Poesía LGBTQ+ panhispánica: mario frausto grande. (México).

Les presentamos como parte de un dossier abierto de poesía LGBTQ+ panhispánica, una selección de poeta mexicano Mario Frausto Grande (San Luis Potosí, 1991). Frausto Grande es Maestro en Investigaciones Sociales y Humanísticas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Se dedica a la impartición de clases de español para extranjeros, talleres de escritura creativa y académica y realiza investigaciones independientes acerca de literatura, sociedad, masculinidades, emociones y comunidad LGBT+. Dislocación del macho es su primer libro de poemas publicado bajo el sello editorial mexicano Dogma en 2024.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

educación sentimental

 

 

 

no me volví hetero

por ver a ariel besando a Erick

o a la bestia -en su condición no humana-

mientras la bella le recorría

los colmillos o el punto ciego

en el pelaje. porque los veía

y en esa reiteración de hormonas

y saliva, de lenguas de hombres

y mujeres al cubo, al cuadrado,

me iba quedando sin espejo,

sin reflexión, sin rostros vivos,

sin hombre que también lenguara

a otro hombre, sin barbas con girasol

de labios en otra barba amarilla.

porque nos enseñaron

que sólo en complementos,

en sexos antónimos, estaba el amor,

las bocas mojadas, los reflejos,

pero aún con eso, con toda esa agua

de amores edénicos, de golpes de pecho,

crecí con los hombres incrustados

en mis dientes y sin desear a ariel,

a la bella o a cualquier otra princesa,

porque erick o la bestia

siempre fueron un vaso más claro,

mi forma más transparente

de sentir la saliva blanca

y la lengua azul.

 

 

 

 

 

 

 

 

look what you make me do ​​ 

 

 

 

si fuera como taylor haría ritual

o escribiría un par de versos para hablar

sobre la bufanda roja que me diste

y que, luego, sólo era

un corazón deshilachado

que se enredó

en la lavadora. algo así es el amor

-suele decir ella- serpientes

y piedras caerán sobre mí

pero la medida de mis huesos

seguirá durísima, intacta, ante eso

no sé qué más puedo agregar, quizás

echarme en la cama y contar

los lunares de la pared, buscar

algún rincón del techo

y hacer como si la blancura de sus grietas

no me recordará

a las venas de tu pene.

algo más debería decir, pero

no lo logro entender, mi cuerpo anda

como esos hombres

que van solos a un bar

y no encuentran braguetas suficientes

para domar al tigre callado

de su hambre, quizá

así son las cosas y no puedo decir más,

sólo me queda pensar,

perderme

en lo que huye y se transparenta

hasta convertirse

en una memoria que me punza

tiernamente en el culo. nada más puedo decir,

ni nada más puedo agregar,

taylor diría que puedo

quemar tu auto o tu colchón,

hacerte una tumba falsa

o decirles a todos que amas más a los hombres

cuando no nacen girasoles en sus lenguas.

pero no lo puedo hacer,

no puedo continuar,

he guardado los hilos de la bufanda

en la noche cuadrada de un cajón,

y quisiera hacer con ellos

un golpe de cenizas

en el fuego atento de mi sala.

pero me pesa aceptarlo,

me pesa seguir, serpientes

y piedras también han caído

sobre mí, pero la blancura de mis huesos es,

apenas, un tigre hambriento

que se quiebra

ante las braguetas cerradas

y el recuerdo claro de las venas

de tu pene

 

 

 

 

 

 

 

 

pétala

 

 

 

como la flor, te dije,

porque siempre me ponía bonita

para ver al vecino,

al chico del apartamento

por el que mi padre me puso

un claro puño de estruendo

en medio del pecho.

porque el amor es prohibido

cuando tienes nombre de luna

y te gusta entallarte,

cuando te pones una carcacha

en el paso celeste de las caderas

y sales al barrio.

porque bailas la cumbia

y la noche se ablanda,

se vuelve pétalo

y se emociona,

ya no razona.

Pues en la carne

se colorea el bidi, el bom bom,

y mi padre espía, sospecha,

me cita en su cuarto

a plena luz del día

para abrir los dientes,

para disparar la sangre de su lengua

y decirme que no puedo llevar barba

si también hay lentejuelas,

que decida,

que me parta,

pero sólo corro

con el tallo de mi costilla ya enrojecido,

con el rímel como corona negra

en mis pestañas

y regreso al murmullo de las calles,

a la sociedad que no es distinta,

al mundo que todo lo rasga,

sólo para gritar hacia la ventana

del vecino que me queda lejos,

pero que alcanzo,

con la flor de mi garganta,

hasta que la gente me mira,

hasta que tiemblan los cristales

mientras le digo,

entre estribillos y venas quebradas,

que ahora me voy

y que ay ay ay

¡cómo me duele!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

mario frausto grande (1991, San Luis Potosí, México). Licenciado en Letras Hispánicas y Maestro en Investigaciones Sociales y Humanísticas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Se dedica a la impartición de clases de español para extranjeros, talleres de escritura creativa y académica y realiza investigaciones independientes acerca de literatura, sociedad, masculinidades, emociones y comunidad LGBT+. Ha publicado poemas y cuentos en revistas como Círculo de Poesía, Punto en Línea UNAM, Letras Insomnes, El Golem, Abisinia Review, entre otras. Además, cuenta con el poemario dislocación del macho (Dogma, 2024). Actualmente, radica en Guadalajara, Jalisco, México.

 

Poesía LGBTQ+ Panhispánica 

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Salò Tomoe / Johan Mijail / alma o.g aka anímala / Emily H /  Samantha Alvarado

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