Amor fati, nuevo libro de Álvaro Solís

Álvaro Solís (1974) ha publicado Amor fati o los ecos de una ciudad donde fui feliz (UJAT, 2026). En 2022 ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte. Ha fungido como asesor y tallerista del Fonca Jóvenes Creadores. Ha merecido distinciones como el Premio Alhambra de Poesía Americana, el Premio Amado Nervo, Clemencia Isaura y Gutierre de Cetina, entre otros.

 

 

 

 

 

Hay un hombre en el agua​​ 

lo miro desde lejos​​ 

es un pequeño punto del paisaje

 

Ese hombre desconoce su futuro​​ 

sin detenerse evade toda orilla

 

El hombre en el agua mueve los brazos​​ 

se asoma a bocanadas hacia el cielo​​ 

lo acompañan peces rojos y azules​​ 

y de su cuerpo le nacen escamas

 

El hombre en el agua no se detiene

 

¿De quién va huyendo sin decir adiós?

 

 

 

 

 

 

 

El agua es un rumor ladino

el agua móvil del espanto​​ 

sus afluentes de estaca en movimiento​​ 

desbordan la lujuria

 

Debemos abrir las llaves del agua​​ 

que escurra desde aquí hasta la tierra​​ 

que se derramen cauces sobre esta poderosa ruina

 

El agua toma formas que dan cobijo​​ 

No tiene corazón el agua hipócrita

 

El agua es sombra de otro modo​​ 

el ahogamiento que deambula​​ 

en las grandes ciudades en busca de la sed

 

El agua es la fórmula que suaviza la voz de los cantantes

 

No me interesa el agua que cae de las nubes​​ 

del cielo más arriba​​ 

ni el agua que exorciza a los fantasmas

la que escurre del hierro

de aquellas viejas tuberías de óxido

 

Sólo el agua de caño

el agua sucia

la que beben los perros en la calle

el agua dulce

estancada en los pulmones de ahogados

el agua lúbrica de los que lloran su angustia

adentro de esas cárceles que llamamos ciudades

No me interesa el agua

el rocío que lubrica ciertas noches

sino el escupitajo con el que los locos saludan a la mañana

 

Yo busco el agua pútrida

malagua del lenguaje

el agua que recorre ciertos ríos

del cuerpo el agua roja

la sucia de hospitales sin censura

el agua de la muerte

 

Busco el cristal que es agua de otra forma

y digo que ese mal es agua lúcida

agua solemne funeral y antorcha

 

Por eso el agua es un rumor ladino que cargamos sin nombre

y desde esta mañana el agua sabe​​ 

que contiene todos los males de la tierra

 

 

 

 

 

 

Insectos acudieron al llamado​​ 

de la pequeña luz en medio de la noche

 

Ardió el zumbido en los oídos vírgenes

 

Miles de alas circundaban el miedo​​ 

el rumor escurrió frente a nosotros​​ 

y voló hasta el mar

 

Cruzaste las aguas de la desdicha

 

Se hundió tu pie en la espesura del barro

 

Detrás están las luces de la ciudad en calma​​ 

la súbita llegada del adiós

 

 

 

 

 

 

 

No te vi morir padre

no vi hundirse tu cuerpo en el viejo colchón

tampoco vi tus manos llenas de antigua ira

con el rictus del pecho ya sin aire

no pude ver tus ojos

arder como el quinqué que iluminó la infancia

 

No te vi morir padre en caluroso invierno

pero alguien me dijo toma la urna

aquí cabe tu padre

que nadie te arrebate la ceniza

 

su azul será alimento del cielo de mañana

 

 

 

 

 

 

 

 

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