Apuntes para una literatura ancilar: una relectura de un poema náhuatl de Nezahualcóyotl



Presentamos una nueva entrega de Apuntes para una literatura ancilar. Mario Bojórquez nos acerca con detenimiento y profundidad a las variaciones que la traducción al español de un poema de Nezahualcóyotl ha sufrido a lo largo de los años con sus dos traductores: don Ángel María Garibay y don Miguel León-Portilla.

 

 

 

 

Apuntes para una literatura ancilar: una relectura de un poema náhuatl de Nezahualcóyotl

 

Hay poemas que nos acompañan en la vida como si de una de las oraciones más íntimas y más consoladoras se tratara, eso me pasa con el famoso poema de Nezahualcóyotl conocido de varios modos con títulos cambiantes y aun con versiones distintas de los mismos traductores, don Ángel María Garibay le llama “Vida de Ilusión” cuando lo incluye sin atribución en Poesía Indígena de la Altiplanicie que data de 1940 (UNAM), en Historia de la literatura náhuatl de 1953-1954 (Porrúa), hace una variación significativa transformando “piedras finas” por “esmeralda”, en Literatura de los aztecas de 1966 (Joaquín Mortiz) ya le llama “Vida Falaz” en una nueva versión donde de “esmeralda” pasará a “jade”, en esta ya confirmando la atribución a Nezahualcóyotl.

La historia del poema con don Miguel León-Portilla comienza cuando lo recupera en Los antiguos mexicanos de 1961 (FCE) sin el primer verso y con una pequeña variación pero ya muy cercana a la que conoceremos como la versión canónica que se incluye en Trece poetas del mundo azteca de 1967 (UNAM) y que se repite en Quince poetas del mundo náhuatl de 1993 (Diana): “Yo Nezahualcóyotl lo pregunto”, que en el Ómnibus de Poesía de Gabriel Zaid de 1971 (SigloXXI), volverá con el mismo título, pero que en Literatura del México Antiguo de 1978 (Ayacucho) aparecerá ahora con el título “YO LO PREGUNTO”, también tenemos una nueva versión en La tinta negra y roja de 2009 (ERA) donde se modifica el título “AUNQUE SEA DE JADE”, acusa además otra pequeña variación trasladando la palabra se “quiebra” por se “parte”, esta versión será recogida en la Antología General de la Poesía Mexicana y aun en la Antología Esencial de la Poesía Mexicana de Juan Domingo Argüelles de 2012 y 2017 (Océano), finalmente, en el volumen II del tomo 1 de los Cantares Mexicanos de 2011 (UNAM), aparece sin el lirismo que tuvo en las versiones anteriores, separado en dos estrofas, incluyendo dos versos que nunca habían sido mencionados hasta esta edición y que al parecer será la definitiva, atendiendo al manuscrito original. Ese ha sido el peregrinar en términos generales del famoso poema. Coloco aquí estas versiones para que el lector curioso pueda seguirlas.

“Con toda intención prescindo en esta nota introductoria de la cuestión de los autores de estos poemas. Es desde luego secundaria en un libro de divulgación como éste, y además, muy difícil y quizá insoluble.

En algunos lugares del ms. de la Biblioteca se indican nombres propios al principio del poema, pero fuera de la época postcortesiana, de los cuales aquí no trato, no tenemos certeza de que sean los autores aquellos a quienes se atribuyen. Muchas veces el poema habla del sujeto nombrado al principio de suerte que ‘canto de Nezahualcoyótl’ por ejemplo, más que escrito por Nezahualcóyotl, ha de entenderse acerca de… Y así en lo demás.” Poesía Indígena de la Altiplanicie 1940 (UNAM).

 

VIDA DE ILUSIÓN

 

¿Acaso es verdad que se vive en la tierra?

¿Acaso para siempre en la tierra? ¡Sólo un breve instante aquí!

 

Hasta las piedras finas se resquebrajan,

hasta el oro se destroza, hasta las plumas preciosas se desgarran.

 

¿Acaso para siempre en la tierra? ¡Sólo un breve instante aquí!

 

“Notas: Cant. Mex. f. 17, lin. 16-19. Pertenece a una sección en que se recogen “cantos de los palacios de México, Acolhuacan, Tlalhuacpan, con que se deleitan los reyes (inic imelelquizaya tlatoque: f. 16 vt.)”. Se pone en labios de Nezahualcóyotl: “lo digo yo, Nezahualcóyotl (niquittoa ni Neza)”. No se puede decir si es o no del famoso rey.”

“Algunos de estos cantos se ponen en labios del rey de Tezcoco por ficción poética acaso.” Ángel María Garibay, Historia de la literatura náhuatl de 1954-1954 (Porrúa).

En esta otra selección aparece una versión de Ángel María Garibay donde cambia “piedras finas” por “esmeralda”:

 

¿Es acaso verdad que se vive en la tierra?

¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!

Si es esmeralda se rompe,

o si oro, se quiebra,

o si plumaje de quetzal, se rasga.

¡No para siempre en la tierra: tan sólo un breve instante!

 

La tercera propuesta de Ángel María Garibay es al mismo tiempo un homenaje al trabajo de la traducción: “He publicado la mayor parte de estos textos en otras de mis producciones. En ésta he revisado la versión y, a veces hecho, de nuevo. Lo cual no es signo de infidelidad. Muchos textos pueden traducirse de muchos modos. Según el fin. ¿Han acabado las versiones de Horacio, o las traducciones de los Salmos, para solamente dar dos ejemplos? El que es cuerdo sabe que no se puede dar en ninguna versión todo el contenido del original. Por eso ensayas varias, para captar la belleza, o la exactitud científica, según los fines del estudio.” Ángel María Garibay, Literatura de los aztecas de 1966 (Joaquín Mortiz).

 

VIDA FALAZ

 

¿Es verdad, es verdad que se vive en la tierra?

¡No para siempre aquí: un momento en la tierra!

Si es jade, se hace astillas,

si es oro, se destruye;

si es un plumaje de quetzal, se rasga.

¡no para siempre aquí: un momento en la tierra!

 

Cant. Mex., f. 17r. De Nezahualcóyotl. La misma época.

Don Miguel León-Portilla nos ofrece en Los antiguos mexicanos de 1961 (FCE) una primera versión del poema atribuyéndolo con toda seguridad a Nezahualcóyotl, aparece al igual que en las versiones de Ángel María Garibay sin el verso famoso y la identificación del autor: “Yo Nezahualcóyotl lo pregunto”:

 

¿Acaso de verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.

Aunque sea jade se quiebra,

aunque sea oro se rompe,

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra,

no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.

 

Para Trece poetas del mundo azteca de 1967 (UNAM) y que se repite en Quince poetas del mundo náhuatl de 1993 (Diana), tendremos la versión más conocida y citada y recordada de memoria por muchos, así suena y se le lee la clásica traducción ya con sus palabras que se han refinado (se vive con raíz) y aun la formación estrófica y su correcta ortografía:

 

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

aunque sea oro se rompe,

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

 

En Literatura del México Antiguo de 1978 (Ayacucho) aparecerá ahora con el título “YO LO PREGUNTO, también agrega como corrección la coma después de ‘Yo’ lo cual agrega dramatismo a la enunciación:

 

YO LO PREGUNTO

 

Yo, Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

aunque sea oro se rompe,

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

 

Este hermoso poema, después de haber alcanzado su fijación inequívoca, volverá a ser alterado en La tinta negra y roja de 2009 (ERA) donde volverá con un nuevo título y el cambio de la palabra ‘quiebra’ por ‘parte’, aquí también se retira la coma que ya se había logrado fijar, en Ayacucho. La búsqueda de la belleza o la precisión científica, nos decía don Ángel María Garibay, nos lleva sin infidelidad a intentar nuevas versiones para quizá alcanzar así otras zonas de interpretación de un mismo texto, o bien, con el interés de precisar científicamente otro fin.

 

AUNQUE SEA DE JADE

 

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se parte,

aunque sea oro se rompe,

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

 

El poema ha sido atribuido ya a Nezahualcóyotl, más allá de las dubitaciones de Ángel María Garibay quien al principio no confirmaba la autoría, ni de éste ni de otros autores; para la versión de los Cantares mexicanos, Volumen II, tomo 1 (2011), que prepara Miguel León Portilla para la UNAM, el poema conocido está separado en dos partes, una marcada como 266 y la marcada con el número 267, en la primera aparece la pregunta y el nombre, en la segunda ya comienza con las afirmaciones: “No para siempre en la tierra…” como si de dos poemas distintos se tratara o si acaso dos estrofas de un poema más grande que incluyera este apartado. Don Miguel León-Portilla anota al respecto del tema de la autoría (161): “Aparece aquí Nezahualcóyotl hablando en primera persona. Se ha discutido si esta es una mera ficción poética o sí se trata realmente de una composición del sabio señor de Tezcoco.” El documento marcado como el número romano XX, incluye diversos materiales, en algunos de los cuales habla Nezahualcóyotl, en otros alguien habla con él, el titulo del apartado es Aquí empiezan los cantos que se llaman llanos que se entonaban en los palacios de México, Acolhuacan y Tlalhuacpan para dar contento a los señores. Don Miguel anota que al menos una parte de estos fragmentos puede tratarse de diálogos para una posible representación (157). La nueva versión que aparece en los Cantares Mexicanos, es algo menos intensa que la alcanzada previamente por don Miguel y que de algún modo pertenece ya al imaginario cultural, la mencionada previamente: “Yo, Nezahualcóyotl lo pregunto…”, “niquitoa o Nineçahualcoyotl huia…” la cual es mucho más poderosa en términos poéticos, profundidad enunciativa, hay un yo implícito, dice ser el Yo de Nezahualcóyotl el que se hace la pregunta, etc.; sin embargo, también nos da claves de por qué el primer verso no aparece sino hasta las versiones más modernas de León-Portilla y nunca en las versiones de Garibay, aunque claro, también la pregunta pertenece a la estrofa o apartado precedente  y esa siempre fue incluida en las versiones tanto de Garibay como en las de León-Portilla, este texto nos acerca los dos versos hasta ahora desconocidos de la estrofa precedente y otros rasgos de una pureza filológica invaluable como la palabra ‘etcétera’, pongo aquí también su original en náhuatl:

 

266

 

Tiazque

yehua xonahuiacan

niquittoa o Nineçahualcoyotl huia

cuix oc nelli nemohua o a in tlalticpac y hui ohuaye.

 

 

267

 

Annochipa tlalticpac

çan achica ye nican ohuaye ohuaye,

Tel ca chalchihuitl no xamani

no teocuitlatl in tlapani oo

quetzalli poztequi yahui ohuaye,

annochipa tlalticpac

çan achica ye nican ohuaya etcetera.

 

 

266

 

Nos iremos

alegraos,

lo digo yo Nezahualcóyotl.

¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

 

 

267

 

No para siempre en la tierra,

sólo un poco aquí.

Aunque sea jade se quiebra,

aunque sea metal precioso se hace pedazos,

la pluma preciosa se rasga.

No para siempre en la tierra,

sólo un poco aquí.

 

En el uso de las dos estrofas como una, los traductores han discriminado los versos “Nos iremos / Alegraos,” tomando sólo los dos últimos, como título el primero de estos dos y como inicio del poema el segundo, he pensado que quizá esos dos primeros versos omitidos pudieran incluirse como un título quedando así:

 

NOS IREMOS, ALEGRAOS

 

Yo, Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

aunque sea oro se rompe,

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

 

La relectura es un ejercicio que nos puede ofrecer una segunda vista sobre lo ya conocido, cuando se trata de materiales vinculados a la traducción, especialmente de poesía, la dimensión de un solo verso pude cambiar el sentido de lo que habíamos percibido en un primer acercamiento, seguramente algunos poemas fueron construidos con una materia proteica que excede nuestras capacidades de toscos versificadores imitativos, quizá es algo que se corresponda con aquel territorio inaccesible y oculto al que luego le damos el brillante nombre de Poesía.

 

Mario Bojórquez