30 de septiembre
Yo recopilaba cada rastro
trazaba mapas
construía vidas.
Yo tenía tus ojos en mis manos
tenía las partes, las formas
poseía los colores
distinguía el sabor de cada fruto
desataba la lluvia.
En mi casa se adentraban
los seres más extraños.
Yo portaba la noche, era el día.
Era el jardín y el árbol rojo.
Desde mi ventana poseía el instante
dominaba el reino
tenía bajo mis pies al héroe y al vencido.
Era la sal y el agua
el fondo del océano
el mar revuelto y el pez convulso.
Yo tenía tu luz
por tu sangre corrían mis historias
sostenía tu paso
cargaba tu silueta
guardaba cada mancha de tu cuerpo.
Yo era el muro y la columna
la casa y la memoria.
Tenía los trazos y el bosquejo.
En mi casa se adentraban
todas las preguntas
colisionaban las palabras
se expandía el viento
se abismaban los recuerdos.
En qué momento se deshizo todo
se cayeron las baldosas
se derrumbaron muros.
En qué instante fue la pérdida y la huida.
Por qué no hubo señales
palabras previas
himnos de despedida.
5 de noviembre
Tienes el matiz de la catástrofe
las caras del bicéfalo
no tienes revés ni parte bella.
Lo tuyo es caos, abandono.
Tiembla la tierra con el golpe de tus pasos
tiembla y la destruye.
Tu halo es como el barco negro de Turner
sólo catástrofe
sólo catástrofe hay en ti.
Germinas la noche eterna
la oscuridad del mundo
caes.
Tus manos adormecen lo que tocan
tu voz desciende y no se oye.
Antes del cuadro de Turner
no había mundo
ni catástrofe
el ojo era ciego
antes de empezar estabas derrotada
antes de ti
el mundo era otro
era un círculo, el canto
la lluvia que aliviaba
antes de ti
todo
ahora nada
pues tus raíces enredaron todo
lo sofocaron
desordenaron la geometría del universo
lo ataron de manos.
El árbol caía en el bosque más profundo
y todos lo escuchábamos
ahora sólo silencio
incendio y terremoto.
El gris domina el cuadro.
Ya no hay voces
destruiste todo
la tierra y sus entrañas
el perfecto lienzo
el orden de las cosas.
Para Olga Orozco
Debo decir que tu poesía me salvó
querida Olga.
Fue un hachazo
un golpe en medio de la poca luz
que moraba todavía.
Palabra por palabra
susurrabas la respuesta
lo que yo necesitaba.
Tu casa se asentaba en médanos
era el navío de los sueños de una niña.
He visto por tu ventana
un resplandor inesperado
también la luz es un abismo.
Era tanto el viento que pasaba por tu pueblo
que era preciso poner cercos para detener la arena.
Detener la arena
¿dónde se habrá visto eso antes?
Parar los granos de arena
esos que traen historias
por eso había que detenerlos.
Golpeaban fuertemente
como golpeaba tu palabra.
Tocaste a mi puerta
y tenías todas las respuestas.
Fulminante fuiste
como un hachazo, lo he dicho antes.
En el abismo de mi vida
cuando se habían apagado las velas y el amor
cuando como tú
conjuraba de extrañas formas
la tristeza
cuando se asomaba
el árbol rojo que florecía a pesar de todo
tus palabras me salvaron.
Ahora estoy en tu jardín
y la casa se mueve como el barco
que imaginabas siendo niña.
El viento sigue siendo fuerte
pero no se mueve más mi casa.
Poema inédito de Patricia Ortiz Lozano
No hay nada que hacer
no hay música que llene el cuenco
ni el ala vacía
del pájaro de la noche.
No es Dios quien vierte su ira
ni las olas que desploman el viento
soy yo que he venido a discernir las horas
tocada por su mano
esperando al lado del océano




