Pulitzer Prize 1996: Jorie Graham



Pulitzer Prize 1996: Jorie Graham

Aquí la séptima entrega del Premio Pulitzer de Poesía que contiene una selección de poemas del libro ganador de este certamen, seleccionados y traducidos por David Ruano González y nuestra editora, Andrea Muriel. Se trata de una muestra representativa del trabajo de cada uno de los poetas que han ganado este galardón, uno de los más importantes en lengua inglesa, haciendo un recorrido cronológico de 1990 hasta nuestros días.

En esta ocasión presentamos una selección de poesía de Jorie Graham (New York, 1950). Es descrita por la revista Poetry como una de las más celebradas poetas de la generación de post-guerra norteamericana. Su poesía cuenta con procedimientos narrativos tanto en forma como estrategia y trata temas como filosofía, ciencia e historia. Graham suele dejar espacios en blanco para rellenar los cuales han sido recibidos favorablemente por la crítica como la manera en que la poeta presenta su incapacidad para expresar lo aún no concebible. Fue galardonada con el Premio Pulitzer en el area de Poesía en 1996 con The Dream of the Unified Field: Selected Poems 1974-1992.

Para ver las entregas pasadas, haz click aquí.

 

 

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De The end of the beauty (1987).

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LOS AMANTES

 

Ellos se han estado viendo fijamente el uno al otro desde hace mucho tiempo.

Alrededor de ellos los objetos (circa 1980).

Luego los pasillos, ventanas, un prado, el _____________ .

Ellos se han estado viendo fijamente al final de cada uno al otro desde hace

mucho tiempo.

Ella trata de recordar pero es inútil.

Ella trata lanzar fuera lo otro –Esperanza– un poco,

oh pero le cuesta tanto.

Una de dos, ellos están viniendo hacia nosotros ahora o no se están comunicando el Amor.

Alrededor de ellos objetos, minutos, No dicen rápidamente al pasar.

Aquí está, aquí, el fin de la belleza, el presente.

Lo que la vista alimentó en ella. Lo que quería surgir de algo, trepador, suculento. …

No No dice la voz localizando el corazón de esos canales.

Se corre se corre la cortina ahora.

Tú estás ahí en tu asiento, estás ahí.

Aquí está la mirada, entre ellos, rápido, el incendio.

Aquí está la mirada a flote –¿detrás de qué, querida nada?

Aquí está, aquí–

Ellos han decidido que alimentarán todo esto y así lo verán.

Ellos han decidido que quieren las sobras estrechas rodeándolos como ahora.

Ellos quieren pertenecerse, es todo lo que pueden poseerse.

La mirada, la mirada finalmente libre de cualquier búsqueda,

la prisa finalmente se desapega del apresuramiento,

algo ardiente alrededor como el polvo o un jurado.

Tú estás ahí. Ellos se realizan al hablar.

Ellos se realizan al esperar.

Una de dos, ellos están o no están, ella piensa, todavía sujetos.

Algo ardiente alrededor –deja que se decida.

Se necesitará de nosotros para formarlo (¿no es así?)   todavía sujetos.

Y el llanto incrementándose       todavía sujetos.

Como un ______________ esta mirada entre nosotros       todavía sujetos.

Si, dentro, una aterrorizada felicidad pequeña comienza,

como una idea de color,

como una idea de color que se hunde al teñir una instancia, una cosa,

como un brazo que sujeta una vela en una puerta que se quiebra,

si, oh si – desvanecida.

Escucha, esto es lo que puede atraparla ahora –la mirada–

la aullante e hiriente grieta–

y nuestras dos caras levantadas

que nada comienza (no mires hacia otro lado),

que no haya otro lugar,

que no haya otro lugar para sembrar en él,

sólo esto entre nosotros, esta mirada (¿puedes verme?), esta mirada a flote en falta,

este pequeño ángel delgado cuyo cuerpo es un tallo, libre de raíz, libre de florecimiento,

cuyo cuerpo estamos haciendo, cuyo cuerpo es un ____________

(sólo rápido, muy rápido, una conflagración)

un ángel, el último, el único que puede permanecer vivo aquí

(mientras en el corredor ellos están retirando nombres)

(mientras en el corredor los zapatos le ronronean a la grasa)

el único, realmente el único,

vivo, sí–sí–pero sin alas esto entre, sin alas–

 

Traducción por David Ruano González

 

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De Region of unlikeness (1991).

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SIN TÍTULO

 

En la ciudad que aparentemente nunca existió,

en donde el héroe muere y muere en vano,

en donde de repente parece que uno no es uno mismo

(y tú, quién eres y ¿estás ahí?)

me encontré conmigo en la ventana al fin,

el cuarto de adentro oscuro, haciéndose tarde,

el _________ de afuera oscuro, haciéndose tarde.

Me encontré a mí misma recargada en el cristal, el cuerpo debajo de mí, desnudo,

y la tardanza no tan diferente de la sombra a mi alrededor,

y nada verdadero, nada se distrajo con formas alrededor de mí.

 

Afuera, luces intermitentes, profunda oscuridad.

 

Una empresa sin luna compuesta por torres que no están ahí a simple vista.

 

Compuesta por fuentes, sí pero invisibles, ¿no?

Y de que hablamos en la muerte de__________ hace tiempo.

Y de hace tiempo.

Y de las fuentes también, ¿no? ¿No puede ser eso verdad?–

¿Te parece a ti, también, extraño, que algo murió?

¿Algo que podríamos haber llamado el gran ser ahí de la existencia,

el gigante,

aquel que era una idea equivocada pero era,

el final de la unidad como una gacela que pudiera volar dentro de ella?

Mira aquí cómo se recuesta tranquilo él no triunfó,

sus hijos los puntos de vista están muertos, ellos vienen y se van,

¿ya te olvidaste?

Y que la nieve no deberá venir a marchitarlo pronto.

Puedes sentirlos en tu piel también ahora,

la capa de tardanza y la capa de prisa,

y el recubrimiento de miedo,

y el recubrimiento de el teatro está vacío ahora, querida, no deberíamos ir,

(y luego incluso las voces perdidas),

y diferencia manteniendo el lugar en su lugar.

Recargada en la ventana en la oscuridad

cerrando mis ojos para ver aquella oscuridad,

abriendo y cerrándolos para sentirlos rozar uno contra el otro aquí adentro ahora, (sólo aquí),

la oscuridad apagada, la oscuridad abierta–

y en medio el ___________ en donde la desconfianza del significado

comienza, el succionar de proporción,

donde su voz se hace estrecha ahora para indicar el acercamiento

al final del

enunciado,

y la delgada pena llamada sinceridad nace,

y entonces la ciudad que aparentemente nunca existió,

el querer-haber-estado-realmente-ahí, de pie,

completamente de pie,

y algo más (ese algo más) comenzando a acumularse de nuevo (todo

redondo) (debajo) silbando agáchate agáchate Oh miserable esposa,

¿acaso no reconoces tu amor?

 

Traducción por Andrea Muriel

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De The end of the beauty (1987).

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THE LOVERS

 

They have been staring at each other for a long time now.

Around them the objects (circa 1980).

Then corridors, windows, a meadow, the__________.

They have been staring at the end of each other for a long

time now.

She tries to remember but is hopeless.

She tries the other one—-Hope-—casting outward a bit,

oh but it costs too much.

Either they’re coming for us now or they’re not says Love.

Around them objects, minutes, No said quickly in passing.

Here it is, here, the end of beauty, the present.

What the vista fed into. What it wants to grow out of, creeping, succulent…

No No says the voice pinpointing the heart of these narrows.

Draw draw the curtain now.

You there in your seat, you there.

Here is the glance, between them, quick, the burning.

Here is the glance afloat—-on the back of what, dear nothingness?

Here it is, here—-

They’ve decided they’ll feed everything into it and then they’ll see.

They’ve decided they want the rest tight round them now like this.

They want to be owned, it is all that can own them.

The look, the look finally free of the anything looked-for,

the hurry finally come unstuck of the hurrying,

something fiery all around like dust or a jury.

You there. They are done talking.

They are done waiting.

Either they are or they’re not, she thinks, hold still.

Something fiery all round—let it decide.

It will need us to shape it (won’t it?)       hold still.

And the cries increasingly         hold still.

Like a ________ this look between us       hold still.

If, inside, a small terrified happiness begins

like an idea of color

like an idea of color sinking to stain an instance, a thing,

like an arm holding a lit candle in a door that is parting,

if, oh if—-banish it.

Listen, this is the thing that can trap it now—-the glance-—

the howling and biting gap—-

and our two faces raised

that nothing begin (don’t look away),

that there be no elsewhere,

that there be no elsewhere to seed out into,

just this here between us, this look (can you see me?) this look afloat on want,

this long thin angel whose body is a stalk, rootfree, blossomfree,

whose body we are making, whose body is a ________,

(only quicker, much quicker, a conflageration)

an angel, the last one, the only one that can still live here

(while out in the corridor they are taking down names)

(while out in the corridor the shoes purr for the blacking)

the last one, the very last,

alive, yes—-yes—-but wingless this between, wingless-—

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De Region of unlikeness (1991).

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UNTITLED

 

In the city that apparently never was,

where the hero dies and dies to no avail,

where one is not oneself it suddenly appears

(and you, who are you and are you there?)

I found myself at the window at last,

the room inside dark, it being late,

the _______ outside dark, it being night.

Found myself leaning against the pane, the body beneath me naked,

and lateness not different from shadow around me,

and nothing true, nothing distracted into shape around me.

 

Outside, flashing lights, deep gloom.

 

A moonless enterprise consisting of towers not there to the naked eye.

 

Consisting of fountains, yes, but invisible, no?

And of what we spoke of in the dead of ___________ once long ago.

And of long ago.

And of fountains, too, no?, can’t that be true?–

Does it seem to you, too, stranger, that something died?

Something we could call the great thereness of being,

the giant,

he who was a wrong idea but was,

the end the singleness like a gazelle could fly into?

See here now how he lies at ease,

the beginning of eternity he lies at ease he did not win the day,

his children the points-of-view are dead, they come and go,

have you forgotten?

And that the snow shall not come to unbloom him soon.

Can you feel them on your skin now too,

the layer of lateness and the layer of hurry,

and the coating of fear,

and the coating of the theater’s empty now, dear, shouldn’t we ego,

(and then even the voices gone),

and difference holding the place in place.

Leaned against the window in the dark

closing my eyes to see that dark

then opening again to see that dark,

opening and shutting to feel them rub against each other in here now (only in here),

the shut dark, the open dark­–

and in between the ________ where the suspicion of meaning

begins, the suck of shapeliness,

as where this voice narrows now to indicate the nearing

of the end of

the sentence,

and the thin grief called sincerity is born,

and then the city that apparently never was,

the wanting-to-have-really-been, standing up,

standing right up,

and something else (the something else) starting to pool again (all

round) (below) hissing bend down bend down O wretched wife,

do you not recognize your love?

 

 

 

 

 

 


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