Hay un hombre en el agua
lo miro desde lejos
es un pequeño punto del paisaje
Ese hombre desconoce su futuro
sin detenerse evade toda orilla
El hombre en el agua mueve los brazos
se asoma a bocanadas hacia el cielo
lo acompañan peces rojos y azules
y de su cuerpo le nacen escamas
El hombre en el agua no se detiene
¿De quién va huyendo sin decir adiós?
El agua es un rumor ladino
el agua móvil del espanto
sus afluentes de estaca en movimiento
desbordan la lujuria
Debemos abrir las llaves del agua
que escurra desde aquí hasta la tierra
que se derramen cauces sobre esta poderosa ruina
El agua toma formas que dan cobijo
No tiene corazón el agua hipócrita
El agua es sombra de otro modo
el ahogamiento que deambula
en las grandes ciudades en busca de la sed
El agua es la fórmula que suaviza la voz de los cantantes
No me interesa el agua que cae de las nubes
del cielo más arriba
ni el agua que exorciza a los fantasmas
la que escurre del hierro
de aquellas viejas tuberías de óxido
Sólo el agua de caño
el agua sucia
la que beben los perros en la calle
el agua dulce
estancada en los pulmones de ahogados
el agua lúbrica de los que lloran su angustia
adentro de esas cárceles que llamamos ciudades
No me interesa el agua
el rocío que lubrica ciertas noches
sino el escupitajo con el que los locos saludan a la mañana
Yo busco el agua pútrida
malagua del lenguaje
el agua que recorre ciertos ríos
del cuerpo el agua roja
la sucia de hospitales sin censura
el agua de la muerte
Busco el cristal que es agua de otra forma
y digo que ese mal es agua lúcida
agua solemne funeral y antorcha
Por eso el agua es un rumor ladino que cargamos sin nombre
y desde esta mañana el agua sabe
que contiene todos los males de la tierra
Insectos acudieron al llamado
de la pequeña luz en medio de la noche
Ardió el zumbido en los oídos vírgenes
Miles de alas circundaban el miedo
el rumor escurrió frente a nosotros
y voló hasta el mar
Cruzaste las aguas de la desdicha
Se hundió tu pie en la espesura del barro
Detrás están las luces de la ciudad en calma
la súbita llegada del adiós
No te vi morir padre
no vi hundirse tu cuerpo en el viejo colchón
tampoco vi tus manos llenas de antigua ira
con el rictus del pecho ya sin aire
no pude ver tus ojos
arder como el quinqué que iluminó la infancia
No te vi morir padre en caluroso invierno
pero alguien me dijo toma la urna
aquí cabe tu padre
que nadie te arrebate la ceniza
su azul será alimento del cielo de mañana



