Notas sobre Trilce



El poeta peruano Víctor Coral (1968) vuelve sobre Trilce a propósito de una nota de Mario Montalbetti en la que leemos: “Es tan experimental que hasta ahora nadie sabe de qué va ese libro. Es una especie de hueco negro de la poesía peruana, o de la poesía universal”. Coral  ha publicado los poemarios Luz de Limbo (2001, 2005), Cielo estrellado (2004), Parabellum(2008), Poseía (2011) y tvpr (2015). Ha colaborado en revistas como Periódico de Poesía (UNAM), Letras Libres, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Luvina, entre otras. Ha ejercido el periodismo cultural en los diarios El Comercio y La República.

 

 

 

 

 

ALGUNAS IMPRESIONES Y EXPRESIONES SOBRE “TRILCE” Y LA EXPERIMENTACIÓN POÉTICA

 

 

 

En el alba del siglo XX hispanoamericano, surge en el norte del Perú –cantera de poetas de gran talla, como Marco Martos, José Watanabe y Juan Ramírez Ruiz— la poesía de César Vallejo, venido acaso para iluminar una tradición poética anquilosada, poco iluminada.

Pero, ¿qué pasa? Apenas en 1922 (fecha que como todos sabemos es clave para la creación literaria a nivel mundial), Vallejo da a conocer a Lima y al mundo un librito que es como uno de esos meteoritos que se incrustan en la tierra y nunca se saben de qué material están hechos, cómo es que llegaron a tomar esa forma y qué significado tienen.

En el alba ya trasegada de este milenio, un poeta clave dentro de la tradición peruana reciente, Mario Montalbetti, en una entrevista concedida a la revista Arte Zeta, afirma lo siguiente de Trilce, nuestro inconcebible meteorito:

Es tan experimental que hasta ahora nadie sabe de qué va ese libro. Es una especie de hueco negro de la poesía peruana, o de la poesía universal. Decimos ‘fíjate esta palabra, fíjate este giro’, pero todavía no encuentro nadie que haya dicho algo realmente inteligente sobre todo el libro. Eso quiere decir que el libro está todavía por delante de nosotros, que hace cosas que el instrumental técnico y teórico que tenemos no sirva para analizarlo.

Exactamente lo que diría un geólogo, un astrofísico de un meteorito de material extraño que hubiéramos hallado. Muy bien, basta con la metáfora del cuerpo celeste, que resulta muy fácil, y solo lo difícil es estimulante, sentenciaba el maestro Lezama Lima. ¿Podemos decir algo “inteligente” o por lo menos novedoso de Trilce?

Un agujero negro poético / máquina de sonido

 

Más que un hueco negro, el libro me parece un agujero negro poético; es decir, un punto donde la gravedad poética es tan fuerte que absorbe toda capacidad de lectura e interpretación, entendidos estos como débiles luces que quisieran iluminar algo que los fulmina. En realidad sería el primero, pero no el único agujero negro poético de la tradición poética hispanoamericana (estoy pensando ahora en algún libro de Girondo, de Herrera y Reisig, de Pablo de Rokha, de Jorge Cuesta, de Marosa di Giorgio…)

Pero hay más. Este no destilar su verdad con respecto a la magia alquímica del verbo trilceano es en realidad su mayor virtud. Su corazón central que no comercia con palabras (Borges) y aquello que le permite la mayor vigencia posible, mientras que libros mucho más recientes empiezan a envejecer y a incomodarnos con sus modismos de abuela y aldea.

Si bien Trilce nació aún bajo la mirada soberbia e ilusa del alba de un siglo sobrevalorado, su trayectoria prueba año a año que trasciende plenamente ese siglo y los que vengan. Pues su valor no está en sus versos (en realidad, ni decididamente versolibristas, ni totalmente de medida convencional), tampoco en sus fascinantes experimentaciones lingüísticas, y ni siquiera en sus giros, tropos o neologismo exitosos, no.

Estimo que Trilce seguirá siendo ese objeto de fascinación y deseo que es, siempre que el lector (¡y con más frecuencia el crítico!) yerren la forma de aproximarse a ese agujero negro: con luces, microscopios, telescopios y demás instrumental, como dice Montalbetti.

El libro es básicamente una máquina de sonido, sí leída en voz alta y con las modulaciones del caso. Solo así va soltando sus jugos de comprensión metarracional; esas sus raras canciones de muerte y responso y celebración a un alba que se muere mientras él, el libro y el poeta, siempreviven.