Poesía norteamericana: Terrance Hayes



Poesía norteamericana: Terrance Hayes

Presentamos, en versión de Andrea Rivas, tres poemas de Terrance Hayes (Columbia, Carolina del Sur, 1971). Poeta, profesor de escritura creativa y Master of Fine Arts por la Universidad de Pittsburgh. Su libro Lighthead (2010) mereció el National Book Award for poetry. Hayes ha sido becario de la fundación Gunggenhiem y, desde 2014, del prestigioso programa de la Fundación MacArthur. Su más reciente libro de poesía es How to Be Drawn (Penguin Books, 2015).

 

 

 

 

 

 

 

Dios es Americano

 

Sigo amando las palabras. Cuando hacemos el amor en la mañana,

con tu piel húmeda por la ducha, el día se calma.

Schadenfreude[1] debe ser la mejor manera para nombrar la cobertura

de la adultez, el azúcar glass en una camiseta blanca. Estoy

 

solo ahora en el piso de arriba arrastrado por la obsesión, por  la tinta

en mis dedos. Y a veces es un nombre difícil.

A veces es como el mundo antes de América, el parentesco

entre tontos y cazadores, los niños, el sueño aturdido

 

de madres sin estilo. Una palabra puede ser la huella impresa

en un cuadrado de cemento fresco y el glaseado de la mañana.

Tu respuesta a mi beso es tengo una cavidad. Estoy

enamorado de lo incompleto. Estoy aferrado a tus amarres.

 

Sí, tengo una buena idea de lo que es la belleza. Sobrevive

bien. Duele como un libro abierto. Hace difícil vivir.

 

 

 

 

 

Cabeza de ancla

 

Porque sin llaves y sin pistas,

porque pisoteado en pólvora

y en direcciones impresas con pezuñas,

 

De Australopithecus o el bugalú

de Adam hasta cantos de aves

y a lo que las aves bailan bugalú,

 

porque estaba esperando para hacer

libres a estas piernas, una en cada

orilla, estar cubierto de sudor,

 

mi trabajo, un estilo de ritmo

como el primer sexo, como el daño

de la muerte y la distancia

 

y la depresión, de instancias

turbadas e instrucción ciega,

de placer y carencia de lugares,

 

porque estaba fuera de tono e indiferente

y aprendiendo apoyándome,

porque era astral y estaba asfixiado

 

y empacado en un bungalow oscuro

de agobio y si no agobio,

el oscuro aburrimiento de ninguna canción,

 

me convertí en sal usada ancla

de sueño, salté por la borda

con grilletes y navegué a través

 

de mi reflejo hacia abajo

a la ruina, llamándote ahora

y luego no llamando más.

 

 

 

Cómo dibujar un círculo perfecto

 

Puedo imitar las esferas en el cuerpo de la modelo, su cabeza,

Su boca, el mentón que descansa en la curva de su codo

Pero nada me dice cómo hacer las pupilas espirales

 

De su mirada. Todo lo que el ojo ve, se inscribe en un círculo,

El mundo está conectado a un círculo: el aliento se desenvuelve desde las fosas nasales

Y cualquier amor pronto a ser abierto se convierte en una O. La forma dentro del círculo

 

Es un círculo, el huevo que cae fuera del nido que la serpiente rodea

Descansa en la mirada de la serpiente del mismo modo en que mi mirada descansa en la modelo.

En un dibujo de contorno ciego el ojo sigue al sujeto

 

Sin observar lo que la mano está haciendo. Todo está conectado

Por una línea enroscándose y cancelándose a sí misma como la forma de la serpiente

Tragando su propia cola decadente o como un pensar que intenta destruirse,

 

Un hombre rodeando un subterráneo antes de atacar a un policía.

Para dibujar los pezones de la modelo tengo que dejarme llevar.

Amo todas las partes del cuerpo. Hay tantas curvas

 

Como sortijas de matrimonio, tantos remolinos como dientes

En la boca del futuro: las perlas mudas que usa una novia para su boda,

Los ovarios dormidos como cabezas de corredores congregados en un túnel.

 

Las puertas del vagón de metro imitan una O abriendo y cerrando,

En la sangre la O mueve su hélice de defectos en espiral, sombras genéticas,

Pero no hay instrucciones para identificar a los seres queridos que se vuelven locos.

 

Cuando una mañana un hombre negro apuñala en la cara a un policía de tránsito negro

Y el policía, sangrando por el ojo, mata al agresor, nadie viajando

Hacia el metro lo capta con rapidez suficiente para dejar un testimonio en fotografía.

 

La escena debe llevarse en la lengua, debe llevarse

A las noticias al futuro donde distraerá a los ojos trabajando

Las líneas sobre el papel. Esto es lo que un dibujo de contorno ciego conjura en mí.

 

En el centro de los telares de Dios hay una O, el diablo cree que la justicia tiene forma

De cero, un casco belicoso o tambor de guerra,  un puño o cañón de pistola,

Un cañón de huevos arruinados o calaveras. Para levantar lo que sea de un campo

 

El levantador se curva como una O rota. El peso del cuerpo

Bajando hacia un hoyo puede hacer a cualquiera decir Oh: los espectadores,

La madre, los hermanos y hermanas. Oráculo empieza con O.

 

Cuando miré en mi pasado, vi al niño que no he visto en años

Hacer un mortal hacia atrás tan osado que los espectadores lo llamaron loco.

No vi una luna tan blanca como la cebolla pero vi un plato de papel

 

Sobre el cual el niño sostuvo un cuchillo de plástico y carne empapada.

Un agresor es un hombre con historia. Su madre lucha

Para cortar una cebolla preparando la cena que será servida tras el funeral.

 

La cebolla es el mejor símbolo de la O. Rebanada, un gas volátil punza

En los ojos del rebanador como un castigo nublándolo hasta que ve

Lo que alguien atrapado debajo de un párpado acuoso ve:

 

Un mundo de contornos débiles, un desenfoque en las flores que mantienen un féretro a flote.

La cebolla es punzante, su esencia infecta el aire con tristeza,

Todos los que cargan el féretro lo huelen. Los dolientes se miran,

 

Miran la ambivalencia del pastor, esperan a que las puertas sean abiertas,

Esperan a la aparición de la víctima herida de un ojo

Y sus defensores, extraños que no consideran el funeral del agresor

 

Con sosiego. Antes de aquel día, el oficial nunca había disparado su arma

En la línea del deber. Estaba hablando con un taxista

debajo de la línea del metro cuando mi primo lo rondó sosteniendo un cuchillo.

 

La herida no causó daño al cerebro aunque el globo ocular fue cercenado.

No estoy seguro de cómo un hombre sin ojo llora. En la Odisea

Agua rosa desciende del rostro con cráteres del Cíclope luego de que Odiseo

 

Conduce un leño ardiente hacia él. Cualquiera podría hacerlo. Cualquiera podría

Empezar el día con sus ojos y terminarlo ciego o muerto,

Cualquiera podría perder su cordura o su visión. Cuando enloquezco

 

Tengo miedo de despertar desnudo en las calles, tengo miedo de gritar

Cada jodida cosa que me perturba o fascina, intentaré asesinar

O hacer el amor a todos antes de que la policía me espose o asesine.

 

Aunque la bala emerge de un agujero perfecto no deja agujeros perfectos

En el cuerpo. Una herida es una celda y un portal. Sin ella la sangre corre

Sin salida. Es posible dibujar esposas usando bucles

 

Con la forma del símbolo de infinito, del latín infinitas

Que significa sin límites. El camino por el que llegas a lo que sea

Es contexto. En un contorno ciego no es posible darle al sujeto

 

Una mirada desconectada. Separado de la mano, el ojo del artista

Comienza su viaje. Podría haber sido lo mismo para el Cíclope,

Un gigante cuya cuenca despojada de ojo era tan grande que una cebolla entera

 

Podría encajar. Separado del cuerpo, el ojo empieza

Su propio viaje. El mundo cierra el círculo: las horas, las cosechas,

Cuando la parte del cuerpo que sostiene al alma es finalmente descompuesta

 

Se convierte en un círculo, un agujero que sostiene todo, defectos, células,

Vientre, partes del cuerpo que nadie puede ver. Miré a la modelo

Solté un botón en sus jeans y salió de ellos

 

Como uno podría pensar en salir de un hoyo en un valle azul, un mar. Me hallé

En la oscuridad, me hallé entrando a su cuerpo como una cáscara delicada

O suave píldora, como este pulgar mío curvándose sobre sus labios.

 

Debes mirar sin mirarte hacer el círculo perfecto.

La línea, la mente debe ser un líquido contorno ciego

Hasta que el dibujo está completo.

 

 

 

 

Nota

[1] Palabra en alemán compuesta por schaden (daño) y freude (placer); sentimiento de placer o alegría provocado por el sufrimiento o infelicidad del otro.

 

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