Poesía peruana: Martín Zúñiga Chávez

Leemos poesía peruana. Leemos algunos textos de Martín Zúñiga Chávez (Cusco, 1983). Es Poeta y catedrático. Publicó Panorama de las casas y lo inflamable (2022), No siga ese pájaro (2017), Gavia (2009), Pequeño estudio sobre la muerte (2010), Cover (2011), entre otros títulos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia natural

a Eduardo, el cetrero

 

hablando de los animales

que llenaron el arca te pregunto

qué habrá sido del hipogrifo

esas cuarenta noches,

dónde habrá andado.

las creaturas del agua sobrevivieron.

todas las ballenas se multiplicaron.

las tortugas los sapos y los bagres

también, el infierno es por ello la sed

pero ¿las criaturas de la tierra?

el diluvio es el castigo para quienes

abandonaron el agua

tal vez más para cuantos se atrevieron

a surcar el aire: el cielo está

destinado para los dioses.

¿qué habrá sido de la quimera

que vuela y que camina,

qué de la esfinge que como todos

los gatos le tiene pavor al agua?

y luego conversábamos de otra cosa.​​ 

 

 

 

 

 

 

 

He perdido el equilibrio

 

He perdido el equilibrio

recuerdo haberlo dejado guardado en una caja

debajo de la cama tenía sus dedos completos

sus alambres para sonreír bien aceitados

recuerdo haberle dicho no va a pasar nada

no tengas miedo

cuanto suena en la oscuridad también suena

si dejamos la luz abierta

he perdido el equilibrio

como quien se deja olvidada la nariz

cuando entra a la calle

como esos siete segundos incómodos

en que te es difícil dar con el nombre

de la zanahoria y tienes que señalarle

al tendero con el dedo

o dar con el nombre de tu padre

y no puedes señalar ya nada

el equilibrio debe estar asustado

lo conozco al pobre

hemos vivido mucho tiempo juntos

un día me decidí y me paré en dos pies

debe haberse agazapado en una cuneta

mientras ve la velocidad de los autos

siempre le sedujo la velocidad

se escribían largas cartas al principio

luego se dejaban mensajes de texto

a veces me pedía prestado un poco de tiempo

para asomarse a la ventana e ir a verla

he perdido el equilibrio

por eso trato de no moverme mucho

estoy al pie de un árbol

siento todo el vértigo de la rotación del planeta

al respirar no observo que el deseo desaparezca

aspiro y la cesación se incendia

expiro y la renuncia se incendia

buscaré mejor debajo de la cama.

 

 

 

 

 

 

 

País abierto

a Alarico, todista

 

mi país es tan pequeño que si me levanto

por el lado izquierdo de la cama

ya soy un extranjero. mi país​​ 

no tiene más que una estación solo de salida​​ 

de buses. en mi país cuando trajeron​​ 

un cristo crucificado para la única iglesia

tuvieron que cortarle un brazo para

que entrara. en mi país los días

duran la mitad. y la gente tiene

herramientas que a la vez son una taza

un taladro una espada un tambor una silla.

para que la comida dure el doble

comemos frente a los espejos.

ahora que viajo me doy cuenta

que solo se puede hacer bien el amor

en mi país. cuando vino la sequía

nadie se dio cuenta. cuando llegó

el invierno incendiamos la iglesia

y creamos al menos tres religiones más.

mi país tiene la misma cantidad

de alfabetos que de personas.

al miedo no lo conocemos pues hemos

sembrado tanto horror en el mundo,

que solo le tenemos pánico a dormir

porque en mi país nadie sabe

convertido en qué se puede despertar.

 

 

 

 

 

 

Papas y camotes

a Toño, maroquero

 

cuando cocino el sabor depende

para quien sea y que tal me caiga.

cuando cocino para mí, por ejemplo,

todo me sale feo, quemado y triste.

cuando cocino para mi madre

todo sabe a leña verde y recojo violetas

en el camino para adornar su lápida

pues como todos saben mamá no está muerta.

cuando cocino para mi padre hay mucho ajo

y pólvora y clavos y esquirlas de mercurio.

cuando cocinamos con mi hijo él dice

que todo le gusta porque el cocina más que yo.

cuando cocino para mi amor estoy distraído

y estas llagas en mis manos son de agua

helada y aceite hirviendo pues las estrellas

son difíciles de sazonar.​​ 

cuando cocino para el Hombre​​ 

al cual a pesar de todo le tengo fe​​ 

las papas saben a papas​​ 

y los camotes, a camotes.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

Martín Zúñiga Chávez (Cusco, 1983)​​ ​​ es​​ poeta y catedrático.​​ Publicó​​ Panorama de las casas y lo inflamable​​ (2022),​​ No siga ese pájaro​​ (2017),​​ Gavia​​ (2009),​​ Pequeño estudio sobre la muerte​​ (2010),​​ Cover​​ (2011), entre​​ otros títulos. Su obra ha recibido​​ importantes​​ premios en España, México y Perú.​​ Es​​ maestrando​​ en Literatura en la especialidad de Análisis del Discurso por la Universidad Nacional de San Agustín.​​ Gestiona​​ el proyecto​​ URBANOTOPIA​​ y es integrante de CARPA.​​ ​​ 

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