Fernando Valverde en Puebla y CDMX



Círculo de Poesía y Valparaíso México invitan a las lecturas del poeta Fernando Valverde (Granada, 1980), quien estará leyendo su poesía en Puebla dentro del marco del XVI Congreso de Poesía y Poética, así como en la Ciudad de México dentro del marco del Festival de Poesía DiVerso. A continuación dos poemas de Babel (2016), recién publicado como parte de la Nueva Biblioteca Hispánica de Valparaíso México. Además de un video de una lectura suyda en el Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de México, 2014.

 

 

 

 

 

 

 

El daño

 

Lo supimos después,

sin tiempo para nada.

 

Porque tal vez la vida nos dio todo al principio

y seguimos buscando

un camino que lleve a ese lugar,

un puñado de polvo

que guarde el equilibrio suficiente

para no convertirse

en aire o en montaña.

 

Porque tal vez la vida no nos perteneció

y se fue consumiendo

como todas las cosas que hemos creído nuestras

y son parte del daño

que dibuja las líneas de la historia

derribando ciudades con sus muros.

 

Y de haberlo sabido

habríamos juntado nuestras manos

o mirado a otra parte.

 

Y de haberlo sabido,

habríamos mordido nuestros labios

sangrando en el amor

para dejar visibles las heridas,

o habríamos rezado,

o renunciado a todo para quedarnos quietos

y no cruzar los días que agonizan.

 

Es todo tan inmenso que no cabe en el llanto

y el dolor nos observa desde fuera.

 

Lo supimos después,

no hay nostalgia más grande que aquella del futuro.

 

 

 

Un lobo

 

Dentro de este poema pasa un lobo

que deja sus pisadas en la nieve.

 

Sigiloso y hambriento,

recorre una ciudad

que miró confiada hacia el futuro.

 

Hoy han bajado todas las persianas.

 

Es tarde,

trato de no hacer ruido

y que avancen los versos como pasan los días

para que el lobo escoja

un camino que lleve a otro lugar,

una presa más débil.

 

Pero en este poema espera un lobo

que ha venido a buscarme.

Aunque intente estar quieto y no hacer ruido

salta por las palabras un recuerdo

que me arranca un aullido y me devora.