Miralda Marlen (Monterrey, 2000). Maestra de español y promotora cultural de Editorial Revontuli. Obtuvo el primer lugar en la categoría de poesía en el Certamen de Literatura Joven Universitaria. Fue becaria del Centro de Creación Literaria en la Casa Universitaria del Libro. Ha sido publicada en medios digitales como la revista Los Demonios y los días, Papeles de la Mancuspia y Malaquitas. También en boletines como Sol filamento y editorial Analfabeta.
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De pie
Estoy muerta de pie
bajo el filo de mis tallos se enloquece el tiempo
persiguiendo la memoria de aquella llovizna de balas.
Me he confesado frente al fuego en busca de una niñez siempre perdida
enraizada a la grieta que separa mi carne de mi recuerdo.
Pero hay memorias que se callan hasta el último suspiro.
Memorias tan pesadas como el techo de una casa
tan largas como el aullido del fantasma en el espejo
tan ásperas como el beso de una bala en el odio.
¿Por qué los peñascos del antes se aferran en desnudar el ahora?
Soy la mujer que se pierde en el reencuentro de sus manos
de pie frente a la tierra manchada de soledad
inútil amante ignorada
me volcaniza en la crueldad del suelo.
Acaricio el rompecabezas de un abismo
cada día más nuestro. Perseguida por las brasas.
Ya le he vendido mi vergüenza al cielo
y tentada por Dios
esperé callada con la esperanza de la aurora
pero la memoria sabe bien disparar en la herida
y Dios sabe esconder los ángeles en un cuarto
aquellos que no conocen de piedad
pero sí de la miseria latente en la mirada.
Estoy muerta de pie
con las estrías expuestas frente al féretro
y camino bajo el rostro de la memoria ya cansada.
Alejandra
Tú nombre adquiere forma de serpiente
de esa niña reverdeciendo un jardín en su mirada
y las púrpuras orquídeas se abren
cómo un álgido viento
que rompe las ventanas
Escrito con un nictografo
mi carne se arquea
se amolda a tus cuatro sílabas
y surcas los trazos de tus manos
cómo un cirio
levitando en mis sábanas
Me fusilas con un lengüetazo
nuestro aliento: un reguero de hormigas
fundiéndose
en la dehesa de nuestro nombre
Alejandra
Supura la sangre de tu palabra
yo descoceré cada una de mis cicatrices
para recibir el escapulario de tus dedos
cuenta por cuenta
orbitando mi vulva
Cómo un péndulo
Sostén tus ojos en la llanura de mis pechos
bebé del vino de mi angustia
por esta sed aún sin bautizo
en la eterna espera
del pálpito enloquecido de nuestro nombre
Alejandra
Desciende por los nueve infiernos
entierra mis clavículas a la alfombra
guarda tu susurro
cómo un halito de luz
suspendido en la luna escondida en mi vientre
y aspira
un puente beso entre nuestros mundos.
Raíz
1.
Madre, me arrodilló frente al agua en busca de mi reflejo
encuentro la silueta de una raíz petrificada
que lentamente perfora mis pulmones
Al borde de la raíz se encuentra una mujer colgada
sonriéndome
mientras susurra
la familia es la plaga más mortífera
2.
Remuevo con brusquedad el agua
encajo mis uñas en cada gota
no me encuentro
apenas bosquejo una hoja, tierra, raíz
3.
Soy una planta de sombra encharcada de mentiras
mis raíces se pudren en mi palabra
y mis hojas piden auxilio
Aún recuerdo tu mirada de horror
cuando te confesé mi amor hacia las mujeres
me pediste que no volviera a nombrarlo
y acudimos a la iglesia como cada 12 de diciembre
a los pies de la virgen imploré
por borrar el asco en tu mirada
4. Mis raíces me han traicionado
en la oscuridad las raíces se alumbran antorchas
enredan mi carne
y la sábana se convierte en mi sudario
Mi pecho es un atrapasueños
amamantando a una tarántula azul
que teje mi nombre
y me convierto en caníbal de lágrimas
5. Ya he migrado de piel en piel
buscando al amante
que con un beso vulperize la sombra de mi epitafio
Lo único que encontré
fue un escorpión de seda bajo piel
envenenando mi sangre con un tequiero
6. Soy la niña enamorada de su mejor amiga
Soy la cicatriz del amante que me recuerda en su orgasmo precoz
Soy la almohada que guarda la tristeza de mi madre
Soy la mujer que carga con una lápida en el pecho
Soy una planta trepadora en busca de luz que anhela olvidar sus raíces
polvo estancado
mariposa muerta
raíz ahogada
légamo que calma la sed de mi familia
encaneciendo sus manos a la pared
7. De a ratos mis hojas se tornan hacía la luz
se pliegan en mi pequeña maceta
y extiendo mis raíces
En las noches rezo
por una diosa sacudiendo con su lengua mis entrañas
Vaciarme en el cuerpo de mis amantes
encontrarme en el sudor de mi sexo
y sentirme entera
palpando cada una de mis hojas
floreciendo bajo la luz del atardecer:
eterna despedida de un sol que no lastima
8. Seré el huracán que sólo permite el recuerdo de su humedad
la que trenza su cabello para encerrar su pena
la que lanza la tierra para despedir al dolor
la que se sumerge en el río para lavar su nostalgia
la que tiende sus manos al fuego para quemar el adiós
9.
Soy la planta que rompe el concreto
creciendo en la víspera de la tempestad
atardeciendo cada uno de sus miedos
en sus hojas marchitas
Aunque me queme el verde silencio de mi familia
y me ahogue la tormenta del Amor
encontraré la manera de echar raíces
en la tierra de mi nombre.




