Poesía peruana: Teresa Orbegoso



Leemos poesía peruana en un panorama que construye Osman Alzawihiri. Leemos ahora a Teresa Orbegoso (Lima, 1976). Es poeta e investigadora social. Licenciada en Periodismo y Master en Escritura Creativa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina). Publicó los libros de poesía Yana wayra (Lima, Urbano Marginal, 2011), Mestiza (Buenos Aires, Ediciones del Dock, 2012), La mujer de la bestia (Maldonado, Trópico Sur, 2014), Yuyachkani junto a la artista plástico Zenaida Cajahuaringa (Lima, La Purita Carne, 2015), Perú (Buenos Aires, Buenos Aires Poetry, 2016), Comas (Buenos Aires, Añosluz, 2018) y Abro el miedo (Lima, Hanan Harawi Editores, 2019). Este último libro fue nominado el 2019 al premio “Luces” del diario “El Comercio” en la categoría “mejor poemario” en su país. Este 2021 fue reeditado en Argentina por Las furias editora. El libro Perú ha sido reeditado en Perú y Guatemala. 

 

 

 

 
“…las glaciaciones existen, las glaciaciones existen,
el hielo del océano Ártico y el hielo del martín pescador;
las cigarras existen; chicoria, cromo
 
y el iris amarillo-cromo, el azul; el oxígeno sobre todo; existentambién los témpanos del océano Ártico, el oso polar existe, marcado como una piel
con número de identidad existe, condenado a su vida; y la zambullida mínimadel martín pescador en los arroyos
 
de marzo azules de hielo existe, si existen los arroyos; si el oxígeno en losarroyos existe, el oxígeno
sobre todo; existe sobre todo donde existe el sonido i de las cigarras, sobretodo donde existe el cielo de la chicoria como azul turquesa diluido
en agua, el sol amarillo-cromo, el oxígeno sobre todo; claro queexistirá, claro
que existiremos, el oxígeno que respiramos existe, adonis, lantana existen, y el interior celestial del lago; una ensenada encerrada
con unos pocos juncos existirá, un ibis existe,
y los movimientos de la mente insuflados en las nubes
existen como remolinos de oxígeno en lo más hondo de la Estigia
 
y dentro del paisaje de la sabiduría la luz glacial, el hielo idéntico a la luz,y en lo más hondo de la luz glacial la nada, viva, intensa,
como tu mirada a través de la lluvia; esta fina lluvia persistente que estiliza la vida, donde como un gesto las catorce retículas del cristal existen, los siete
sistemas cristalinos, tu mirada como en la mía,

 
e Ícaro, Ícaro desamparado existe;
 
Ícaro envuelto en las alas de cera derretidas existe, Ícaro pálidocomo un cadáver
vestido de civil existe, Ícaro en lo más bajo donde las palomas existen; lossoñadores, las muñecas existen; el cabello de los soñadores con los mechonesdel cáncer arrancados, la piel de las muñecas sujeta con alfileres, el hupe delos misterios; y las sonrisas existen, los hijos de Ícaro blancos como corderos
a través de la luz gris, claro que existirán, claro que existiremos, y eloxígeno sobre el crucifijo del oxígeno; como escarcha existiremos, como vientoexistiremos
como el iris del arcoíris en las resplandecientes excrecencias de la hierba del rocío,hierbas de la tundra; como pequeños existiremos, tan pequeños como un poco de polen enla turba, como un poco de virus en los huesos, tal vez como peste de agua, tal vez como unpoco de trébol, arveja, un poco de camomila expulsada al paraíso de nuevo perdido; perola oscuridad
es blanca, dicen los niños, la oscuridad del paraíso es blanca…”
 

Alfabeto Inger Christensen

 

 

 

 

Abro el miedo. Mi cáncer escucha el silencio de mis órganos. Los hilos negros de la calma. Pregunto a mi cáncer. A ese Dios melancólico   y persistente que me taladra. La espera de su respuesta me deja ver que las cosas no pesan. Ánimo. Crema de cúrcuma y agua de repollo para el dolor. Todos se van y yo me quedo. En mi cuarto atiende una enfermera migrante. Mi cáncer sigue escuchando atentamente el silencio de mis órganos. La enfermera escribe en su cuaderno: cuerpo mojado, leche de madre, da laespalda. Mi cáncer me mira a la distancia. Sonríe y sigue su camino hacia la ciudad de las enfermedades. Las batas blancas y las ambulancias transportan el sonido de la libélula. La ciudad de lasenfermedades contiene al amor de madre y su violencia. Junto a mi cama, en un frasco de vidrio, el lloro de los virtuosos y de los piadosos. Las cosas se terminan como nosotros. A lo lejos, la caja de inyecciones como un juguete extraviado.

 

 
El cáncer del corazón se calla y descansa. Una cultura sumergida. Un cáncer inventado. El que viene de otro cáncer. El primero. El último. El que existe. El que todavía. El que estás incubando. El queestás escribiendo. El que aún no se nombra. El cáncer de todos los cánceres. El del esfuerzo humano. El del silencio. Encuentra mi cuerpo. Toma un órgano que toma otros órganos. Sostiene mi pulmón. Lo mece con sus brazos incompletos.

 
Inger, ¿sabías que los quipus existen?

 
los quipus existen
son marcas silenciosas
sosteniendo los órganos de una cultura sumergida el mono titi y el hombre de Chivateros
las gardenias existen girasoles Gianuzzi

 
y el hostal el ají amarillo
sobre todas las cosas existen también los totorales de Huanchaco
las tortugas gigantes de Galápagos existen únicas durmientes y aburridas en una isla de únicos durmientes y aburridos existen longevidad evolutiva
y los muñecos piratas de peluche de King Kong de Polvos Azules
de Polvos Rosados de Polvos Morados existe si existen los Polvos Azules si el ají amarillo en PolvosAzules existe el ají amarillo
sobre todas las cosas existe sobre todas las cosas donde existe el hambre de los ricos sobre todas las cosasdonde existe la justicia
de los indios como paz como rabia como paz molida en el batán milenario el mate-Gianuzzi el ají amarillo
sobre todas las cosas por supuesto que existirá por supuesto que existiremos el ají amarillo que comemos existe Pachacamac Paracas existen y la Biblioteca de Babel de Borges
junto al Axolotel de Cortázar Garabombo el invisible escondido tras su miseria con muchos otros existirá   Ino Moxo existe
y la muñeca Chancay como el color anaranjado del ají amarillo
y tallada en la piedra de los doce ángulos la lágrima de la última princesa inca la rana semejante a la soga y en lo más suave
de la soga la dulzura plegada vieja
como mis orejas por entre la lengua húmeda de mi esposo esta belleza desenfocada trinitaria que envuelve a los recién nacidos donde come un caníbal que ha perdido la memoria existen los miles de ismos destruidos tu hocico salivoso como mis pies
y Túpac Amaru Túpac Amaru descuartizado existe

 

Túpac Amaru amarrado a su camisa de fuerza Existe Túpac Amaru lloroso como un niño existe Túpac Amaru sentado sobre el río Canta
donde la muerte lava la ropa y los zapatos de los muertos
los héroes las víctimas existen los uniformes de los héroes junto a los clítoris cortados de las niñas de Emberá
las mujeres esterilizadas del Fujimorismo
las paredes de madera de una fabela y los besos
existen los seguidores de Túpac Amaru mestizos como el oído
del que sabe escuchar todos los sonidos por supuesto que existirán por supuesto que existiremos y el ajíamarillo bajo el cuchillo del ají amarillo como el disco de Newton existiremos como aurora borealexistiremos como el ruido de las finas gotas de agua
de mi lavadero malogrado del viento en las raíces del ciprés octogenario
existiremos
como las sillas voladoras empolvadas del juego mecánico de un parque,
como la tuberculosis de María que no se pudo curar quizá como el nombre raro de Chivi
quizá como la hoja de la espinaca acelga unos granos de café prensados en el viejo mundo pero el huevo
es la gallina decía mi abuela el huevo del viejo mundo es la gallina pero no la gallina torpe de la que hablaba Lispector
si es que existe Lispector gallina es gallina dice mi abuela el huevo es la gallina pero no
la gallina verde que pintó el artesano de Ayacucho
cuando todas las cosas eran de barro y tenían ojos tan gallinas en su origen
el huevo es más gallina los nidos desaparecen cuando lo mira el perro

 

 

El cáncer del ir a buscar. El de las manos llenas. Es mi madre. Es mi padre. Es un tubérculo en mi ovario derecho, en mi ovario izquierdo. Un cometa incrustado en mis ojos como un vidrio universal.
 

 

Mi cáncer dice:
Busca entre la canasta de los huevos de la gallina y escucha este mensaje: levántate de esa cama, esa jaula de tela. Mira a los ojos a tu esposo, el que sigue contigo y deja que todas las cosas buenas que están dentro de ti pasen a sus ojos. Dile al oído: yo soy tu familia. Deja de tener miedo pena angustia. Cree: hay suficiente. Ten por primera vez en tu vida: paz. Escucha lo que existe.

 

 

 

El cáncer del fracaso de la lengua. El de la tela sin fin. El que no sabe traer el mundo. Extinción. Dentro del ajedrez de la naturaleza donde todos somos peones de lo mismo.