo en cierto tiempo y no en vano!-

Y por el ardor ardiente en el corazón

Fui castigado con la embriaguez.

…Yo veo los campos antiguos,

En el centeno- el sendero fresco,

Y tú, moviendo las espigas,

Te vas con la vivacidad por la tierra arcillosa.

El pañuelo azúl mosqueado,

Como el aciano en el centeno, se estremece-

Y en las venas, la sangre, como agua hervida,

Se ahuma en mi de las heridas y de las grietas.

 

 

 

 

День растаял, словно сахар

 

День растаял, словно сахар,

в серой сетке дождевой.

В сердце нет ни капли страха, –

только кровь…

Я вновь живой!

Подползает осторожно

к дому вкрадчивый туман.

…Помечтать, подумать можно,

взвесить радость и дурман.

Куры маются в сарае.

В дреме кот упал с крыльца.

Кто-то жалобно играет

на гармони без конца.

 

Хорошо, что есть мгновенья:

к тишине прикосновенья…

Что доступно тем, кто хочет, –

созерцанье новой ночи.

Что – как лампы в небе –

просто

можно видеть людям

звезды!

 

 

 

 

El día se derritió como el azúcar

 

El día se derritió como el azúcar

En la red gris de la lluvia.

En el corazón no hay gota del miedo

Sólo la sangre…

De nuevo estoy vivo!

La niebla insinuadora se arrastra con precaución hacia la casa

…Se puede soñar, se puede pensar,

Medir la felicidad y el opio.

Las gallinas se atormentan en la leñera,

Por la somnolencia el gato cayó por la escala.

Alguien con lástima está tocando el acordeón cromático sin fín.

 

Lo bueno es que hay momentos:

de contacto con el silencio…

y acceso a la contemplación de la noche nueva

Para los que quieran.

Hay momentos en que la gente puede ver las estrellas

Lámparas en el cielo!

 

 

 

 

Ещё живуНо разлюбил себя

 

Ещё живу… Но разлюбил себя.

А разве жить возможно, не любя

свой мозг? Свой скарб?

Или — свои глаза?

Теперь в них только жалкая слеза.

Еще дышу… Но — тяжко,

с хрипотцой.

Не трогают ни Ким, ни Виктор Цой.

Лишь иногда громоподобный Бах

зажжёт на миг улыбку на губах.

 

1996 г.

 

 

 

Aún vivo.. Pero dejé de amarme

 

Aún vivo… pero dejé de amarme.

Quizá es posible vivir sin amar

Tu cerebro? Tus trastos?

tus ojos?

Ahora hay en ellos sólo lamentables lágrimas.

Aún respiro… pesado, con la ronquera.

Ya no me conmueven ni Kim, ni Victor Tsoy.

Sólo a veces Bach

Prende un momento la sonrisa en mis labios.

 

 

1996

 

 

 

 

Traducción de Elmira Khamatova

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joseph Brodsky

(1940-1996)

 

 

 

 

Elegía a Leningrado

I

 

Quisiera vivir en una ciudad donde el río

surge debajo del puente, como una mano de la manga

que desembocara en el golfo abriendo los dedos

igual que Chopin quien jamás mostró su puño a nadie.

 

En una ciudad así, habría una ópera en la que un viejo tenor

puntualmente cantaría en las tardes el aria de María;

en la que el tirano aplaudiría desde su palco y yo

en la platea, entre dientes murmuraría con odio :“animal”.

 

Habría en esa ciudad un yatch club y un equipo de fútbol.

La ausencia de humo en las chimeneas de las fábricas

sería señal de que es domingo.

 

Yo uniría mi voz al aullido general,

allá donde el pie continúa lo que empezó la cabeza.

De todas las reglas del código de Hamurabi

el penalti y el corner son las más importantes.

 

 

 

II

 

Habría en la ciudad una biblioteca y en sus salas desiertas

repasaría páginas de libros, con tal número de comas

como la diaria cantidad callejera de palabras obscenas

que no penetran los versos ni mucho menos los periódicos.

Podría ver la enorme estación destrozada por la guerra,

con una fachada más hermosa que el mundo afuera.

En esa ciudad, al ver una palma verde en la vitrina

de la agencia de viajes,

se despertaría el mono latente en mi interior

y, cuando el invierno envolviera al barrio

con su áspero lienzo blanco,

me aburriría en el museo Hermitage, donde cada óleo,

sobre todo los de Ingres y David,

semejarían una mancha entrañable sobre la pared.

 

En los crepúsculos espiaría desde la ventana

a las hordas de automóviles bramando y pasando

al lado de las esbeltas columnas desnudas

que muestran su peinado dórico, impasibles

desde la blancura del frontispicio del tribunal.

 

 

 

III

 

Estaría allí en aquel café donde venden deliciosos helados,

y cuando alguien comentara, qué necesidad hay del siglo XX

si ya tuvimos al diecinueve, vería como las miradas de los colegas

por un momento se detendrían en el tenedor o el cuchillo.

 

Debería verse allá, cierta calle con dos hileras de árboles,

el portal con el torso de la ninfa y otros embelecos

y habría en la sala un retrato que mostraría

cual fue el aspecto de la anfitriona en su juventud.

 

Escucharía atento a la voz que iría relatando

asuntos sin ninguna relación con la cena,

a la luz de los candelabros.

El fuego en la chimenea proyectaría

destellos y sombras violetas sobre el traje verde.

Pero al final se apagaría.

El tiempo que pasa a diferencia del agua

es horizontal de martes a miércoles,

allá en la penumbra suavizaría las arrugas

y desvanecería las propias huellas.

 

 

 

IV

 

En esa ciudad existirían monumentos, reconocería los nombres,

no sólo de los jinetes de bronce que estamparon sus plantas

en los estribos de la historia, imponiéndolas a otros cuadrúpedos,

vería sus marcas impresas en los habitantes de la ciudad.

 

 

Con el cigarrillo pegado de los labios regresaría

a mi casa por las calles a media noche, como un gitano

adivinaría la suerte en las grietas del asfalto

y en las palmas de la mano extendida.

 

Y cuando al final me detuvieran acusado de espionaje,

actividad subversiva, vagabundeo y menage à trois

rodeado por la horda que apuntaría con los dedos,

gritando enfurecida: -¡no es de los nuestros!-

íntimamente feliz, me diría en silencio

mira, es tu oportunidad de saber como se ve desde adentro

aquello que por mucho tiempo viste desde fuera;

no olvides los detalles cuando grites “¡Vive la Patrie!

 

 

 

 

 Odiseo se dirige a Telémaco

 

Telémaco hijo,

La guerra de Troya ha terminado.

Quién fue el vencedor, no lo recuerdo.

Tal vez los griegos, es costumbre suya

arrojar tantos cadáveres fuera de sus casas…

Y a pesar de todo tan largo resultó el camino a casa,

como si durante nuestra ausencia

Poseidón  hubiera prolongado el regreso.

No sé dónde estoy, ni qué hay al frente.

En esta isla asediada por la desidia,

por el rastrojo, por los muros sin concluir y por el gruñido

de los cerdos; hay una princesa y un jardín desolado,

no veo más que piedras y vegetación.

Amado Telémaco, todas las islas se parecen

al final de tantos viajes y la mente

se extravía contemplando a las olas,

los ojos, agobiados por el horizonte,

se llenan de lágrimas.

No recuerdo qué pasó después de la guerra,

ni cuántos años tienes ahora.

Crece Telémaco, querido,

sólo los dioses saben si habremos de vernos.

Ya no eres el niño de entonces,

¿recuerdas que me veías enfrentar a los toros?

Si no hubiera sido por Palamedas, estaríamos juntos.

Pero acaso tenía razón, sin mí

te has librado del complejo de Edipo,

y tus sueños no serán retorcidos.

 

 

 

 

Ingresé a la celda en lugar del salvaje animal,

consumí mi tiempo y atravesé la histeria en una barraca,

viví junto al mar, aposté al azar,

vestido de frac cené con quien resultaría un traidor.

Desde la altura de un glaciar avizoré medio mundo,

tres veces naufragué, dos veces fui cortado.

Abandoné al país donde me alimentaron.

Con los que me olvidaron se poblaría una ciudad.

Me fui errante por las estepas llenas de los ecos de Atila,

estaba vestido con lo que siempre pasaba de moda,

sembré centeno y me protegía con encerado para embalajes.

Y lo único que no bebí fue agua seca.

Admití en mis sueños la negra pupila del centinela,

sin perder una migaja devoré el pan del destierro.

Mis cuerdas vocales emitieron todos los sonidos, más allá del aullido,

modulé después el susurro.

He cumplido cuarenta años.

¿Qué debo decir sobre la vida? que resultó dilatada.

Sólo siento solidaridad con el dolor.

Pero mientras no tapen mi boca con barro,

lo único que tendré serán palabras agradecidas.

 

24 de mayo de 1980

 

 

 

 

Ahora que sé tanto de mi vida,

de las ciudades, de las prisiones y de las habitaciones

donde perdía la razón, sin volverme loco.

acerca de los mares en los que

me ahogaba y sobre aquellos

a quienes al final no retuve entre mis brazos,…

Ahora hubieses podido decir, suspirando:

“La suerte fue generosa con él”

y los sentados junto a la mesa

asentirían en silencio.

 

Cómo saberlo, es posible que tengas razón,

haz  de agregar a mis otras virtudes: la presbicia.

 

Entonces, hace tantos años cuando jugábamos

en la acera cerca de la sala de cine

¿quién hubiera podido imaginar la distancia

que habría de abrirse,

más insalvable que la que queda

entre la cara o el sello de la moneda?

 

Nadie. El trivial gesto de despedida

con las manos, al final de la calle

se convirtió en primer signo de la ausencia:

por estas tierras forasteras el aire

recuerda con mucha frecuencia a una hoja de papel.

Y la lluvia arroja una sombra sobre las huellas.

 

Quién sabe, es posible que ahora

cuando escribo estas líneas, sentado

en una pequeña ciudad de ladrillos

en el centro de Norteamérica, tú camines

a lo largo de un edificio color mostaza

entre cuyas húmedas paredes

se consume una generación más

apretujándose en la mancha frambuesa,

gris y parda de un hemisferio clandestino.

 

En resumen: no pasó lo peor.

Lo peor sucede solamente

en las novelas y a los que son mejores que nosotros,

tanto, que los pierdes en el momento de verlos

y los ecos de sus tragedias

se confunden con el canto del huso.

Como el sonido de un aeroplano distante

con el zumbido de una abeja atrapada entre los pétalos.

Y no habremos de vernos, porque

físicamente hemos cambiado tanto.

De habernos encontrado, no seríamos nosotros,

sino aquello que hicieron con nuestra carne

los años que sólo tuvieron compasión de nuestros huesos,

y el perro no reconocería al recién llegado

ni por el olor ni por la cicatriz.

 

¿Dices que ha sido generosa la vida? Ah… sí,

las olas del mar son generosas con los troncos.

Pues bien, quien no se lamenta por la suerte

no es digno de ella. Pero si el tiempo

reconoce al final sus trabajos

en la nebulosidad de los recuerdos,

entonces, pienso que tu rostro

puede adornar perfectamente

un monumento de bronce, o en el fondo del bolsillo

servir de relieve para una moneda sin gastar.

 

1984

 

 

 

 

Es una alameda con estatuas de greda endurecida

parecidas a árboles talados.

A muchas las conocía. A otras

las veo por vez primera. Por lo visto son los dioses

de los ríos y los bosques locales, centinelas del silencio,

o coágulos de ajenas evocaciones indescifrables

para mí.

 

En cuanto a las figuras femeninas, las ninfas, etc.

ellas

se ven inacabadas igual que pensamientos;

cada una intenta mantener

incluso aquí, en el futuro que ha llegado, la condición

de invitadas.

 

La ardilla no saltará y no atravesará los senderos.

No se escuchan los pájaros y mucho menos un automóvil:

el futuro es apenas la panacea para aquello

que tiene tendencia a repetirse.

Y sobre el cielo, esparcidos como prendas de un solterón

los nubarrones vueltos al revés

y aplanchados. Huele a coníferas

a la punzante materia de los sitios poco conocidos.

Las esculturas se yerguen en la oscuridad, las cubre de sombra

su compañía mutua, por la indiferencia

hacia ellas del paisaje circundante.

Si alguna de ellas hablara y tú

probablemente aspirarías el aire antes que estremecerte

al haber escuchado voces familiares, al haber escuchado

algo como: “el niño no es tuyo”

o “declaré contra él, pero fue por temor

y no por celos” –;los minúsculos secretos de hace veinte

años, de los corazones ciegos

poseídos por la absurda inclinación al poder

sobre sus semejantes, incapaces de darse cuenta

de la tautología. Los mejores de ellos

fueron víctimas y verdugos.

 

Está bien que recuerdos ajenos

se mezclen en los tuyos. Está bien que

algunas de estas figuras te parezcan

extrañas. Su presencia insinúa

otros acontecimientos, otra variante del destino

tal vez no la mejor, pero es evidente

que fue aquella que se te escapó. Esto libera

no sólo la imaginación, también a la memoria

y por mucho tiempo, si no es que para siempre. Saber,

que te engañaron, que por completo

se olvidaron de ti, o que al contrario

te odiaron desde entonces; es extremadamente

desagradable. Pero imaginarte

el centro, aunque sea de un universo sin gracia

resulta insoportable y obsceno.

 

Como soy un esporádico y

posiblemente el único visitante

de estos sitios,  entonces pienso

que tengo derecho de describir sin maquillajes

lo visto. Aquí está nuestra pequeña Valhalla,

nuestra propiedad completamente abandonada

al tiempo, con un puñado de almas muertas

con campos donde una hoz filosa

no se sentirá a sus anchas

y donde los copos de nieve lentamente giran en círculos

como ejemplo de comportamiento en el vacío.

 

 

 

 

 

Aquella tarde junto a nuestro fuego

apareció un corcel negro.

Nunca vi nada más negro,

como de carbón eran sus patas.

Era negro como la noche o el vacío.

Era negro desde la crin hasta la cola

pero de otra manera era negro

su lomo que no conocía la montura.

Estaba inmóvil como si durmiera.

Sus cascos negros infundían miedo.

 

Era negro y no sentía las sombras.

Tan negro que nada lo sobrepasaba

tan negro como tiniebla de medianoche.

Tan negro como una aguja dentro de sí.

Tan negro como los árboles dentro del horizonte,

como el lugar de las costillas en el pecho

como un hueco en la tierra, como un grano.

Yo imaginaba que así de negro era nuestro interior.

 

Pero de todos modos se iba haciendo más oscuro.

Era apenas la medianoche en el reloj.

No se adelantaba un paso hasta nosotros.

En sus fauces había una tiniebla sin fondo.

Su lomo apenas sí era visible.

Y no quedaba una mancha luminosa

sus ojos resplandecían como una afrenta.

Y eran más terribles sus pupilas.

 

Como si fuera el negativo de alguien.

¿Por qué detuvo su carrera?

¿Y se quedó con nosotros hasta la madrugada?

¿Por qué no se separó de la hoguera?

¿Por qué respiraba un aire de tinieblas?

¿Para qué despedían sus ojos una oscuridad tan espesa?

Él acechaba a un jinete entre nosotros.

 

1962

 

 

 

Cantares de estos tiempos

 

El hombre va a las ruinas una y otra vez,

él estuvo aquí ayer y anteayer

y regresará mañana,

las ruinas lo atraen.

Él habla:

Poco a poco,

poco a poco aprenderás tantas cosas, muchas,

aprenderás a elegir en el montón de escombros

un reloj despertador y los lomos quemados de los albumes,

te acostumbrarás

a llegar por estos lados cada día,

te acostumbrarás a saber que las ruinas existen,

convivirás con este pensamiento.

 

A veces da la impresión y esto es necesario:

a veces da la impresión que lo aprendiste todo,

y hablas ahora sin esfuerzo

en la calle con un niño desconocido

y lo explicas todo. Esto también es necesario.

 

El hombre regresa a las ruinas,

cuando desea amar otra vez,

cuando da cuerda a su despertador.

 

A las personas normales jamás nos pasaría por la cabeza, que uno pueda volver a casa y hallar ruinas donde estaba el hogar: No podemos imaginar que sea posible perder los brazos y las piernas en un accidente del tren o del tranvía: Nos enteramos de todo esto… ¡Gracias a Dios!… a través de penosos rumores, pero es este el porcentaje convenido de infelicidad, esta es la rosa  de las desgracias.

 

El hombre llega a las ruinas otra vez,

por largo tiempo escarba con un palo entre

los mohosos cortinajes y los escombros,

se inclina, se levanta y mira.

 

Alguien construye las casas,

alguien las destruirá, alguien las levantará otra vez, la profusión de ciudades a todos nos infunde optimismo. El hombre de entre las ruinas alzó algo y se quedó contemplando. Seres así no tienen la costumbre de llorar. Inclusive convidados… gracias a Dios, a las casas de sus conocidos, miran las fotos de los álbumes y dicen con reproche: “En los tiempos que corren, no vale la pena guardar fotografías”

 

Se pueden levantar muchas edificaciones que serán destruidas igualmente y erigirlas de nuevo.

 

Nada hay más terrible que las ruinas del corazón,

nada hay más sobrecogedor que las ruinas,

sobre las que cae la lluvia y al lado de las que pasan

los automóviles último modelo,

por las que deambulan como fantasmas

personas con el corazón destrozado y niños con boinas,

no hay nada más terrible que las ruinas

que dejan de parecer una metáfora

y son lo que alguna vez fueron:

la casa.

 

1961

 

 

 

 

 La estrella de Navidad  

 

En una época fría, en un lugar más acostumbrado al calor sofocante

que al frío, a la llanura más que a la montaña,

en una gruta nació el niño para salvar al mundo;

el viento soplaba en el desierto como es frecuente en invierno.

Todo le parecía enorme al niño: los pechos de la madre, el vaho amarillo

que salía de las narices del buey, los reyes magos: Melchor, Gaspar y

Baltasar; los regalos que llevaban.

El niño era apenas un punto lo mismo que la tierra.

Atentamente, sin parpadear, atravesando las nubes escasas,

sobre el niño del pesebre, desde muy lejos

desde las profundidades del universo, desde su otro extremo,

una estrella contemplaba la gruta. Esta era la mirada del Padre.

 

24 de diciembre de 1987

 

 

 

 

Traducción de Rubén Darío Flórez Arcila

 

 

 

 

 

 

 

 

Vera Pavlova

(Moscú, 1963)

 

 

 

 

 

(зимой – животное)

 

зимой – животное
весной – растение
летом – насекомое
осенью – птица
все остальное время я женщина

 

 

 

(En el invierno un animal)

 

En el invierno- un animal

En la primavera- una planta

En el otoño- un ave

El resto del tiempo soy una mujer

 

 

 

 

(Глаза мои)

 

Глаза мои

почему вы грустные

я же веселая

слова мои

почему вы грубые

я же нежная

дела мои

почему вы глупи

я же умная

друзья мои

почему вы мертвые

я же сильная

 

 

 

 

(Ojos míos)

 

Ojos míos

por qué están tristes

a pesar de que me siento alegre

palabras mías

por qué son tan ásperas

a pesar de que soy tierna

actos míos

por qué son tan estúpidos

a pesar de que soy inteligente

amigos míos

por qué están agotados

a pesar de que soy fuerte

 

 

 

 

(Юная спит так)

 

юная спит так

будто кому-то снится

взрослая спит так

будто завтра война

старая спит так

будто дастаточно притвориться

мертвой и смерть пройдет

дальней околицей сна

 

 

 

 

 

(La joven duerme así)

 

la joven duerme así

como si alguien estuviese soñándola

la mujer duerme así

como si mañana fuese a estallar una guerra

la anciana duerme así

como si bastara fingirse muerta

lo muerto y la muerte pasan

más allá del sueño

 

 

 

 

(Tак полно)

 

Tак полно

Чувствую твою плоть

во мне,

что вовсе

не чувствую твою плоть

на мне.

Или ты весь

во мне,

вещь-во-мне?

Или ты весь

вовне

и кажешься мне?

 

 

 

 

(Plena)

 

Plena

siento tu carne

tan dentro de mí,

que ya no la siento

sobre mí

en absoluto.

¿Acaso estás todo tú

dentro de mí?,

¿objeto-en-mí?

¿O estás

fuera

y sólo te imaginé?

 

 

 

 

 

Traducción de Valeria Guzmán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Andrei Rodionov

(Mytishchi, 1971)

 

 

 

Versos sobre las Pussy Riot

 

Enmascaradas, las  chicas, cantaron en el coro de la iglesia

Madre de dios, echa fuera a Putin

En casa de Nadezhda Tolokonnikova, lloró un niño

Y Dostoievsky no decidió  que él llorara

 

la iglesia fue terrible como una misa-punk

Y fueron llevadas a prisión

vestidas hermosamente como hijas del zar

nadie puede ver  lágrimas bajo las máscaras

 

aunque todos lloraron en silencio, el aullido fue  tremendo

Y sólo a lo lejos. en un muro del kremlin

Asociado a los secretos,

A los que Fedor Mijailich miraba con aprobación, Putin lloró.

 

 

 

 

 

Стихи о Pussy Riot

 

Девочки пели в масках в церковном хоре

Богородица выгони путина вон

у Надежды Толоконниковой плакал ребенок

а Достоевский не велел, чтобы плакал он

 

и храм был страшен как панк-молебен

и их тогда отвели в тюрьму

красиво одетых нежных царевен

под масками слез не видать никому

 

все плакали тихо, но вой был жуток

и лишь далеко в кирпичном кремле

причастный к тайнам, плакал путин

на что Федор Михалыч как раз положительно смотрел

 

 

 

Traducción de Indira Díaz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tayikistán

 

 

 

 

 

 

Abu Abdollah Djafar Rudakí Samarcandí

 (Rudak, Tayikistán, +940)

 

 

 

Vive felizmente con las de ojos negros

que el mundo no es nada más que viento y fábula.

Alégrate de lo que has conseguido

y no recuerdes el pasado.

Para mí aquel rizado y perfumado cabello,

para mí aquella cara de luna que es de raza de ángeles.

Afortunado es el que utiliza y obsequia,

desafortunado el que no utiliza y ni ofrenda.

Este mundo de anhelo es como el viento y la nube,

acerca el vino, ¡pase lo que pase!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Turquía

 

 

 

 

 

Ataol Behramoğlu

(Çatalca Estambul, 1942)

 

 

 

 

 

 

Lo que perdí entre las lilas

 

¡Oh, aquellas tardes de primavera tan hermosas
llenarse de gozo más allá de los sucesos
día tras día lejos del horizonte como apariencia

El olor riguroso de las lilas en este territorio
Tocaba la mandolina con la locura de la noche
Y tú, mi ninfa de las fábulas de niño
Amor de mis primeros sueños, sempiterno
Qué decoro, purifica tu ensueño

Después del arribo de un barco, un silbato
Un venerable abandono en las calles
Oh, amada y grande soledad
¿Dónde estás?

Hay algo perdido entre las lilas
No tan grácil como las viejas memorias
No habrá lugar tan hermoso ya para rancias apariencias
No, entre los dioses no.

 

Traducción de Sergio Badilla Castillo