American Poetry: Jan Richman



All Whitman Laureates at Círculo de Poesía

The Walt Whitman Award 1994

Today at Círculo de Poesía: Jan Richman. She is a poet graduated from the NYU Graduate Creative Writing Program. In 2001 she co-edited the literary journal 6,500. In 1994 she deserved the Walt Whitman Prize for her book Because the Brain Can Be Talked Into Anything.

Spanish versions by Adalberto García López

Presentamos la poesái de Jan Richman. Poeta graduada del NYU Graduate Creative Writing Program. En 2001 coeditó el periódico literario 6,500. En 1994 fue distinguida con el premio Walt Whitman por su libro Because the Brain Can Be Talked Into Anything. La traducción al español es de Adalberto García López

 

 

 

 

 

 

 

Don’t move. Don’t move at all. Let me do this.
Tomorrow you can wheel your bones along the edge
of time’s illustrious curves. Next week you can make
your deliveries, manhandle your offerings, perform
your acts of contrition. Mold your vessel. Drop
your footsteps like fireflies into the void.

But now, notice your torso in flames.
The sunlight from the east rises at your thighs and cuts
the eyes from your face. Your legs lie like shadows
on the bottom of a forest, keeping their collected
secrets, burying their swollen names. I’ll touch
your legs. Don’t move. I’ll slide up your skin
like a slow boat fights an iron current.
I’ll navigate toward light, my fingertips burning
in the new world, and capsize
in the hottest part of you.

Can you hold the sunken treasure – garlands of rubies
choking your worded thoughts? Can you hold up?
Can you fight? Can you fight the urge to run?

 

 

 

 

No te muevas. No te muevas en absoluto. Déjame hacer esto.

Mañana puedes girar tus huesos a lo largo del borde

de las curvas ilusorias del tiempo. La semana próxima puedes realizar

tus entregas, estropear tus ofertas, llevar a cabo

tus actuaciones de remordimiento. Moldea tu navío. Arroja

tus pasos como luciérnagas en el vacío.

 

Pero ahora, percátate de tu torso en llamas.

La luz del sol de este se posa en tus muslos y corta

los ojos de tu rostro. Tus piernas descansan como sombras

en el fondo de un bosque, conservando su colección

de secretos, enterrando sus henchidos nombres. Tocaré

tus piernas. No te muevas. Me deslizaré por tu piel

como un lento bote lucha contra una corriente de hierro.

Navegaré hacia la luz, la yema de mis dedos arde

en el nuevo mundo, y se lanzan

en la parte más caliente de ti.

 

¿Puedes mantener el tesoro hundido –guirnaldas de rubíes-

estrangulando tus pensamientos en voz alta? ¿Puedes aguantar?

¿Puedes luchar? ¿Puedes luchar contra el impulso de correr?